Para pertenecer y sobrevivir tratamos de ser aptos

Pertenecer al clanTenemos memoria genética de que como mamíferos, no podemos sobrevivir si somos excluidos y haremos cualquier cosa para ser aptos, pertenecer y sentirnos integrados en la manada que hoy en día es la familia, la sociedad y el sistema.

Por esta necesidad biológica y psicología nace “El Tirano Interno, la auto-exigencia, que en su afán de sacar lo mejor de nosotros para ser aptos, se vuelve inflexible, como lo hizo nuestra familia, pues sabe que es un asunto de vida o muerte cuando somos niños.

Tratamos de ser buenos, nos preocupamos por los otros y nos sentimos responsables de los destinos de los demás tratando de ayudarlos pues al hacer esto calmamos nuestra angustia, el miedo y dolor de la desprotección y el desamparo. Así es como nace la “CONSTELACIÓN MEGALÓMANA” que compensa la sensación de vulnerabilidad con la de sentirnos tan fuertes, tan importantes, tan responsables, omnipotentes.

De esta forma nos vamos desconectando de lo que es censurado, volviéndonos más severos e intransigentes con nosotros mismos, asustados de ser quienes somos y por lo tanto proyectando esa intransigencia y severidad afuera. ¡Pobre de aquel que se atreva a ser lujurioso, malo, sucio, grosero! Lo satanizaremos con nuestro juicio implacable como lo hicieron con nosotros porque ¿cómo se puede dar alguien el lujo de ser tan cínico y nosotros no podemos? Por esta necesidad renunciamos a aspectos de nuestro Ser ya que sentimos que al ser quienes somos no nos pueden amar, que defraudamos, que no podemos decir lo que necesitamos porque los lastimamos, les hacemos daño y estamos siendo crueles.

Nos dan y nos aceptan si nos portamos bien, y nos rechazan y nos excluyen si nos comportamos de la forma que ellos consideran que corremos el riesgo de ser excluidos por la manada. Nuestros ancestros y la sociedad hacen esto pues ellos vivieron lo mismo; les inculcaron el mismo miedo a ser excluidos, por esto se moldearon y tratan de moldearnos en su afán de guiarnos para sobrevivir.

Por no soportar ser malos o no aptos, nos rebelamos, nos sometemos o nos retraemos viviendo con culpa. Estas tres son reacciones ante los otros que no son formas de estar que escojamos sino reacciones en función de los otros.

En lugar de ir a las relaciones buscando oportunidades para que fluya la radiante ALEGRÍA que soy, aprendemos a ir a las relaciones con miedo a mostrar quienes somos por lo tremendamente censurados que hemos sido; porque profundamente creemos que si somos quienes somos, lastimaremos, ofenderemos a los otros al mostrarnos tal cual y resulta, entonces que tanto al mostrarnos, como al no mostrarnos, sentimos que no somos suficientes de cualquier forma. Por esto las relaciones se vuelven tan peligrosas y acabamos por renunciar a pertenecer ya que implica meternos en la jaula otra vez y ser heridos, cerrándonos cada día más y más, desconectándonos de nuestra esencia real y del mundo; nos  excluimos y no queremos relacionarnos para no sentirnos malos, insuficientes y responsables del dolor del otro.

LA SALIDA DE ESTE CIRCULO VICIOSO ES:

Sentir la rabia de haber sido y ser tan exigido y condicionado.

Sentir el dolor de no poder ser aceptados como somos.

Entender que no podemos ser responsables ni de la felicidad, ni del sufrimiento del otro.

Entablar un diálogo con el niño interno, con la parte biológica para convencerlos de que no pertenecer no es ya de vida o muerte ahora.

Construir el valor interno para aceptar la soledad.

Renunciar poco a poco a pertenecer.

Darse cuenta que en la medida en la que nos exigimos, exigimos a los demás.

Perdonarnos por exigirnos tanto y manifestar un medio ambiente tan exigente.

Elaboren una lista de qué les exigió cada uno de sus familiares, para que tengan claro cuales han sido las exigencias de su medio; dense cuenta que a veces tiene que ver con sus recursos, su esencia. Por ejemplo:

-Mi abuelo me exigió ser exitosa, eficiente.

-Mi abuela: femenina y cuidadora.

-Mi madre: independiente y libre.

-Mi padre: que fuera artista, creativa, fuerte.

Y así, todos viendo mi esencia me exigieron ser lo mejor que soy para poder pertenecer y así sobrevivir.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Señales de encontrarte espiritualmente Despierto en un mundo dormido

5 comportamientos indicativos de intoxicación emocional

Intoxicación emocionalLa intoxicación emocional se origina por conflictos personales y emocionales que afectan directamente a nuestro bienestar psicológico y físico, haciéndonos vulnerables y ocasionando sintomatología como irritabilidad, depresión, inestabilidad emocional, fatiga

Las causas son diversas ya que somos seres emocionales en nuestra totalidad pero, en cualquier caso, la intoxicación emocional es la consecuencia de no otorgarnos un tiempo diario para cultivar nuestro interior.

¿Qué comportamientos me dan la pista de que estoy intoxicado?

Es probable que te encuentres bajo los efectos de la intoxicación emocional y aún no te hayas dado cuenta. Por ello, lo que hay que hacer es prestar especial atención a los comportamientos que nos resultan displacenteros y que, a pesar de ello, llevamos a cabo.

