Personas adictas al conflicto: perfiles en guerra con ellos mismos

Convivir con personas adictas al conflicto es como habitar en un territorio minado. No solo enrarecen el ambiente con su malestar y con esa ansiedad de quien sabe que basta un comentario, un gesto o una palabra para que salten sobre nosotros. Además, nos contagian esa tensión propia de quien no hace otra cosa que librar guerras internas.

Todos, conocemos o hemos coincidido en alguna ocasión con una personalidad claramente conflictiva. No hablamos del clásico buscador de problemas que puede estar ahora mismo en cualquier aula de un instituto de secundaria, intentado superar su adolescencia y crisis de identidad. Nos referimos a un perfil muy concreto que se caracteriza por un comportamiento orientado solo a desestabilizar, a romper el equilibrio familiar, a crear disputas entre vecinos, y auténticas batallas campales en cualquier escenario laboral.

Hablamos de una adicción, de una búsqueda casi compulsiva del conflicto. Así, más que tomarlo como algo anecdótico, autores tan relevantes como el Doctor Bill Eddy, mediador y creador del instituto para la resolución de conflictos, nos advierte de algo muy concreto. En nuestra cultura, este tipo de personalidad está presente en casi cualquier esfera. Debemos, por tanto, tomar conciencia de lo que hay tras ellas para manejarlas mejor.

Algunas personas causan felicidad ahí donde caminan, otras la proporcionan cuando se van”Oscar Wilde-

Personas adictas al conflicto, la anatomía de la ira

Podríamos decir que la mejor estrategia para lidiar con las personas adictas al conflicto es evitarlas. Sin embargo, no todo en esta vida se soluciona saliendo por la puerta de atrás, poniendo distancia o borrando a alguien de nuestra lista de contactos. Como seres sociales estamos obligados a convivir y, aún más, también cabe la posibilidad de que seamos nosotros mismos una de esas personas. Alguien habituado a recurrir al conflicto cuando hay algo que no sabemos manejar.

Por otro lado, un aspecto que se encuentran en muchas ocasiones los trabajadores sociales, abogados, psicólogos o psiquiatras es a este tipo de personalidad. Porque las personas adictas al conflicto, lo creamos o no, están detrás de muchas demandas, denuncias, casos de violencia de género y disputas laborales. Es como vemos una realidad más que evidente, un comportamiento concreto donde hay alguien que busca proyectar su ira sobre los demás.

El Doctor Eddy estima que si un 15% de la población adulta presenta algún trastorno psicológico de los recogidos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), y al menos un 10% de esta proporción evidencia lo que él ha llamado «personalidad de alto conflicto».

Veamos qué rasgos y comportamientos retratarían este tipo de personalidad.

¿Cómo son las personas adictas al conflicto?

Algo que debemos tener claro cuando nos enfrentamos a una personalidad de alto conflicto es que el problema, la disputa o la reacción desmedida que hayan proyectado sobre nosotros no es real. El problema no está en nosotros, sino en ellos. En ese interior falto de equilibrio, de gestión emocional, de fortaleza psicológica.

Estas son sus características:

  • Su estilo de pensamiento es de todo o nada. Ellos/as no analizan, no son flexibles, no se toman ningún tiempo para sopesar una situación. Se limitan a generar un tipo de respuesta basada en la agresión o la crítica cuando algo no les gusta o no se ajusta a sus expectativas.

  • Baja eficacia en el control emocional. Algunas personas conflictivas sí tienen cierto control sobre sus emociones, pero lo hacen con una única finalidad: manipular emocionalmente a los demás. Otros, se limitan a volcar su ira y frustración sobre los demás hasta crear atmósferas muy desgastantes.

  • Desestabilizan entornos y personas. Las personas adictas a los conflictos son expertos en difundir rumores, en criticar, en desplegar conductas de dominación, de humillación, de ofensa continuada.

  • Nula resistencia a la frustración y buscadores de culpa. El adicto al conflicto no tolera que algo no salga o no sea como él o ella espera. No solo se frustra, sino que convierte esa frustración en rabia y busca culpables sobre quien proyectarla.

  • Sus pensamientos están siempre dominados por emociones negativas.

  • Presentan incapacidad para reflexionar sobre su propio comportamiento.

  • Dificultad para empatizar con los demás.

  • Evitan cualquier tipo de responsabilidad por el problema o por buscar alguna solución.

La persona que no está en paz consigo misma, estará en guerra con el mundo entero” -Mahatma Gandhi-

¿Cómo manejar a las personas adictas al conflicto?

Habrá personas más conflictivas y personas con las que se pueda razonar un poco mejor. Ahora bien, en muchos casos estamos obligados a convivir con perfiles tan complejos como desgastantes, y es ahí donde es necesario tomar adecuadas medidas. Un primer aspecto que no debemos dejar de lado es el siguiente: evitemos tomar sus reacciones como algo estrictamente personal, en realidad este perfil está en conflicto consigo mismo.

Por tanto, y en la medida que sea posible, no nos desgatemos más dando explicaciones y discutiendo con alguien que no puede ni quiere atender a razones. No nos dejemos arrastrar por sus propias tormentas y limitémonos a identificarlas para desactivar el impacto que puedan tener en nosotros.

Asimismo, y ya desde un punto de vista clínico, es importante también hablar de cómo intervenir. El propio DSM está estudiando la posibilidad de incluir ya la personalidad de alto conflicto como un tipo de trastorno a considerar, de ahí que no debamos dejar de lado la importancia de recibir un tratamiento psicológico específico. De este modo, se podrían trabajar aspectos tan relevantes como el manejo emocional, el control y origen de la ira o cómo aprender a vincularse con los demás mediante la empatía y con comportamientos más respetuosos.

Concluiremos diciendo que nadie busca tener una personalidad conflictiva. Estableceremos con ellos ciertos límites, queda claro, pero hay que considerar también que muy a menudo tras esa incómoda fachada de «busca problemas» se abre un trasfondo de complejidades y heridas escondidas que demandan atención.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quiero dejar de ser destructivo“.

El castigo de la indiferencia

La indiferencia es una forma de agresión psicológica.

Es convertir a alguien en invisible, es anularlo emocionalmente y vetar su necesidad de conexión social para llevarlo a un limbo de auténtico vacío y sufrimiento. Dicha práctica, como ya sabemos, abunda en exceso en muchos de nuestros contextos: la vemos en escuelas, en relaciones de pareja, familia e incluso entre grupos de amigos.

