Descubra el porqué de piercings, tatuajes y modificaciones en el cuerpo

Tatuajes-Cualquier perforación, tatuaje o modificación que realice en mi cuerpo, es una interrupción a la función y apariencia normal de la parte u órgano en cuestión.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si me perforo: Tengo la necesidad de castigarme o castigar a otros por algo que hacen o hicieron, por no aceptarme tal como soy ni ser aceptado. O por no aceptar algo o a alguien.

Si me tatúo: He vivido o estoy viviendo un conflicto de separación que me impide ser feliz. Siento la necesidad de enviar mensajes gráficos porque soy incapaz de expresarme o de superar momentos duros. Puedo estar protegiéndome de un contacto o bien evitándolo.

Si me modifico: Quiero ser otra persona, quiero dejar mi pasado atrás y mostrarme fuerte y diferente. Tengo la imperiosa necesidad de demostrar que no siento el más mínimo dolor ante nada.

Siempre será importante analizar la parte del cuerpo o de la piel que resulta afectada con este cambio, porque sin duda, dejará clara la razón y el motivo inconsciente.

Todas estas alteraciones en el cuerpo sólo resumen que soy una persona que necesariamente estoy viviendo una situación emocional en la que “no me siento totalmente aceptado” por alguien en mi familia o por el círculo que me rodea. Tengo la clara intención de parecer fuerte, libre, independiente, rebelde, seguro etc. Pero lo único que demuestro con esto es mi total inseguridad de ser quien ya soy.

Inconscientemente, quiero ser otra persona. No me gusto ni me acepto tal cual soy.

Piercings más comunes:

OREJAS: Odio lo que oigo en mi casa, trabajo, escuela, religión. NARIZ: No tengo vida sexual, quiero cambiar mi vida sexual, deseo vida sexual. LABIO: Hablar causa problemas, no hablo. LENGUA: No trago lo que vivo a mi alrededor. No saboreo mi vida. PÁRPADOS: No quiero ver mi realidad, no acepto mi realidad, quiero ver cosas diferentes. GENITALES: No logro encontrar el amor. Necesito que me amen.

Tatuajes más comunes, analizar la imagen tatuada también:

PIES O TOBILLOS: Tengo problemas con mi madre. No soporto a mi madre. GLÚTEOS, CADERA: Quiero atraer al sexo opuesto. Quiero gustarle a alguien. GENITALES: Tengo experiencia sexual. Ámame. BRAZOS: Soy fuerte y responsable. PECHO: Esto me duele. Soy muy sentimental. HOMBROS: Esta responsabilidad acaba conmigo. ESPALDA: Esta carga no me pertenece. CUELLO: Mi vida no me pertenece.

(*Los tatuajes pueden representar a algún miembro de la familia, madre, padre, hermano, hijo, etc… antepasados/ancestros, pareja, amistad, o alguna situación concreta de nuestra vida y en algunos casos puede ser una llamada de atención)

Modificaciones más comunes:

OREJAS: Estoy harto de escuchar siempre el mismo sermón. DIENTES: Por fin puedo atrapar a mi presa. Lograr lo que deseo. Lograr que me teman. FRENTE: Debo parecer maduro y fuerte.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Haberme realizado cualquier perforación, tatuaje o modificación, están haciendo evidente mi rechazo a mí mismo y mi incapacidad para afrontar aquello que la vida me presenta. Debo aceptar que yo valgo mucho tal como soy y que no debo afectarme con el afán de pertenecer, de mostrar mi fuerza o de rebelarme.

Ninguna persona, proveniente de un hogar bien establecido y amoroso, realiza ninguna de estas cosas, ninguna. Es necesaria una ausencia total o parcial de familiar, de estructura familiar o de apoyo familiar, para que uno sienta la necesidad de modificarse alguna parte del cuerpo. Y de mí depende superar las dificultades inteligentemente o dejarme llevar por la falsa idea de que realizando estos cambios demuestro ser superior y diferente.

Me amo y me respeto. Acepto a mi familia tal como son y dejo fluir sus ideas. Defiendo mis pensamientos y sentimientos con inteligencia. Amo y soy amado. Confío en mi fuerza.

(*Si no encaja en estas definiciones, tenga en cuenta que no hay regla sin excepción)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda 

Pequeño diccionario de simbolismo corporal

Vitruvian Man c. 1492.Los cabellos: Mi fuerza.
El cuero cabelludo: Mi fe y mi lado divino
La cabeza: Mi individualidad
Los ojos: Mi capacidad de ver
Las orejas (oídos): Mi capacidad de oír
La nariz: Mi capacidad de oler o sentir a las personas o situaciones.
Los labios: Mi labio superior está relacionado con el lado femenino y el labio inferior con el lado masculino .
Los dientes: Mis decisiones, vinculadas al lado femenino arriba, vinculadas al lado masculino, abajo.
El cuello: Mi flexibilidad, mi capacidad para ver varios lados de las situaciones de la vida.
La garganta: La expresión de mi lenguaje verbal y no–verbal, mi creatividad.

Los hombros: Mi capacidad para llevar una carga, responsabilidades.

Los codos: Mi flexibilidad en los cambios de direcciones en mi vida.

Los brazos: Mi capacidad para tomar a las personas o las situaciones de la vida. Son la prolongación del corazón. Sirven para ejecutar las órdenes. Están vinculados a lo que hago en mi vida, por ejemplo mi trabajo.

Los dedos de las manos: Los pequeños detalles de lo cotidiano.
El pulgar: vinculado a las inquietudes o a mi intelecto o a mi audición.
El índice: Vinculado a miedos o a mi personalidad (ego) o a mi olfato.
El mayor: Vinculado a la ira o mi sexualidad o a mi visión.
El anular: Vinculado a pena o a mi unión o a mi tacto.
El auricular o meñique: Vinculado a pretensión o mi familia o al gusto.

El corazón: Mi amor.
La sangre: La alegría que circula en mi vida.
Los pechos: Mi lado materno
Los pulmones: Mi necesidad de espacio, autonomía, Vinculados a mi sentimiento de vivir.
El estómago: Mi capacidad para digerir nuevas ideas.
La espalda: Mi soporte, mi apoyo.
Las articulaciones: Mi flexibilidad, mi capacidad para doblarme a las diferentes situaciones de mi vida.
La piel: Mi vínculo entre mi interior y mi exterior (equilibrio).
Los huesos: La estructura de las leyes y principios del mundo en el cual vivo.
El útero: Mi hogar.
Los intestinos: (sobre todo el grueso, el colón): mi capacidad para soltar, dejar fluir lo que me es inútil y dejar fluir los acontecimientos de mi vida.
Los riñones: La sede del miedo.
El páncreas: La alegría que está en mí.
El hígado: La sede de la crítica.
Las piernas: Mi capacidad para adelantar en la vida, ir hacía el cambio, hacía las nuevas experiencias.
Las rodillas: Mi flexibilidad, mi amor propio, mi orgullo, mi testarudez.
Los tobillos: Mi flexibilidad en las nuevas direcciones del futuro.
Los pies: Mi dirección (quedarse en el mismo sitio). Mi comprensión de mí–mismo y de la vida (pasado, presente, futuro).
Los dedos de los pies: Los detalles de mi porvenir.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Descubra el porqué de piercing, tatuajes y modificaciones en el cuerpo