Con frecuencia mantenemos actitudes que nublan nuestra percepción y nos deterioran significativamente. Hay 5 comportamientos distintos que una persona mantiene cuando está intoxicada, veámoslos a continuación:

1- Estar de forma constante a la defensiva.

Una persona intoxicada emocionalmente está en “modo autoprotección” y malinterpreta de forma constante las acciones o palabras de los demás como ataques. De hecho, solo presta atención a ciertas palabras.

Si sientes que estás intoxicado probablemente te hayas dado cuenta de que tus inseguridades han aflorado y dirigen tu vida. Te vuelves más reactivo y te pones a la defensiva con frecuencia. Tu autoestima está completamente mermada y te sientes vulnerable ante cualquier acontecimiento.

Tus emociones hacen que te bloquees y atiendas selectivamente a lo negativo o lo que crees que te afecta directamente. Esto ocasiona que con frecuencia tuerzas las palabras o los actos de los demás hacia ti, reaccionando de forma agresiva para protegerte de un posible daño que tus emociones te hacen creer probable pero que seguramente solo estará en tu mente.

2- Ser excesivamente críticos.

Es difícil tratar con una persona cuando se encuentra intoxicada sobre todo porque se autoimponen la barrera de la intransigencia. No pasan ni una, ni siquiera a sí mismos.

Si sientes que estás intoxicado, es probablemente que, en tu afán por tenerlo controlado, seas demasiado exigente contigo mismo y no te concedas ni un mínimo margen de actuación. Intenta ser más benevolente contigo y con los demás.

3- Sentirnos apagados o poner ante nosotros un muro de piedra.

Hay veces que las personas nos damos cuenta de que estamos llenas de emoción y optamos por cerrar las cortinas y protegernos de nuestros propios sentimientos.

Por esto es que, cuando a una persona le abruman sus emociones, de alguna forma su vitalidad se desmaya y se encuentra apagada. Estar apagado significa no tener fuerzas y no sentirte capaz de reactivar tu vida de ninguna forma. Esta es la consecuencia de tener el cerebro inundado por nuestras emociones, que no nos deja pensar con claridad y nos bloquea.

4- Condenar a los demás de forma constante, insultando o menospreciando.

Las personas intoxicadas pueden resultar agresivas y peligrosas, en el sentido de que al estar a la defensiva pueden luchar con uñas y dientes por una causa que creen de vida o muerte.

Debido al bloqueo emocional, no responden con claridad ni son capaces de valorar con sensatez a quienes le rodean. Además, les resulta complicado sentir empatía por los demás dado que están invadidos por emociones que condenan sus sentimientos.

En realidad, si estás intoxicado, puede que te condenes y culpabilices en tu interior, proyectando tus miedos y tus frustraciones en los demás como una vía de escape y liberación.

5- Obstaculizar nuestro avance.

Caminar por la vida puede ser dificultoso para una persona intoxicada por sus emociones pero aún es más complicado plantearse avanzar o no boicotear su progreso o la consecución de sus metas.

La única forma de superar este afán de suicidio personal es haciéndonos conscientes de que existe la posibilidad de que hay algo en nuestro interior que alimenta el miedo a lograr nuestros objetivos.

Temer a nuestros logros tiene en gran parte que ver con nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre. Estamos enfermos de certeza porque no confiamos en nuestra capacidad de hacer frente a lo que venga.

Necesitamos tenerlo todo atado, reatado y mil  veces comprobado. Si estás intoxicado, recuerda que solo hay una persona en este mundo que te impedirá llegar muy alto y esa persona eres tú. Acaba con tus demonios.

¿Qué podemos hacer si nos encontramos intoxicados?

Necesitamos tiempo para desintoxicarnos. Y, al igual que tras haber bebido demasiado alcohol, tendremos un período de resaca. La resaca emocional se conforma de culpa, ira continua, dificultad para dormir, tristeza

No te preocupes, al identificar tus comportamientos y emociones ya has iniciado el proceso de recuperación. Sabiendo esto ya podrás “dejar de beber de las emociones negativas y comenzarás el proceso de limpieza emocional que tanta falta te hace. Los síntomas desaparecerán y tus sentidos volverán a ser fieles a la realidad.

*Si lo desea, puede leer la publicación:GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

Los 4 temperamentos según el Dr. Rudolf Steiner

cuatro-temperamentos-steinerLa predisposición a mostrar ciertas características o tendencias innatas fue un tema que fascinó a Rudolf Steiner, quien basando sus investigaciones en conocimientos ancestrales y completándolos con su estudio científico y antroposófico realizó una división de 4 temperamentos: melancólico, flemático, sanguíneo y colérico. Cada uno de estos cuatro temperamentos o disposiciones anímicas tiene sus propios rasgos distintivos y se basan en un elemento natural, pues la naturaleza incide de manera determinante en el ser humano cuando encarna. El ser humano será influido en mayor medida por uno de ellos, aunque hallaremos signos de todos los temperamentos en cada uno de nosotros,  lo que deriva en la riqueza y diversidad tan característica de nuestra especie: cada ser humano posee una combinación única e irrepetible de estos cuatro temperamentos.