Falta de comunicación, evitación, hacer el vacío de forma expresa, frialdad de trato… Podríamos dar mil ejemplos sobre cómo se lleva a cabo la práctica de la indiferencia, y sin embargo, el efecto siempre es el mismo: dolor y sufrimiento. El dolor de ese niño que sentado en un rincón del patio, ve como es ignorado por el resto de sus compañeros. Y el sufrimiento también de esa pareja que de un día para otro, percibe cómo su ser amado deja de mostrar la correspondencia emocional de antes.

Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. A su vez, lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte. Elie Wiesel

Nadie está preparado para habitar en ese vacío social donde los demás pasan a través nuestro como si fuéramos una entidad sin forma. Nuestras emociones, nuestras necesidades y la propia presencia están ahí y demandan atención, ansían afecto, respeto… ser visibles para el resto del mundo. ¿Cómo afrontar esas situaciones?

La indiferencia, la invisibilidad social y el dolor emocional

La definición de la indiferencia es a simple vista bastante sencilla: denota falta de interés, de preocupación e incluso falta de sentimiento. Ahora bien, más allá de las definiciones de diccionario están las implicaciones psicológicas. Están, por así decirlo, esos universos personales donde hay ciertas palabras con más relevancia que otras. El término indiferencia, por ejemplo, es sin duda uno de los más traumáticos.

Así, hay quien no duda en decir que lo opuesto a la vida no es la muerte sino la falta de preocupación, y ese vacío absoluto de sentimientos que dan forma cómo no, a la indiferencia. No podemos olvidar que nuestros cerebros son el resultado de una evolución, ahí donde la conexión social y la pertenencia a un grupo nos han hecho sobrevivir y avanzar como especie.

Interaccionar, comunicar, ser aceptado, valorado y apreciado nos sitúa en el mundo. Esos procesos tan básicos desde un punto de vista relacional nos hace visibles no solo para nuestro entorno, sino también para nosotros mismos. Es así como conformamos nuestra autoestima, así como damos forma también a nuestra identidad. Que nos falten esos nutrientes genera serias secuelas, implicaciones que es necesario conocer. Veámoslos.

La indiferencia genera una fuerte tensión mental

Las personas necesitamos “leer” en los demás aquello que significamos para ellos. Necesitamos certezas y no dudas. Ansiamos refuerzos, gestos de aprecio, miradas que acogen, sonrisas que comparten complicidades y emociones positivas Todo ello da forma a esa comunicación no verbal donde quedan incrustadas esas emociones que nos gusta percibir en los nuestros a diario. El no verlas, el percibir solo una actitud fría, provoca ansiedad, estrés, y tensión mental.

Confusión

La indiferencia genera a su vez otro tipo de dinámica desgastante, a saber, se rompe un mecanismo básico en la conciencia humana: el mecanismo de acción y reacción. Cada vez que actuamos de una cierta manera, esperamos que la otra persona reaccione en consecuencia.

Si bien a veces esta reacción no es la que esperábamos, resulta muy difícil de comprender la ausencia total de ella. La comunicación se vuelve imposible y el intento por interactuar se hace forzado y desgasta. Todo ello nos confunde y nos sume en un estado de preocupación y sufrimiento.

Da origen a una autoestima baja

Al no obtener ningún tipo de respuesta, de refuerzo por parte de las otras personas, se corta cualquier retroalimentación que podamos tener. En las etapas de formación de la personalidad, esto puede repercutir gravemente en la autoimagen. Es probable que aquella persona que ha recibido indiferencia en estas etapas, llegue a creer que no vale la pena interactuar con ella, dando lugar a una fuerte inseguridad.

¿Cómo reaccionar frente a alguien que me trata con indiferencia?

Las personas, como seres sociales que somos y dotados a su vez de unas necesidades emocionales, aspiramos a establecer una relación de constante interacción con nuestros seres queridos: familia, amigos, pareja… Si en un momento dado empezamos a percibir silencios, vacíos, frialdad y despreocupación, nuestro cerebro (y en concreto nuestra amígdala) entrará en pánico. Nos avisará de una amenaza, de un miedo profundo y evidente: el de percibir que ya no somos amados, apreciados.

Lo más razonable en estas situaciones es entender qué sucede. Esa desconexión emocional siempre tiene un origen y como tal debe ser aclarado para poder actuar en consecuencia. Si hay un problema lo afrontaremos, si hay un malentendido lo solucionaremos, si hay desamor lo asumiremos e intentaremos avanzar. Porque si hay algo que queda claro es que nadie merece vivir en la indiferencia, ninguna persona debe sentirse invisible en ningún escenario social, ya sea en su propio hogar, en su trabajo, etc.

Asimismo, hay un aspecto que es necesario considerar. La indiferencia largamente proyectada sobre alguien en concreto o sobre un colectivo es una forma de maltrato. Aún más, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de California se demostró que este tipo de dinámica basada en la exclusión y en la despreocupación, genera dolor y angustia. Es un sufrimiento que trasciende nuestras emociones para llegar también a nuestro cuerpo.

Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen. Oscar Wilde

El último recurso: alejarse

Si luchar por esa relación, si invertir más tiempo y esfuerzo en esa o esas personas nos trae el mismo resultado, lo más sano será alejarnos. Si percibes que esas consecuencias perjudiciales  (agotamiento, baja autoestima…) ya se están “instalando” en ti, es urgente que renuncies a tener una relación cercana con esas personas y busques proximidad con otros, para quienes sí seas importante.

Intégrate en grupos donde seas escuchado y se valore tu forma de ser. Romper con una relación de indiferencia te dará una nueva perspectiva del mundo y potenciará tu desarrollo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Familia tóxica: el enemigo en casa“.

¡Los tiempos cambian! Hospitales y terapias naturales van de la mano

El Hospital Sant Rafael de Barcelona ha creado una Unidad de Terapias Naturales que ayuda a los pacientes con tratamientos eficaces. Y no es el único.

Las terapias naturales se consideran a menudo como  complementarias, puesto que, cuando la salud se resiente, no es necesario elegir drásticamente entre uno y otro tipo de medicina. Lo más apropiado –y menos angustioso para el paciente– es tomar lo mejor de cada una y optar por una medicina integrativa, más holística y personalizada.

Ante esta incuestionable evidencia, cada vez más hospitales públicos y privados ofrecen a sus pacientes la posibilidad de recibir –paralelamente a sus tratamientos convencionales– unas terapias menos agresivas, especialmente solicitadas en enfermedades crónicas, en pacientes oncológicos y en el tratamiento del dolor.

La tendencia es tan abrumadora que incluso centros de atención primaria como el CAP Can Bou de Castelldefels no han dudado en sumar servicios de acupuntura, osteopatía y yoga.

Los hospitales se abren a las terapias naturales e implican a los pacientes

Conscientes de que las terapias naturales dan más autonomía a las personas porque enseñan recursos para prevenir y para vivir más saludablemente, el Hospital Sant Rafael (Barcelona) ha creado recientemente una Unidad de Terapias Naturales, dirigida por las Doctoras Ana Aleson y Montserrat González.

Su objetivo es ampliar el abanico de terapias en el marco de la medicina con menor iatrogenia, es decir, con menos efectos secundarios. Y con herramientas accesibles a los pacientes para que puedan aplicarlas en su día a día, incluso en sus casas (envolturas, baños de pies, arcilla).

Dentro de la dinámica de un gran hospital, esta unidad “ofrece un servicio de calidad centrado en la aplicación de estímulos naturales que activan la capacidad de curación del organismo“, según las Doctoras Aleson y González. Entre estos estímulos tenemos alimentos saludables, plantas medicinales, agua, etc., con los que se busca promover una mejora integral de la persona. Es un servicio de prevención y de sanación que se basa en los principios de la medicina natural, continúan.

Mejorar la alimentación es mejorar la salud

Cada vez hay más enfermedades relacionadas con una mala alimentación, muy pobre en los nutritientes necesarios para afrontar el día a día.

En la consulta de Alimentación Natural del Sant Rafael se reconduce al paciente hacia hábitos saludables, con consumo de productos frescos, locales, de temporada y sin sustancias químicas tóxicas.

En ocasiones indican dietas depurativas o adaptadas a la edad, las intolerancias o la enfermedad del paciente.

Con la ayuda de la fitoterapia

La larga experiencia de las Doctoras les permite emplear eficazmente las plantas medicinales. Son unas herramientas poderosas y por ello deben ser prescritas por profesionales que conozcan bien sus propiedades e interacciones con medicamentos.

El agua también cura

Han recuperado también técnicas sencillas de hidroterapia que permiten a los pacientes sacar el máximo beneficio de las propiedades del agua.

Aún existen más terapias valiosas en el hospital

Con la terapia del orden se recupera el reloj biológico que nos mantiene en equilibrio y que el estrés descontrola con facilidad.

El cupping activa puntos energéticos mediante ventosas. La terapia refleja estimula puntos locales que repercuten sobre un órgano o tejido más alejado. Y la terapia neural se usa en tratamientos contra el dolor. 

“También ofrecemos recursos a enfermos crónicos polimedicados, a personas con intolerancias medicamentosas (hepatopatías, alergias…) o con dolor, con el fin de mejorar en lo posible su calidad de vida”, explican las responsables médicas de esta novedosa unidad terapéutica.

Otros hospitales que apuestan por las terapias naturales

Hospitales San Roque (Gran Canaria) 
En su Unidad de Medicina Integrativa prescriben yoga, nutrición, acupuntura o masaje.

Hospital Puerta de Hierro (Madrid)
En la Unidad de Oncología se facilita que los pacientes que lo deseen reciban reiki (imposición energética de manos).

Consorcio Sanitario de Terrassa
Cuenta con una Unidad Integrativa para oncología donde se ofrece acupuntura y terapias bioenergéticas.

Hospital Virgen de las Nieves de Granada
Este hospital público cuenta con tres salas de tratamiento con acupuntura para los pacientes que no responden a fármacos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Las emociones positivas protegen nuestro sistema inmunitario – Dr. Mario Alonso Puig-

Beneficios de la miel

La miel, dulce delicia.

Afortunadamente, la naturaleza pone a nuestro alcance un producto inofensivo y saludable que reemplaza eficazmente el azúcar.

BENEFICIOS DE LA MIEL

1.- De entre las bondades de la miel cabe resaltar la importancia de su actividad bactericida contra organismos enteropatógenos causantes de infecciones del tracto intestinal, comunes a todas las edades.

2.- En tratamientos de gastroenteritis bacteriana se encontró que la miel disminuye la duración de diarrea causada por organismos tales como Salmonella, Shigella y la E. Colli.

3.- Los investigadores recomiendan a la miel como un sustituto seguro de la glucosa. Además, el alto contenido de azúcares significa que puede ser usada para promover la absorción de sodio y agua en el intestino.

4.- El consumo de miel reduce la secreción de ácidos gástricos.

5.- En tratamientos clínicos posteriores se concluyó que la fructuosa podría ser beneficiosa para disminuir la duración de la intoxicación alcohólica.

6.– Otra de las aplicaciones beneficiosas de este maravilloso regalo de la naturaleza es su utilización como ungüento en heridas porque no es irritable, no es tóxico, es estéril, bactericida, nutritivo, fácilmente aplicable y más confortable que otros ungüentos.

7.- Entre sus propiedades terapéuticas se encuentra su eficacia contra la astenia, la anorexia, el envejecimiento prematuro, algunas enfermedades de la piel y la arteriosclerosis.

USOS ALTERNATIVOS DE LA MIEL

Además de todo lo dicho anteriormente, existen infinidad de aplicaciones y usos de este maravilloso regalo de la naturaleza.

1.- Se puede utilizar en la industria de las salsas para homogeneizar los productos.

2.- Brinda aroma y sabor a los alimentos (derivados de la leche, masas, caramelos).

3.- Puede ser incorporada a los sistemas grasos (manteca, chocolate).

4.- Puede ser incorporada a otros alimentos sin alterar su ph.

5.- Posee propiedades coloidales que mejoran el cuerpo y el gusto de los productos, tales como: zumos de frutas, yogurt entre otros.

6.- La miel es higroscópica, su contenido de fructosa atrae la humedad y reduce el encogimiento (jamones, productos horneados).

7.- Se utiliza para la clarificación de las bebidas (zumos, vinos).

8.- Mejora la presentación de los alimentos.

9.- Aumenta la conservación de las frutas secas, carne, ensalada de frutas.

10.- Su aplicación en los tratamientos de belleza está en auge: Mascarillas antiarrugas, revitalizantes, regeneradoras, antimanchas, hidratantes y purificantes. Masajes con miel y leche o jalea real. Envolturas anticelulíticas, cápsulas nutritivas y un sin fin de técnicas que aprovechan al máximo sus innumerables cualidades.

11.- Es de fácil asimilación debido a que posee hidratos de carbono de cadenas cortas.