Cabe destacar que estas características, que describiremos utilizando conceptos abiertos, pueden expresarse desde diferentes polaridades. Así, una persona con altos dotes de liderazgo puede convertirse en un líder amoroso y comprometido o caer el en autoritarismo totalitario. El ejercicio de observación consciente de nuestras cualidades y defectos (o simplemente predisposiciones naturales, si se prefiere) y el establecimiento de un compromiso con un continuo proceso de crecimiento personal nos llevará a encontrar el equilibrio interior que favorezca la expresión más elevada de estos atributos.

Temperamento Flemático

  • Elemento agua: fluidez, flexibilidad, adaptabilidad

  • Tranquilidad

  • Diplomacia

  • Poco dinamismo, a menudo personas ociosas

  • Ejerce gran influencia sobre los demás

  • Pacifismo

  • Quietud

  • Timidez

  • Contemplación

  • Sistema nervioso lento y equilibrado

Temperamento melancólico

  • Elemento tierra

  • Analítico

  • Crítico

  • Minucioso

  • Pesimista

  • Exceso de preocupación

  • Le afecta enormemente su entorno

  • Inteligencia

  • Talento artístico

  • Sistema nervioso débil

Temperamento sanguíneo

  • Elemento aire

  • Indisciplina

  • Comunicación

  • Diversión

  • Muy influenciable por el entorno

  • Voluntad débil

  • Sentimentalismo y alta sensibilidad

  • Humor variable y cambiante

  • Extroversión

  • Sistema nervioso rápido y equilibrado

Temperamento colérico

  • Elemento fuego

  • Rapidez

  • Acción

  • Impulsividad e impaciencia

  • Prepotencia

  • Eficiencia

  • Fuerte Voluntad

  • Liderazgo

  • Ira e irritabilidad

  • Sistema nervioso fuerte, rápido y desequilibrado

La pedagogía Waldorf, que establece el firme compromiso de acompañar a seres humanos para que puedan desarrollar libremente todo su potencial innato, hace uso de estos conocimientos. Las maestras y maestros, tras una observación minuciosa del temperamento de sus alumnas y alumnos, los acompañan amorosamente sin perder de vista sus predisposiciones naturales. Puesto que, como ya mencionamos, cada niño posee una combinación única e irrepetible de los cuatro, será tarea de los educadores tratarlos individualmente. La no estandarización de los procesos educativos logrará un equilibrio en la clase que tendrá como resultado un ambiente sano, armónico y motivador donde la libertad individual y colectiva se entrelazan para el mayor beneficio de la sociedad. Quien educa debe comprender la naturaleza y condiciones particulares de cada ser humano.

La ignorancia o desconocimiento de nosotros mismos como seres humanos se evidencia cada vez que pasamos por alto nuestra individualidad. No somos cosas. Las cosas se mueven cuando algo externo, ajeno, ejerce su influencia, como la piedra que vuela solo cuando alguien la arroja. Hay fuerzas internas, superiores, que motivan nuestra experiencia humana. Los temperamentos nos ayudan a tomar conciencia de estas fuerzas.

A pesar de que actualmente nos hallamos sumidos en un proceso de cosificación del ser humano, potenciado principalmente por los grandes medios propagandísticos neoliberales, no debemos perder de vista el verdadero significado etimológico de la palabra individuo.

El arte de la educación, en el que todos participamos (interior y exteriormente), solo puede ser cimentado sobre un profundo conocimiento del ser humano.

Ágil y con gracia salta el sanguíneo audaz sobre la piedra;

poco le preocupa si allí tropieza.

Es enérgico el puntapié con que la aparta el colérico

y con ojo chispeante disfruta del logro.

Al llegar el flemático, modera su andar:

“Si no te apartas de mi camino, entonces, te rodearé”.

Pero el melancólico meditabundo se detiene ante ella,

con rostro descontento por su eterna desgracia.

– Heinrich Peitmann –

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La escuela donde los niños son felices

Posición de los hermanos en la familia

Posición- hermanos-EL PRIMOGÉNITO intenta conquistar el mundo.
-EL SEGUNDO intenta vivir en armonía con el mundo.
-EL TERCERO se inclina a eludir el contacto con el mundo.
El cuarto, quinto y sexto hijos repiten las tendencias del primero, segundo y tercer hijo. Lo mismo para los siguientes.
Como el 1º: el 4º, el 7º, el 10º…
Como el 2º: el 5º, el 8º, el 11º…
Como el 3º: 6º, el 9º, el 12º…

En psicogenealogía contemplamos más variables para determinar el estilo de relación entre una persona y el mundo. Una de las claves para empezar a interpretar el árbol genealógico era ésta, la posición en la hermandad. No es simple concluir como influye la hermandad en el desarrollo de la personalidad, ya que son múltiples las variables que intervienen. Pongamos diez de ellas con una pequeña reflexión en cada una:

1.-Número de hermanos.
Cuando no hay hermanos, la estimulación y la seguridad pueden estar aseguradas, pero a cambio, en un hijo único se concentran todos los proyectos que los padres tenían para los hijos que pudieran venir, lo que suele traducirse en una sobre-exigencia, amplios contratos de lealtad y una fuerte prohibición de fracaso. Cuando son varios hermanos, cualquiera tiene que esforzarse para ser visto, se comenten abusos, se roba la infancia y hasta el territorio, pero a cambio se aprende a compartir.