12.- Facilita la digestión y asimilación de otros alimentos; en el caso de los niños facilita la asimilación de calcio y magnesio.

13.- Posee mayor poder edulcorante que el azúcar.

14.- Mejora la conservación de los alimentos.

15.- Es suavemente laxante (regulariza el funcionamiento intestinal) .

16.- Posee propiedades sedantes (favorece la absorción de triptófano que es precursor de la serotonina)

17.- Es antihemorrágica, antianémica, antiséptica, antitóxica y emoliente

18.- Mejora el rendimiento físico, especialmente, en los deportistas y estimula el vigor sexual.

19.- Se utiliza para el tratamiento de faringitis, laringitis, rinitis, gripes, estados depresivos menores, úlceras, gastritis, quemaduras, entre otras.

20.- Es utilizada para el tratamiento de personas que padecen astenia o estados de cansancio tanto en la esfera física como psíquica y en la desintoxicación de alcohólicos.

21.- Estimula la formación de glóbulos rojos debido a la presencia de ácido fólico.

22.- Estimula la formación de anticuerpos debido al ácido ascórbico, magnesio, cobre y zinc.

  • Fuente: Espacio Terapéutico (Facebook)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “22 alimentos anticáncer

Beneficios del jabón de azufre

La verdad que te pones a pensar en azufre que va en la misma frase que el jabón y ya piensas que si te restriegas esa pastilla de jabón, la piel se te levantará a tiras o se deshará. La verdad que la palabra azufre echa para atrás, pero es mucho más interesante cuando va acompañada de jabón, ya que cuenta con diversas propiedades, alguna de las cuáles os van a sorprender. 

Qué es el jabón de azufre

Aquí, en Viviendosanos, nos gusta descubrir las propiedades naturales de todo lo que nos rodea, como desintoxicarnos con el té verde o calmar la tos con la cebolla. Por eso, os enseñaremos cuáles son los beneficios del jabón de azufre, para que te quedes tranquilo y estés más informado. Porque el azufre no sólo sirve para compuestos químicos, ayudan al cuerpo humano, de forma natural.

El azufre, es un mineral de color amarillo que suele utilizarse en el campo de la medicina, para tratar las diferentes enfermedades de la piel ya que tiene una serie de propiedades que casan a la perfección con la medicina dermatológica. Suele ser un ingrediente activo para algunos productos de la piel, especialmente cuando se quiere cuidar.

Por eso, suele recomendarse el jabón de azufre, para que llegue de primera mano y de manera natural, las propiedades que ofrece a la piel.

Cuáles son los beneficios del jabón de azufre

Tiene varios y muy buenos, así que no pierdas detalles, porque es interesante conocer los beneficios, por si te interesan para el cuidado de tu piel y para que así, luzca más bonita y sana.

Equilibra la grasa

Para aquellas personas a las que se les descontrola el acné o los granitos que aparecen en la cara. En primer lugar, no hay que tocarlos, NUNCA, porque no sólo haces que te quede marca, sino que expones tu piel a infecciones. En segundo lugar, el empleo del jabón de azufre ayuda a equilibrar la grasa de la cara, así que no se crearán excesos ni acumulaciones en los poros y, por lo tanto, no saldrán esos molestos granitos.

Limpieza a fondo

Sin duda quien quiere mantener una piel sana y equilibrada, debe mantenerla limpia. Con el jabón de azufre, se consigue esto, hasta limpiar los pequeños poros que no son fáciles de limpiar. De esta manera, se evitan los puntos negros y las futuras infecciones.

Cuando hay acné en la piel, ésta es más húmeda y aceitosa de lo normal. Dado que el azufre seca la piel hacia fuera, te ayudará a disminuir la inflamación de las espinillas y otras imperfecciones en la piel. El azufre también puede ayudar a disminuir la aparición de puntos blancos en la piel y disminuir el exceso de grasa y va a prevenir a que los poros se obstruyan.

Antifúngica y antibacteriana

Muchas veces, los problemas de la piel son debidos a una bacteria o a un hongo que proliferan a sus anchas. Con el jabón de azufre no sólo paramos que hagan lo que quieran, sino que conseguimos que no se extienda. Ocurre en las infecciones de la piel, en el acné y contra los microbios que nuestras manos tocan y que luego pasamos a nuestra piel, cuando nos tocamos la cara o los brazos y viceversa.

Tratamiento de la sarna

La sarna se produce cuando los ácaros microscópicos se entierran bajo la piel. Esto provoca picazón, dolor y erupciones cutáneas. El azufre es tóxico y puede matar a estos ácaros, lo que hace que el uso de jabón de azufre sea una manera eficaz de deshacerse de la sarna.

Eso sí, debes aplicarlo con cuidado y siempre siguiendo las recomendaciones del médico.

Rosácea

La rosácea es una enfermedad crónica de la piel que causa enrojecimiento y manchas o protuberancias en las mejillas, frente, barbilla y nariz. También puede ocurrir en el cuero cabelludo, el pecho, el cuello y las orejas. El enrojecimiento se vuelve más persistente si este trastorno no es tratado y puede llegar a ser muy incómodo. Si no se trata durante largos períodos de tiempo, los vasos sanguíneos, se refieren como venas de araña, y pueden llegar a ser visibles. El jabón de azufre, con sus capacidades de secado, puede ayudar a reducir el enrojecimiento y aclarar la piel de la rosácea que estallan en la piel. 

Psoriasis

La Psoriasis es una enfermedad crónica que está vinculada a una alteración en el sistema inmunológico y se manifiesta por la formación de escamas en la piel, especialmente en la cabeza, las rodillas, los codos, manos y espalda.

Aunque se trata generalmente con medicina, no hace daño usar un jabón adecuado que puede ayudar a reducir estos síntomas. El azufre tiene una acción desinfectante, lo que ayuda a que te puedas deshacer de las bacterias y reduzcas la pus que se forma en esta enfermedad. Incluso puede hacer que la piel en escamas mejore gracias a sus sebo-reguladores.

¿Cómo se aplica?

Todo dependerá del formato en el que lo hayas adquirido, si lo has comprado en formato de pastilla de jabón, lo que tendrás que hacer es humedecer las manos con agua tibia y frota la pastilla entre ellas, hasta que haga espuma. Ahora solo tendrás que aplicarlo con las manos, en el lugar deseado y masajear la zona de forma suave.

Cuando se trata de la cara ten la precaución de cerrar los ojos y evitar la zona del contorno de éstos. Una vez extendido bien y dado un suave masaje para no dañar la piel, aclara también suavemente asegurándote de no dejar ningún rastro. 

Precauciones

Por otro lado, has de saber que el jabón de azufre que utilizamos para lavar el rostro, en casos de acné y los que vamos a ver a continuación, será bueno encontrar uno que contenga un 10% azufre y el resto sean productos naturales. El azufre es bastante “agresivo” y aunque seca la piel, también la puede resecar en exceso así que vayamos con cuidado y no abuses de él.

Lo más recomendable es que te laves la cara al menos una vez por semana y que además apliques después una crema neutra que te permita hidratar la piel. 

Y con esto, ya conocemos cuáles son los beneficios del jabón de azufre. No acabarás con la piel a tiras, sino que mejorará, se reforzará, estará equilibrada y lucirá más hermosa que nunca, simplemente usando un poco de jabón de azufre.

¿Dónde se compra?

Puedes encontrar jabón de azufre en cualquier tienda de droguería, farmacia o herbolario. No es por lo general muy caro, aunque los precios varían dependiendo de la marca.

Cómo hacer Jabón

Como ya hemos visto, el jabón de azufre es un producto muy beneficioso, siempre y cuando se utilice correctamente. Pero cuando nuestro problema radica en exceso de grasa en la piel, que puede llegar a dar lugar a un problema de acné, el jabón de azufre es una buena solución.

Sus propiedades ayudan a eliminar las toxinas que se acumulan y así disminuir la aparición de esos molestos granos o puntos negros. Pero recordad, que su utilización no puede ser diaria ya que resecaría la piel y podría irritarla.

Pero si queréis probar a hacer vuestro propio jabón, ahora vamos a ver como hacer jabón de azufre casero.

Ingredientes:

  • 300 gr de base de jabón de glicerina blanca

  • 2 cucharadas de azufre en polvo

  • 1 cucharada del aceite que más nos guste

  • Aceite esencial de limón

  • Colorante

Primer Paso: Corta en cuadrados pequeños la base de jabón de glicerina y derrítela, introduciendo un bol con el jabón de glicerina en el microondas. Una vez el jabón se haya quedado líquido y antes de que empiece a hervir, sácalo.

Segundo Paso: Cogemos el azufre en polvo y lo tamizamos para evitar los molestos grumos. Ahora que la base de glicerina está fundida, añadiremos el azufre que acabamos de tamizar. Removemos bien la mezcla hasta que quede todo disuelto e integrado.

Tercer Paso: Ahora le toca el turno al aceite elegido este puede ser de oliva, de almendras, jojoba, etc… este aceite servirá para hidratar el jabón de azufre y así conseguir reducir la sequedad que éste produce en la piel. Este aceite también lo incorporaremos a la mezcla e incorporamos unas gotas del aceite esencial de limón.

Cuarto Paso: Si quieres que el jabón tenga un color especial, es ahora cuando deberías verter el colorante elegido. Vertemos la mezcla en los moldes elegidos y dejamos reposar durante un día entero. Pasado ese tiempo y una vez que el jabón esté duro, solo tendremos que desmoldarlo y usarlo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Beneficios y propiedades del Tepezcohuite “El árbol para la piel”

Las enfermedades autoinmunes según la medicina naturista

Se puede hacer algo más que tomar antiinflamatorios y corticoides. La medicina naturista va a los posibles orígenes de los trastornos autoinmunes.

Las enfermedades autoinmunes se producen cuando el sistema inmunitario ataca a las células sanas del propio cuerpo como si fueran bacterias o virus dañinos o células enfermas. No hay una explicación evidente de por qué sucede esto, aunque se sabe que hay un componente hereditario y que afectan más a las mujeres.

Existen más de 80 enfermedades autoinmunes y su diagnóstico a menudo no es sencillo. Las más conocidas son la diabetes tipo 1, la celiaquía y la artritis reumatoide, pero hay muchas otras.

Pueden afectar a diversos órganos y partes del cuerpo y frecuentemente los síntomas iniciales son cansancio, dolores musculares y febrícula. Las molestias suelen aparecer en brotes. El tratamiento médico convencional va dirigido a reducir la inflamación mediante corticoides y otros medicamentos que reducen la respuesta del sistema inmunitario.

El Doctor Pedro Ródenas explica que la medicina naturista posee dos teorías sobre el origen de las enfermedades autoinmunes.

Teoría del instinto alterado y la proteína animal

Una dieta desequilibrada perjudica a la microbiota intestinal, lo que aumenta la permeabilidad del intestino y permite que entren en la sangre cadenas de aminoácidos (polipéptidos) en lugar de aminoácidos sueltos. Estos polipéptidos actúan como antígenos y llevan al organismo a responder con anticuerpos.

Si existe una permeabilidad intestinal, cuanto más se parecen las proteínas que ingerimos a las propias, más antigénicas resultan. La proteína animal es muy similar a la humana (por ejemplo, 19 aminoácidos son iguales y 1 cambia) y la provocación es diaria.

Con los años el cuerpo las puede confundir con las propias y se autoagrede. Las más similares son las de mamífero, sobre todo las de cerdo y las lácteas. Algo más alejadas están las aves y aún más el pescado. La proteína vegetal no tiene riesgo de confusión.

La prevención y el tratamiento pasan por llevar una dieta vegana –sin proteína animal, sin provocación– durante unos meses, años o incluso de forma definitiva.

Teoría de la acumulación de toxinas

Una variante de la teoría del intestino alterado y la proteína animal es la que responsabiliza a la acumulación de sustancias extrañas  (catabolitos de aditivos, conservantes, fármacos, restos proteicos de microorganismos, incluidos los de vacunas…) en ciertos tejidos o en la membrana basal de las arterias.

Al no eliminarse, se genera una respuesta inflamatoria que ataca a los tejidos a la vez que a esas sustancias. Por eso se debe evitar al máximo estos factores antigénicos.

El factor emocional

Algunos terapeutas consideran que en las enfermedades autoinmunes puede darse un componente emocional. En la práctica clínica han comprobado que muchos afectados experimentan un sufrimiento emocional como consecuencia de conflictos con los demás o consigo mismos y no consiguen resolverlos, de manera que tienen al enemigo en casa y se autoagreden.

La terapia del perdón y la ayuda psicológica profesional pueden servir para prevenir y tratar el problema.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Las emociones positivas protegen nuestro sistema inmunitario -Dr. Mario Alonso Puig-

La negatividad es contagiosa: Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti

Tanto las actitudes como los estados de ánimo resultan ser contagiosos, y más aún cuando permanecemos expuestos a ellos durante mucho tiempo. 