2.-Posición en la hermandad.
Mientras que el primogénito goza de privilegios incuestionables, también siente ser príncipe destronado.
Mientras que el segundo se acompleja por no ser “tan” como el primero y sufre de la impotencia de no poder hacer nada por cambiarlo, luego se adapta con gran facilidad a los diferentes papeles que le toca interpretar en la vida.
Los benjamines puede que triangulicen con sus padres, quedando atrapados entre ellos como contraveneno de la vejez y de la muerte, o que establezca con ellos contratos sadomasoquistas, pero también pueden ser seguros, maduros y precoces, por haber tenido muchos mayores siempre como ejemplos a seguir.

3.-Aparecer después de varios hijos del sexo contrario o del mismo sexo. Haber sido deseado de otro sexo.
Es frecuente que el primogénito sea deseado como varón y el segundo como mujer. Detrás de varios chicos, el deseo de una chica puede dar lugar a un chico con un fuerte nudo homosexual. Detrás de varias chicas, el deseo de un chico puede originar una chica también con nudo homosexual.

4.-La diferencia de edad entre los hermanos.
Poca diferencia de edad da lugar al conflicto de territorio compartido. Los padres desean un sólo hijo y tienen dos, de manera que reparten talentos y derechos entre ambos, a ninguno se le permite contar con el territorio completo que le corresponde, ni desarrollarse en sus cuatro egos tal cual son.
Mucha diferencia de edad entre hermanos, da lugar a hijos únicos y a que el más pequeño tenga varios padres y madres, pues los hermanos mayores funcionan a veces como segundos padres y madres.

5.-Abortos o fallecimientos de hermanos antes o después.
El que vive puede cargar con el que muere, en especial si es del mismo sexo o le colocan el nombre del muerto, con el agravante de que el que muere es idealizado, de tal manera que el hijo de reemplazo vivirá con un sentimiento de frustración constante, por sentir que no cumple las expectativas que los padres han depositado sobre él.

6.-Ocupar el mismo lugar en la hermandad que el padre o la madre, o alguno de sus hermanos con el que tuvieran una relación significativa.
Los conflictos que los padres vivieron en su hermandad son proyectados inconscientemente en la hermandad de sus hijos, produciéndose identificaciones inevitables e influyendo en que se repitan conflictos, vínculos y relaciones entre sus hijos, para resolver los antiguos.

7.-El nombre como primer contrato o como pantalla de proyección.
Nombres repetidos del árbol en una misma hermandad, favorecen que entre los hermanos se revivan conflictos vinculados a dichos nombres. Celos, rivalidades, relaciones incestuosas, narcisismo, etc.

8.-La fecha de nacimiento, si coincide o no con otro acontecimiento significativo del árbol.
La ley del árbol es la repetición y éste tiende a reparar heridas haciendo crecer una rama nueva en el lugar en el que se traumatizó con anterioridad. El hermano que nació el mismo día que murió el abuelo, será tratado de manera diferente a los demás, pues el inconsciente familiar sabe que viene a sustituirlo.

9.-El evidente parecido físico con algún progenitor o miembro de alguna de las castas.
A veces, cuando los padres tienen un físico muy diferente o son de razas distintas, el hijo que tiene un parecido evidente con uno de ellos, es absorbido por el árbol de éste. Depende de la salud de la pareja, puede haber una aceptación o un rechazo por parte del otro árbol de origen. El sistema se complica con la llegada de un segundo hijo que pertenezca a la otra casta, pudiendo entre ellos reproducir el tipo de relación que exista entre sus propios padres.

10.-El nivel de consciencia del árbol en el momento del nacimiento. El que lo anterior llegue a ser sombra o llegue a ser luz depende del nivel de consciencia de nuestro árbol en el momento en que nacemos.

(Si no encaja en estas definiciones, tenga en cuenta que no hay regla sin excepción)

  • Hipótesis de Karl König

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Relación entre la enfermedad y los secretos familiares

Causas emocionales de la obsesión por la limpieza y el orden excesivo

Woman Holding Broom and DustpanEl trastorno obsesivo compulsivo por la limpieza, es una de las afecciones irracionales de tipo neurótico que padecen en su mayoría las mujeres y que en particular provoca problemas emocionales, como miedos, inseguridad, fobias y complejos; y síntomas psicofísicos como fatiga, estrés, insomnio, problemas en las articulaciones, depresión, accidentes, sobrepeso, sedentarismo, falta de apetito sexual, irritabilidad, cefaleas, hipertensión y problemas vasculares.

Desarrollar un extremo sentido de la limpieza es contrario a la buena salud y el bienestar, aunque la higiene esté asociada con la prevención y el desarrollo de enfermedades.

Las causas de este trastorno se atribuyen a las características de la personalidad perfeccionista, obsesionada por el control y la disciplina; a la falta de atención o de afecto, al estrés, a factores culturales aprendidos y al tipo de trabajo rutinario de una casa, que no se ve ni se valora y que no deja mucho margen para la creatividad.

Esta actividad representa un conjunto de rituales y manías para hacer las tareas hogareñas diarias, que se repiten todos los días casi sin variantes; y que se transforman en la razón de vivir.

El pensamiento que predomina en estas personas es repetitivo, y el sentimiento es de preocupación, inquietud y angustia; pero esa actividad obsesiva compulsiva le sirve sólo para calmarse por breve tiempo, porque ni bien llegan a reparar en algún leve desorden o atisbo de suciedad, se produce un círculo vicioso y vuelven a sentir la misma sensación de malestar que antes, que las obliga a reiniciar los rituales de limpieza.