Gran parte de la responsabilidad depende de las neuronas espejo o cubelli, fundamentales para la empatía y para poder ponernos en el lugar de los demás. Esta habilidad es positiva, pero también tiene un impacto negativo, porque podemos propagar fácilmente la negatividad de quienes nos rodean.

La negatividad genera más negatividad

Aunque no siempre estamos dispuestos a admitirlo, un estudio realizado por la Universidad de Indiana ha revelado que las opiniones de los demás nos afectan e influyen en nuestro comportamiento. Estos psicólogos han encontrado que las opiniones negativas tienen un mayor impacto y generan un cambio de actitud en comparación con las opiniones positivas.

En el experimento, los participantes examinaron varios productos. Luego compartieron sus opiniones con los demás, tanto positivas como negativas. Los investigadores encontraron que las opiniones negativas influenciaron las actitudes de los participantes hacia los productos, haciéndolos sentir aún peor. Y lo peor es que aquellos que anteriormente tenían una actitud positiva eran los más susceptibles a la influencia de las opiniones negativas de los demás.

Además, cuando la gente tenía la oportunidad de interactuar cara a cara con aquellos que tenían estas opiniones negativas, era más probable que fortalecieran su actitud negativa y se apreciaba una polarización aún mayor. Este experimento lanza un mensaje claro: la negatividad genera más negatividad.

La tristeza se propaga como un virus

Los Psicólogos de la Universidad de Harvard han analizado el vínculo entre los estados emocionales y los modelos relacionales. No tuvieron en cuenta las emociones espontáneas o compartidas que a menudo experimentamos cuando compartimos las mismas experiencias con otras personas, sino que se centró en el impacto de los cambios emocionales que afectan los estados afectivos de las personas más cercanas a nosotros.

Han descubierto así que existe un “patrón de propagación”, como para los virus, y que las fuentes de contagio son mayores en el caso de la tristeza que la felicidad. En otras palabras, cada amigo feliz aumenta nuestras posibilidades de ser felices en un 11%, pero solo necesitamos un amigo triste para duplicar nuestras posibilidades de ser infelices.

Estos Psicólogos concluyen que las emociones negativas son como la gripe: cuantos más amigos tengas que padezcan gripe, mayores serán las probabilidades de infectarse, lo mismo se aplica a la tristeza y la desesperación.

También la hostilidad y el mal humor son contagiosos

Rápidamente percibimos el mal humor y la hostilidad, y tan pronto como lo hacemos, algo cambia en nuestro cerebro, cambia nuestra forma de percibir el mundo. Interpretamos las interacciones más groseramente, y esto nos hará asumir la misma actitud que terminará difundiéndose.

Esto fue demostrado por Psicólogos de la Universidad de Florida que pidieron a un grupo de personas que asistieran a una reunión con un compañero asignado al azar. Descubrieron que aquellos que habían estado expuestos a actitudes groseras eran más propensos a ser groseros con su próxima pareja. Y lo interesante es que esta actitud podría durar toda una semana.

En un segundo momento, pidieron a los participantes que identificaran las palabras en una serie de letras confusas. Vieron de esta manera que aquellos que habían sido expuestos a una actitud grosera eran más propensos a encontrar palabras relacionadas con emociones negativas. Esto muestra que las interacciones que mantenemos actúan como un filtro, por lo que si estamos expuestos a interacciones negativas, tenderemos a analizar todo desde un punto de vista más negativo y eso es exactamente lo que veremos.

Rodéate de personas que sacan lo mejor de ti

Incluso si no lo queremos, los estados de ánimo de las personas que nos rodean pueden terminar teniendo un gran impacto en nuestras emociones y actitudes. Es por eso que es importante tener mucho cuidado al elegir a quién dejamos ingresar en nuestro círculo íntimo.

Estar constantemente expuestos al mal humor y la negatividad terminará presentando una factura para pagar, por lo que es crucial estar rodeado de personas que puedan sacar lo mejor de nosotros. Por supuesto, también tenemos que asegurarnos de convertirnos en personas con quienes los demás puedan percibir una energía positiva.

La buena noticia es que cuando somos conscientes del hecho de que existe un contagio emocional, podemos actuar como equilibradores de jugadores al alentar a los demás a centrarse en el lado más positivo de las cosas. Es cierto que las emociones positivas son mucho menos contagiosas, pero sigue siendo el mejor regalo que podemos hacerle a alguien cuando está pasando por un mal momento.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas que puedes ser tú en toda tu esencia“.

Las 4 leyes del desapego para la liberación emocional

Es posible que la palabra “desapego” te cause cierta sensación de frialdad e incluso de egoísmo emocional. Nada más lejos de la realidad. La palabra desapego, entendida dentro del contexto del crecimiento personal, supone un gran valor interior que todos deberíamos aprender a desarrollar.

Practicar el desapego no significa en absoluto desprendernos de todo aquello que nos es importante, rompiendo vínculos afectivos o relaciones personales con quienes forman parte de nuestro circulo personal.

Significa básicamente saber amar, apreciar e involucrarnos en las cosas desde un punto de vista más equilibrado y saludable, liberándonos a su vez de esos excesos que nos ponen cadenas y que nos amarran. Que nos cortan las alas.

La liberación emocional es darnos la opción de vivir con más honestidad de acuerdo a nuestras necesidades, ofreciéndonos a su vez la opción a crecer, de avanzar con conocimiento de causa. Sin dañar a nadie, sin que nadie nos ponga tampoco su cerco camuflado con las cadenas del amor pasional, filial o incluso materno.

Aprendamos, pues, a poner en práctica estas sencillas leyes sobre el desapego…

Primera ley: eres responsable de ti mismo

Nadie va a retirar cada piedra que te encuentres en tu camino, al igual que nadie va a respirar por ti ni se va a ofrecer como voluntario para cargar tus penas o sentir tus dolores. Tú mismo eres artífice de tu propia existencia y de cada paso que das.

Así pues, la primera ley que debes tener en cuenta para practicar el desapego, es tomar conciencia de que eres pleno responsable de ti mismo.

-No pongas en el bolsillo de los demás tu propia felicidad. No concibas la idea de que para ser feliz en esta vida, es esencial encontrar una pareja que te ame, o tener siempre el reconocimiento de tu familia.

–Si el barómetro de tu satisfacción y felicidad está en lo que los demás te aportan, no conseguirás más que sufrimiento. ¿La razón? Pocas veces lograrán cubrir todas tus necesidades.

-Cultiva tu propia felicidad, siéntete responsable, maduro, toma conciencia de tus decisiones y de sus consecuencias, elige por ti mismo y no dejes nunca que tu bienestar dependa siempre de corazones ajenos.

Segunda ley: vive el presente, acepta, asume la realidad

En esta vida, nada es eterno, nada permanece, todo fluye y retoma su camino tejiendo ese orden natural que tanto nos cuesta asumir a veces. Las personas estamos casi siempre centradas en todo aquello que ocurrió en el pasado y que, de algún modo, se convierte ahora en una dura carga que altera nuestro presente.

Esas desavenencias familiares, ese trauma, esa pérdida, ese fracaso sentimental o esa frustración no superada. Todo ello son anclas que nos aferran, que ponen cadenas en nuestros pies y anzuelos en nuestra alma.

Es un apego tóxico y poco saludable que nos impide avanzar en libertad y plenitud.

Acepta, asume y aunque te cueste, aprende a perdonar. Te hará sentir más liberado y te ayudará a centrarte en lo que de verdad importa, el “aquí y ahora“, este presente donde tienes tu verdadera oportunidad. ¿A qué esperas?

Tercera ley: promueve tu libertad y permite ser libres también a los demás

Asume que la libertad, es la forma más plena, íntegra y saludable, de disfrutar de la vida, de entenderla en toda su inmensidad.

No obstante, ello no impide que podamos establecer vínculos afectivos con otras personas, porque también ello forma parte de nuestro crecimiento personal. Saber amar y saber recibir amor.

No obstante, el desapego implica que nunca debes hacerte responsable de la vida de los otros, al igual que los demás, no deben tampoco imponerte sus principios, sus ataduras o cadenas personales para aferrarte a ellos. Es aquí donde empieza el auténtico problema y los sufrimientos.

Los apegos intensos nunca son saludables, pensemos por ejemplo en esos padres obsesivos que se exceden en la protección de sus hijos y que les impiden poder madurar, poder avanzar con seguridad para explorar el mundo.

La necesidad de “despegarse” es vital en estos casos, ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido.

Cuarta ley: asume que las pérdidas van a sucederse tarde o temprano

Volvemos de nuevo a la misma idea: aceptar que, en esta vida, nada puede contenerse eternamente. La vida, las relaciones, e incluso las cosas materiales, terminan desvaneciéndose como el humo que se escapa de una ventana abierta o el agua fresca que resbala por nuestros dedos.

Las personas se irán, los niños crecerán, algunos amigos dejarán de serlo y algunos amores se irán del calor de tu mano… Todo ello forma parte del desapego, y como tal, hemos de aprender a asumirlo para afrontarlo con mayor integridad. Con mayor fuerza. Pero lo que nunca va a cambiar, es tu capacidad de querer. Y debes empezar siempre por ti mismo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Dejar ir: el camino de la entrega *David Hawkins“.

No te partas a pedazos para mantener a los demás completos

Si bien no está mal entregarse a los demás, debemos procurar que este acto sea recíproco y, a su vez, aprender a no sentirnos mal si no podemos satisfacer sus necesidades.

¿Cuántas veces te has partido en pedazos por los demás?

Es algo muy común, en especial entre nosotras, las mujeres. Deseamos llegar a todos los brazos, a todas las necesidades de los demás para ofrecer bienestar y felicidad.

Todo ello nos aporta nobleza, en especial porque lo llevamos a cabo por libre voluntad y porque es así como entendemos lo que es el amor, lo que es querer a nuestras parejas, hijos o amistades. Y, más aún, lo hacemos sin esperar nada a cambio.

Ahora bien… ¿Eres de las que piensa de verdad que no mereces nada a cambio de tus esfuerzos cotidianos? Hoy en nuestro espacio te invitamos a reflexionar sobre ello.

Cuando nuestro corazón se parte en pedazos por los demás

Nos partimos en pedazos casi cada día, y lo hacemos sin darnos cuenta. Llega un momento en el que, quien lo lleva a cabo durante toda su vida, es consciente de las graves carencias que sufre su corazón.

Para tener una ligera orientación de lo que significa “partirnos en pedazos”, dejaremos a un lado la parte simbólica para comprenderlo de forma ilustrativa:

  • Cuando anteponemos los deseos de nuestra pareja a los nuestros. Es algo que podemos hacer una, dos, tres veces, pero, ¿qué ocurre cuando la otra persona da por sentado que siempre lo vamos a hacer?

  • Cuando algún familiar usa el chantaje emocional o la victimización para que vayamos cada día a ayudarles, a hacerles favores y tareas.

  • Cuando nos dejamos llevar por esas amistades en ocasiones tóxicas, acostumbradas a contarnos sus penas cotidianas sin preocuparse en ningún momento por saber cómo estamos, por lo que pensamos o sentimos.

  • Retrasar cada día aquello que nos gusta hacer porque los demás siempre tienen prioridad.

Como ves resulta algo muy complicado de reconocer, porque… ¿Cómo decirnos a nosotras mismas que vamos a dejar de atender a los demás por hacer aquello que nos gusta? La clave está en el equilibrio.

Si dejamos de priorizarnos no un día, sino un mes tras otro y otro, llegará un instante en que perderemos nuestra identidad. Esa esencia que nos define en nuestros gustos, pasiones, sueños y autoestima.

Tienes derecho a esperar reciprocidad

Darlo todo sin esperar nada a cambio nos puede hacer daño.

Hay quien tiene una idea equivocada de lo que son las relaciones afectivas, o incluso la amistad. Toda relación es no solo una interacción, es un intercambio efectivo y satisfactorio donde ambas partes ofrecen afectos, información y energías por igual.

  • Toda relación que se basa en una sola dirección, en el “yo doy, yo atiendo, yo cuido, yo ofrezco, …” acaba herida y llena de carencias.

  • Las personas, como seres sociales y emocionales, también necesitamos ser reconocidos como personas que deben recibir toda serie de atenciones y afectos. El reconocimiento nos sitúa en el mundo, y eso es algo que necesitan niños y adultos.

  • Es común que, cuando amamos a alguien, ni siquiera nos planteemos un segundo en ofrecerlo todo por la otra persona.

  • Es lo que la psicología popular entiende como el síndrome de Wendy, ahí donde una de las partes implicadas se desvive por la otra persona buscando siempre su felicidad, dejando a un lado su propia autoestima.

El derecho a la reciprocidad: Nadie es egoísta por esperar algo a cambio.