Existen cinco rituales compulsivos vinculados con las obsesiones:

1) Los de repetición: (como por ejemplo, contar los escalones).
2) Los de comprobación: (como comprobar varias veces si cerraron la puerta con llave o si apagaron el gas).
3) Los de acumulación: (como guardar objetos innecesarios).
4) Los de orden: (como no tolerar los cambios de lugar o de posición de los objetos del hogar).
5) Los de limpieza: (como la preocupación exagerada por la limpieza del hogar y personal).

La obsesión por la limpieza puede provocar, además de adicciones, estrés, conflictos familiares y de pareja, y obligar a la persona a realizar una rutina diaria rigurosa que si no puede cumplir le producirá malestar e irritación.

La fórmula para lograr limpiar la mente y controlar estas compulsiones es:

1) Tomar conciencia del trastorno.
2) Tratar de disminuir la auto-exigencia.
3) No seguir pautas fijas para actuar.
4) Tener otras actividades más placenteras.
5) Salir de la casa y tratar de realizarse como persona individual desarrollando nuevos intereses.
6) Hacer programa para el tiempo libre.
7) Hablar con los familiares del paciente.
8) Aprender a disfrutar de la casa y de los familiares.

Cierto nivel de orden y rigor en la conducta y el deseo de hacer las cosas bien, son rasgos ventajosos que pueden ser útiles en algunas circunstancias, pero cuando es tan exagerado que interviene en la actividad normal de una persona, es un signo de patología.

El tratamiento de una terapia cognitiva consiste en aplicar técnicas de control de la ansiedad, la práctica de la relajación para reducir el estrés y la posibilidad de evaluar la alternativa de un nuevo proyecto de vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “10 Pautas para eliminar nuestra basura emocional

Causas emocionales de la delgadez y anorexia

Delgadez- AnorexiaUn cuerpo demasiado delgado o un cuerpo demasiado gordo indican un bloqueo emocional y mental.

La persona muy delgada, en general, se rechaza, se siente pequeña en comparación con los demás y tiene miedo de ser rechazada. A menudo quiere desparecer. Es del tipo apagado y delicado con los demás. Este temor al rechazo a menudo le hace actuar de manera contraria a sus necesidades e incluso le impide pasar a la acción. También es posible que dependa de los demás para sentirse alguien y que tenga la impresión de no recibir suficiente atención o cuidados. Está en una situación de carencia afectiva.

Si sufres delgadez desde tu infancia, ello indica que desarrollaste desde muy pequeño una creencia al rechazo o al abandono, incluso es posible que esta creencia haya surgido antes de tu nacimiento porque uno de tus progenitores no quería tener un hijo o no quería un hijo de tu sexo. Es importante que compruebes si tus padres realmente te rechazaron o si lo que rechazaban era la situación que vivían en el momento de tu nacimiento. Aún cuando hayas sido rechazado realmente, o no se hayan ocupado lo suficiente de ti, debes saber que una persona que rechaza a otra está expresando sus límites. Actúa así porque los rebasaría si lo hiciera de otra forma. En ese momento no ve otra solución. Debes comenzar a creer que tienes todo lo necesario para hacer tu vida por ti mismo y que la ausencia o el rechazo de los demás es una experiencia que viviste. A ti te toca decidir si quieres seguir viviendo esta experiencia en la aceptación o no. Tu elección, así como sus consecuencias, son responsabilidad tuya.

La anorexia está caracterizada por un rechazo completo de la vida. Es la desgana total por todo lo que vivo en mí y que puede entrar en mi cuerpo feo para alimentarlo. Este sentimiento puede incluso transformarse en odio.

Existen varios símbolos de vida: el agua, el alimento, el aspecto materno (madre), el amor, el lado femenino. Es el deseo ardiente e inconsciente de escapar de la vida, de odiarse y de rechazarse porque vivo el miedo extremo de abrirme a la maravillosa vida alrededor mío. Vivo desánimo a tal punto que me pregunto lo que podría ayudarme. Tengo el deseo inconsciente de “desaparecer” para molestar lo menos posible a mi entorno. Me rechazo pues permanentemente. La anorexia y la obesidad vienen de un sentimiento profundo insatisfecho de amor y de afecto, aunque las dos enfermedades toman físicamente caminos divergentes. Varios trastornos de la alimentación descansan sobre la relación madre– hijo en la cual existe o existió un conflicto. Además, se trata muy a menudo de una contrariedad en cuanto a mi territorio que tengo la sensación de no tener, de perder o bien de que no me lo respetan. Este territorio puede estar constituido tanto por mis posesiones físicas (vestidos, juguetes, coche, casa, etc.) como de mis posesiones no físicas (mis derechos, mis adquiridos, mis necesidades, etc.) o de las personas que me rodean (mi padre, mi madre, mis amigos, mi marido, etc.) Vivo una contrariedad que es reciente con relación a alguien o a algo que no puedo evitar y que no digiero. Aunque la anorexia se halle más frecuentemente en la adolescencia, ésta existe también en el bebé y en el niño joven. Si me pongo en el lugar del bebé, si me doy cuenta que el rechazo de la comida puede derivar de un contacto perturbado entre mi madre y yo: puede ser la privación del pecho materno y del cálido ambiente físico que deberían acompañar la toma de la leche, el modo artificial de alimentación, dosificada y demasiado rígida en su aplicación, la sobre o sub-alimentación impuesta por respeto a una curva de peso ideal con desprecio de ciertos ritmos alimentarios individuales cambiantes. Puedo reaccionar a esto por un rechazo progresivo de alimentarme, vómitos, pérdida de peso, trastornos del sueño, caprichos alimentarios, etc.

Es importante que yo, como madre, respete los gustos, los ritmos propios del niño y que deje de querer ser la madre perfecta y súper -protectora. Si soy un niño un poco más mayor y que manifiesto anorexia, suele ser más atenuada y se caracteriza por un “pequeño apetito”, siendo un pequeño comedor que detesta la tarea de las comidas, con caprichos alimentarios, con rehúso obstinado de ciertos alimentos, acabando rara vez mi plato, vomitando frecuentemente y masticando sin fin el mismo bocado. A esta edad, la mesa y sus imperativos sociales juegan un papel importante, porque las comidas son una reunión familiar bajo la autoridad de los padres en la cual pueden brotar reacciones y conflictos.

La anorexia es fundamentalmente mi necesidad de colmar un vacío interior de alimento afectivo.

Necesito amor y aceptación incondicional de mi madre interior.

La anorexia, contrariamente a la obesidad, es el intento de hacer morir de hambre mi vacío interior para hacerlo tan pequeño que desaparecerá y que ya no pedirá nada en absoluto. Es uno de los motivos por los cuales sigo viéndome gordo (fijación mental sobre la gordura) incluso si soy delgado y esbelto. Dicho de otro modo, sigo viendo mis necesidades afectivas y emocionales muy grandes y me siento vencido por ellas. La anorexia puede también aproximarse a un sentimiento de estar reñido con la vida como con mi madre, símbolo materno que me empuja a pesar de todo hacía el deseo de independencia y de individualidad. Es la razón por la cual rechazo el alimento al mismo tiempo que a mi madre, porque siempre tuve la sensación de sentir únicamente su poderoso control materno en mi juventud. Vivo pues el sentimiento de estar fuera de mi propio control con relación a los acontecimientos e intento de un modo exagerado recuperar el control. “No me gusta el modo en que mi madre me ama y la detesto por esto”. “Quiero seguir siendo una muchacha o un muchacho porque quiero acercarme lo más posible a una forma de “pureza” física e interior”. (Es durante la pubertad que suele manifestarse la anorexia). Es una búsqueda absoluta de juventud. Como muchacha o muchacho, rechazo las fases sexuales correspondientes a mi edad, así que cualquier intento de intimidad sexual, descubrimiento y abandono hacía una eventual pareja (ausencia de madurez) son casi inútiles. Si vivo todo esto de un modo profundo, frecuentemente esto está vinculado a un profundo traumatismo sexual pasado, a un abuso o a una inseguridad afectiva. Esta experiencia favoreció el hecho que se instale en mi cuerpo físico la desesperación y “cerré la puerta” a mis deseos físicos, espirituales y emocionales. Aceptar gradualmente mi feminidad o mi lado intuitivo y emotivo en el muchacho es esencialmente la primera cosa por hacer para resolver mi estado anoréxico. Uso la manera que quiero,¡pero debo hacerla!

Acepto cierta intimidad sexual, femenina e incluso materna (debo aprender a amar a mi madre). Aprendo a amar a mi cuerpo y a amar a los demás. Voy lentamente porque es una situación delicada en la cual debo abrirme al amor y a la belleza del universo. Pido ayuda, si es necesario. Y sobre todo me mantengo abierto a lo que me depara la vida! Aceptación y amor incondicional serán altamente apreciados. Hago actividades (deportivas u otras), si posible. He aquí un paréntesis interesante. Como persona anoréxica, puedo tener la impresión de encontrarme interiormente como cogida dentro de unos “anillos = pequeños anos” (ano-réxico) como si estuviera en el interior de varios “aros tipo ‘hula-hup’” que me aíslan del resto del mundo mientras se va intensificando mi sentimiento de limitación frente a la vida. Me mantengo abierto a cualquier otro signo de este tipo. Me visualizo liberándome de estos aros diciéndoles GRACIASpor la toma de consciencia que me ayudaron a hacer pero sabiendo que, ahora, ya no son necesarios. Visualizo también esta imagen: con cada inspiración, más luz está entrando en mí para llenar mi sentimiento de vacío interior.

  • Diccionario de Biodescodificación
  • El Gran Diccionario De Las Dolencias Y Enfermedades- Jacques Martel-

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Depresión y trauma: *Lo que no sabes (y deberías saber)

Las 5 heridas que impiden ser uno mismo

DolorLlevasCuando un bebé nace, sabe en lo más profundo de su Ser que la razón por la que se ha encarnado es la de ser él mismo al vivir diversas experiencias. Todos tenemos la misma misión al llegar a este planeta: «vivir las experiencias una y otra vez hasta que podamos aceptarlas y amarnos a través de ellas».

Al nacer nos concentramos principalmente en las necesidades de nuestra alma, la cual desea que nos aceptemos junto con nuestras experiencias, defectos, potenciales, debilidades, deseos, personalidad Todos tenemos esas necesidades. Sin embargo, poco después de nacer, nos damos cuenta de que cuando nos atrevemos a ser nosotros mismos, alteramos el mundo de los adultos o el de los que están cerca de nosotros. Y de ello deducimos que no es bueno ni correcto ser naturales. Este doloroso descubrimiento provoca, sobre todo en el niño, crisis de ira, las cuales llegan a ser tan frecuentes que nos vemos obligados a creer que son normales. El niño que actúa naturalmente, que es equilibrado y que tiene el derecho a ser él mismo no pasa por este tipo de crisis. Por desgracia, este tipo de niño «natural» casi no existe. He observado más bien que la mayoría de los niños pasan por las siguientes cuatro etapas: después de conocer la alegría de ser él mismo en la primera etapa de su existencia, conoce el dolor de no tener el derecho de ser él mismo, que es la segunda etapa. Llega enseguida el período de crisis, de rebeldía, que es la tercera etapa. Con objeto de reducir el dolor, el niño se resigna y termina por crearse una nueva personalidad para transformarse en lo que los demás quieren que sea. Algunas personas permanecen estancadas en la tercera etapa durante toda su vida, es decir, reaccionan continuamente, están enojados o en permanente situación de crisis. En la tercera y cuarta etapa es cuando creamos numerosas máscaras (nuevas personalidades) que sirven para protegernos del sufrimiento. Estas nuevas personalidades o «defensas» son cinco, y corresponden también a cinco grandes heridas fundamentales que vive el ser humano.

En mis numerosos años de observación, he podido comprobar que todos los sufrimientos del ser humano pueden resumirse en 5 heridas.

HERIDA DE RECHAZO

El adulto que tiene esta herida vivió experiencias de rechazo en su niñez y tenderá a rechazarse a sí mismo y a los demás, también rechazará experiencias placenteras y de éxito por el profundo sentimiento de vacío interno y por tener la creencia errónea de ser ”poco merecedor”. Culpa a los demás de ser rechazado y sin ser consciente de ello, es él quien se aisla creando así su círculo vicioso.

HERIDA DE ABANDONO

La soledad se convierte en el peor miedo de quien vivió abandono en la infancia. Y su herida se convierte en su paradoja: “Quien vivió abandono tenderá a abandonar proyectos y parejas, hasta que haga consciente su carencia y se haga responsable de su vida y su soledad”. Y piensa: “Te abandono yo, antes de ser abandonado por ti”.

HERIDA DE HUMILLACIÓN

Los adultos que tuvieron experiencias de todo tipo de abusos, incluyendo el sexual, o experimentaron humillaciones, comparaciones o que fueron ridiculizados, avergonzados por su aspecto físico, por sus actitudes y/o comportamientos durante su niñez, suelen llevar esa carga a cuestas y la mayoría de las veces son seres inseguros, tímidos e indecisos que en lo más profundo de su ser se sienten culpables y no creen tener derechos elementales, e incluso pueden dudar de su derecho a existir.

HERIDA DE TRAICIÓN

El adulto con herida de traición será un desconfiado empedernido, ya que no se permite confiar en nada ni nadie. Su mayor miedo es la mentira y buscará de manera inconsciente involucrarse en situaciones en las que irremediablemente será traicionado. Cumpliéndose la profecía que él mismo decretó: “No confíes en nadie, todo el mundo te traiciona”. La mayoría de quienes experimentan celos tuvieron vivencias de traición en su niñez.

HERIDA DE INJUSTICIA

Experimentar la inequidad es el peor enojo de quien tiene herida de injusticia, y es posible identificar a quienes la han vivido en su niñez al observar las reacciones desproporcionadas y neuróticas ante alguna situación injusta. Todas las personas en algún momento hemos vivido o presenciado situaciones injustas, sin embargo a quienes tienen la herida les es imposible lidiar con ello y sus reacciones tienden a la autodestrucción. Una de las características más importantes es su gran temor a equivocarse y su tendencia a buscar la perfección, lo cual les trae mucha frustración y su gran reto para sanar es buscar la flexibilidad y la humildad.

  •  Fuente: Lise Bourbeau (Quebec, 1941) es una autora y conferenciante de renombre internacional. Después de 16 años en el mundo de los negocios, en 1982 decidió dedicarse a motivar a las personas a conseguir sus objetivos en la vida, ayudando a la gente a conocerse a sí misma escuchando a sus cuerpos. Es la fundadora de la mayor escuela de crecimiento personal de Quebec: Centre Écoute Ton Corps. Sus libros han sido publicados en doce idiomas.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Depresión y trauma: *Lo que no sabes (y deberías saber)

Desvincúlate de las heridas de tu pasado

llve-soltarLa inclinación a vincularnos con nuestras heridas, en lugar de dejarlas atrás, hace que experimentemos constantemente la sensación de no ser dignos.

Una persona que haya experimentado acontecimientos traumáticos en la vida, como una violación sexual, la muerte de seres queridos, enfermedades traumáticas, accidentes, rupturas familiares, drogadicciones y otras cosas similares, puede llegar a vincularse con los dolorosos acontecimientos del pasado y rememorarlos para llamar la atención o despertar lástima en los demás.

Esas heridas de nuestras vidas parecen darnos una gran cantidad de poder sobre los demás.

Cuanto más les hablamos a otros sobre nuestras heridas y sufrimientos, tanto más creamos un entorno de compasión por nosotros mismos. Nuestro espíritu creativo permanece tan conectado con los recuerdos de nuestras heridas que no puede dedicarse a transformar y manifestar. El resultado de ello es la sensación de desmerecimiento, de no ser digno de recibir todo aquello que se desea.

La tendencia a vincularnos con las heridas de nuestras vidas nos recuerda lo poco merecedores que somos de recibir nada de lo que realmente nos gustaría tener, debido a que permanecemos sumidos en un estado de sufrimiento. Cuanto más se recuerdan y se repiten estas historias dolorosas, tanto más tiene garantizado esa persona que no atraerá la materialización de sus deseos.

Quizá la frase más poderosa que puedas llegar a memorizar en este sentido sea: «Tu biografía se convierte en tu biología». A lo que yo añadiría: «Tu biología se convierte en tu ausencia de realización espiritual». Al aferrarte a los traumas anteriores de tu vida, impactas literalmente sobre las células de tu cuerpo. Al examinar la biología de un individuo, es fácil descubrir en ella su biografía. Los pensamientos angustiosos, de autocompasión, temor, odio y otros similares, cobran un peaje sobre el cuerpo y el espíritu. Al cabo de un tiempo, el cuerpo es incapaz de curarse, debido en buena medida a la presencia de esos pensamientos.

El apego al dolor sufrido en los primeros años de la vida procede de una percepción mitológica según la cual «tengo derecho a una infancia perfecta, libre de dolor. Utilizaré durante el resto de mi vida cualquier cosa que interfiera con esta percepción.“Contar mi historia será mi poder”. Lo que hace esta percepción es darle permiso al niño herido que llevas dentro para controlarte durante el resto de tu vida. Además, te proporciona una fuerte sensación de poder ilusorio.

Tenemos que ser muy cuidadosos para evitar explicar nuestra vida actual en términos de una historia traumática anterior. Los acontecimientos dolorosos de nuestras vidas son como una balsa que se utiliza para cruzar el río. Debes recordar bajarte una vez que hayas llegado a la otra orilla.

Observa tu cuerpo cuando has sufrido una herida. Una herida abierta se cierra en realidad con bastante rapidez. Imagina cómo serían las cosas si esa herida permaneciera abierta durante mucho tiempo. Se infectaría y, en último término, acabaría por matar a todo el organismo. El cerrar una herida y permitir que cure puede actuar del mismo modo en los pensamientos de tu mundo interior. Así pues, no lleves contigo tus heridas. Afróntalas y pide a la familia y a los amigos que sean compasivos mientras te recuperas. Luego, pídeles que te lo recuerden amablemente cuando se convierta en una respuesta predecible. Quizá en cuatro o cinco ocasiones tus amigos y personas queridas te dirán: «Sufriste una experiencia trágica y comprendo perfectamente tu necesidad de hablar de ello. Me importa, te escucho y te ofrezco mi ayuda si eso es lo que deseas». Después de varias situaciones de este tipo, pídeles que te recuerden amablemente que no debes repetir la historia con el propósito de obtener poder a través de la compasión de los demás.

Al retroceder en tu camino y reavivar continuamente tu dolor, incluyendo la descripción de ese dolor y la calificación de ti mismo (superviviente de un incesto, alcohólico, huérfano, abandonado), no lo haces para sentirte más fuerte. Lo haces debido a la amargura que estás experimentando. Esa amargura se pone de manifiesto en forma de odio y cólera al hablar de esos acontecimientos, con lo que no haces sino alimentar literalmente el tejido celular de tu vida a partir de tu cosecha de acontecimientos del pasado. Eso hace que se extienda la infección e impide la curación. Y lo mismo sucede con el espíritu. Esta cosecha de amargura te impide sentirte merecedor. Empiezas a cultivar entonces una imagen sucia, de criatura desafortunada, desmerecedora y difamada, y eso es lo que envías al universo, lo que inhibirá cualquier posibilidad de atraer el amor y la Bendición a tu vida.

Aquello que te permitirá desvincularte de tus heridas es el perdón. El perdón es lo más poderoso que puedes hacer por tu fisiología y por tu espiritualidad, a pesar de lo cual sigue siendo una de las cosas menos atractivas para nosotros, debido en buena medida a que nuestros egos nos gobiernan de un modo inequívoco. Perdonar se asocia de algún modo con decir que está bien, que aceptamos el hecho perverso. Pero eso no es perdón. Perdón significa llenarse de amor e irradiar ese amor hacia el exterior, negándose a transmitir el veneno o el odio engendrado por los comportamientos que causaron las heridas. El perdón es un acto espiritual de amor por uno mismo, y envía a todo el mundo, incluido tú mismo, el mensaje de que eres un objeto de amor y que eso es lo que vas a impartir. En eso consiste el verdadero proceso de desvinculación de las heridas, de no seguir aferrándose a ellas como preciadas posesiones. Significa renunciar al lenguaje de la culpa y la autocompasión, y a no seguir adelante con las heridas del pasado. Significa perdonar íntimamente, sin esperar que nadie lo comprenda. Significa dejar atrás la actitud del ojo por ojo, que sólo causa más dolor y la necesidad de más venganza, sustituyéndola por una actitud de amor y perdón. Esta forma de actuar es alabada en la literatura espiritual de todas las religiones.

Sentirse digno es esencial para poder atraer aquello que se desea. Es, simplemente, una cuestión de sentido común. Si no tienes la sensación de merecer algo, ¿por qué te lo va a enviar La Energía Divina que está en todas las cosas? Así pues, tienes que cambiar y saber que tú y La Energía Divina sois una sola cosa, y que es tu ego el que se confabula para impedirte utilizar este poder en tu propia vida.

  • Autor: Wayne Dyer

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Rompiendo el ciclo del abandono