No debemos equivocarnos: Esperar que los demás también nos tengan en cuenta no es ser egoísta. La reciprocidad es la base de las relaciones sociales y como tal debemos practicarla y, a su vez, recibirla.

La reciprocidad es dar y ofrecer, es reconocer y ser reconocidos

  • La reciprocidad es tener derecho a decir “no puedo”, “en este momento no me es posible” o “no deseo hacerlo”, porque sabemos que la otra persona nos comprende, y entiende que no siempre vamos a estar disponibles y que tenemos necesidades propias.

  • Tienes derecho a negarte, a decir no. Y no por ello eres mala persona o egoísta. Nadie tiene tampoco derecho a sentirse ofendido, porque si no entienden que necesitas también de tu espacio personal, ahí donde ser tú misma, es que no te aprecian ni te tienen en cuenta.

  • Si vamos cediendo día a día en todos estos aspectos, llegará un momento en que nos sentiremos frustradas. La frustración deriva en insatisfacción, y la insatisfacción en infelicidad.

En el momento en que somos conscientes de esta infelicidad, corremos el riesgo de que llegue la depresión. Si no disponemos de ese equilibrio interno, de ese bienestar que nos da fuerza e integridad, es muy difícil seguir ateniendo a los demás. Seguir ofreciendo felicidad.

Recuerda siempre que para dar lo mejor de nosotros mismos necesitamos estar bien. Y para estar bien, necesitamos que se nos reconozca como personas, que se nos respete y que se nos tenga en cuenta.

Nadie es egoísta por ello. Se llama integridad, se llama quererse a uno mismo, algo que deberíamos cultivar cada día de nuestra vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Personas que no aportan nada ¿cuándo dejarlas marchar?

Causas emocionales de la ludopatía: adicción al juego

La ludopatía, llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. 

Se trata de una adicción al juego que es motivo de muchas peleas, discusiones, descuido del hogar, despilfarro del dinero, desatención personal y social (alimentación, relaciones familiares, sexo, salud, etc…), etcétera, provocando divorcios y otras consecuencias severas. Esta afección se ha relacionado con adicciones como el alcoholismo o drogadicción.

Un jugador compulsivo tiene todo su enfoque en el juego. Sin duda, la distracción es muy fuerte y, como toda adicción, incontrolable. Muchos pensarían que este impulso es una cuestión que implica meramente una necesidad de ganar dinero, pero parece que va más allá, es decir, que el jugador compulsivo juega muchas veces por el sólo placer de estar jugando, y no se es capaz de parar.

El jugador compulsivo es atrapado, entonces, por una actitud impulsiva e incontrolable para aceptar riesgos, pierde consciencia progresivamente de la realidad y comienza a actuar contra su propia razón y sentido común para obtener, constantemente y de forma ansiosa, el dinero para jugar, el cual escapa de sus manos rápidamente.

¿Por qué se padece está adicción?

Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, de incomprensión, de falta de amor. Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como el juego compulsivo.

Las adicciones son formas en que el individuo trata de menguar un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. El descuido de su salud, de sus relaciones y demás sólo refleja la evasiva a su mismo dolor.

Sin embargo, es inútil apartar el dolor por este alejamiento sino que se engrandece, por lo que en el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar. Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada también de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, y esto lo expresan de muchas formas, con rebeldía, mal carácter, se sienten afectados o víctimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a si mismos, llegando en muchos casos a la violencia. Estos comportamientos los hace ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

Síntomas:

• Sentir ansiedad o desesperación de conseguir más dinero para jugar.
• Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero.
• Sensación de soledad, frustración y/o dolor después de jugar.
• Haber intentado jugar menos muchas veces, sin conseguirlo.
• Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
• Cometer acciones no legales para conseguir dinero para el juego. 
• Desatención y/o pérdida del trabajo, relaciones, estudios debido al juego.

¿Qué se puede hacer?

Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás: en especial, la falta de cultura emocional para que el individuo vaya entendiendo y madurando los sentimientos de frustración, dolor, depresión y todas esas experiencias en la vida que pueden resultarle intolerantes y que más tarde le condicionan a escaparse de lo que siente.
Lo ideal es consultar con un profesional en el caso y llevar al afectado directamente con él. Sin embargo, la posible resistencia de la persona a ser ayudada resulta muchas veces un gran impedimento. En este caso es importante que las personas que rodean al jugador compulsivo eviten sentirse culpables, decaídas o desesperadas por el comportamiento de éste. En realidad estas actitudes no ayudan en nada y lo único que harán es aumentar un ambiente de tensión y depresión. Lo mejor es no permitir que uno hunda a todos.

Sin embargo, cuando hay disposición del afectado a ayudarse, se puede no sólo buscar ayuda profesional, sino seguir estos consejos a medida que sean posibles.

Si tú eres un jugador compulsivo y ya no quieres serlo, puedes seguir estos consejos:

1. Debes de estar muy consciente de tu situación y no negarla ni rechazarla, sino admitirla. No la veas como algo malo o reprobado, y no te castigues por jugar sin control. Admite lo que haces, simplemente.

2. Haz el esfuerzo por realizar una actividad física al menos una hora al día, corre, ve al gimnasio, nada y anda en bici, lo que sea, aunque después te vayas a jugar. Díte a ti mismo: no iré a jugar si no cumplo con esta sesión de ejercicio. Esto, además de oxigenar tu cerebro y vigorizarlo, te ayudará a ir educando tu mente. 

3. Busca lecturas que te hagan comprender mejor lo que sientes y que te hagan profundizar más acerca de todos los talentos que tienes.

4. Busca alguna clase de música, de baile, de algún otro idioma o de alguna actividad que te distraiga, te guste y te mantenga ocupado creativamente. Al principio quizá no sientas muchas ganas, hay que hacer mucho esfuerzo para vencer una adicción, cierto, pero al comenzar a relacionarte en un nuevo ambiente poco a poco irá cambiando tu perspectiva emocional. No te decimos que nunca más juegues, porque el jugar es algo muy interesante y la emoción de ganar también. Pero recuerda que el juego se acaba donde empieza la dependencia…

5. Hay muchas terapias alternativas que te pueden ayudar y apoyar, como las Flores de Bach, el reiki, la fitoterapia y la bioenergética. La medicina natural es ideal para ayudarte no solo a sentirte mejor y bajar tu ansiedad, estrés, e impulsividad, sino a entender y madurar tu energía emocional, la cual está íntimamente relacionada con la adicción al juego.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete