¿De quién nos enamoramos?

Nuestra vida emocional se halla influenciada por tres ciclos:

  • Desde el nacimiento hasta la actualidad. Existe una emoción detrás de cada acontecimiento estresante o traumático que se presenta a lo largo de nuestra vida. Estas emociones afectan a nuestro estado físico produciendo alteraciones según cómo vivimos estos hechos.

  • Vida dentro del útero materno, incluyendo hasta los tres años posteriores: denominado Proyecto-sentido de nuestra vida.

  • La influencia de los antepasados: Transgeneracional. Es conveniente realizar un árbol genealógico indagando fechas de nacimiento y defunción, en lo posible hasta la cuarta generación.

En los procesos mentales solamente el 5 % es consciente, el resto es inconsciente. Por tanto, las decisiones más importantes que tomamos en nuestra vida, como nuestra pareja, profesión, amistades, están marcadas por nuestro inconsciente.

Los problemas de pareja pueden surgir, por tanto, de estas tres influencias

Uno de los ejemplos más recurrentes es el que se manifiesta debido a problemas de amores no correspondidos relacionados con influencias transgeneracionales. Antepasados que por obligación de los padres tuvieron que casarse con personas que no querían y todo secreto no expresado, no explicado tiene consecuencias dramáticas y que al no decir las cosas según el dicho: “es por tu bien”, tiene un efecto boomerang y se transforma en un mal que daña precisamente a los que queremos proteger.

La coincidencia de fechas con relación a este familiar manifiesta problemas en los que el amor nunca es con la persona adecuada, también estar obligad@ a vivir con alguien a quien no se ama, no llegar a encontrar el amor, etc. Ya que, según este “programa heredado, el amor está en otra parte y no es posible conseguirlo.

En el período que pasamos dentro del vientre de la madre hasta los 3 años, denominado proyecto sentido, es evidente que se recibe una influencia considerable de las emociones de la madre. Si mientras la madre está embarazada su marido es infiel, el programa que trasladaría a su hij@ podría ser “el amor es un engaño”, por lo que no va a querer encontrar una pareja y tampoco disfrutar de relaciones sexuales.

Durante el desarrollo neurofisiológico de los 3 a los 5 años establecemos preferencias afectivas por nuestros progenitores. Si en esa etapa la preferencia es hacia la madre se puede orientar con la teoría freudiana de Edipo, y si la preferencia es hacia el padre se alinea con la teoría junguiana de Electra. Aunque este conocido tipo de preferencias  va a comportar un 50% de los casos.

El/la niño/a quiere a los dos, padre y madre, pero va a sentir predilección por uno de ellos

Cuando tiene algún problema y es la madre quien le muestra su afecto y acude para resolverlo, es hacia ella a quien va a dirigir su preferencia. Esto queda grabado, de forma que servirá como guía a la hora de encontrar a la pareja. Por eso es importante tener en cuenta las fechas de nacimiento, concepción, los nombres, ya que van a establecer los rasgos de unión más importantes, aunque también están los rasgos físicos como el bigote del padre, la risa de la madre, el uniforme el padre, la suavidad de la piel de la madre, el vello en exceso del padre, etc. Cualquier rasgo que haya quedado grabado en esa etapa. Pudiendo llegar a sorprendernos que encontremos hasta 5 ó 6 rasgos de unión que tiene en común nuestro progenitor con nuestra pareja.

Hay veces que el niño toma preferencia con el padre y la niña preferencia con la madre, lo que se denomina Edipo/Electra invertido.

También casos en que se toma preferencia por familiares cercanos como herman@s o tí@s. Si el niñ@ aprecia que el preferido del padre es el hermano mayor va a establecer afinidades con éste, para que también sea apreciado, querido y valorado de la misma forma.

Asimismo se producen casos en los que el, la, los padre/s estaban ausentes, o eran violentos. Con lo que la tendencia será a buscar a parejas ausentes, que viajan mucho, trabajan fuera, violentas en su relación, revelando problemas no resueltos con el padre o la madre. En estos casos se recomienda revisar la entrada sobre “El Duelo” y sobre todo consultar con un especialista.

Hasta el momento las parejas sobre las que he indagado, sus fechas coinciden, tanto en uno como en otro cónyuge, con la fecha de nacimiento/concepción de la madre o del padre, con el mismo nombre o con el santoral. Me ha parecido un principio relevante, que merece ser investigado.

  • Visto en: 2alonso.wordpress.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Bendición Náhuatl“.

En el cuerpo cargamos a nuestra familia

árbol- espaldaNuestro cuerpo suele reflejar los problemas o enfermedades heredadas del árbol genealógico.

No debemos caer en la trampa de buscar recetas infalibles porque no las hay, este artículo sólo pretende dar unas pocas orientaciones que sirvan como base. Cada caso es distinto.

Queremos decir que asignar un ancestro a cada órgano o área corporal, es parecido a la tarea en la que se han enfrascado y se siguen enfrascando muchos neurólogos localistas: la de asignar funciones cognitivas concretas a zonas cerebrales concretas.

La conclusión a la que llegan es que hay especialización hasta cierto punto, porque en el cerebro, igual que en el Universo, primero, todo interacciona con todo, y segundo, descubren que se trata de un holograma, de manera que todo está contenido en cada parte del todo.

Antes de seguir, tenemos que tener en cuenta que en cada zona corporal conviven tres informaciones:

1.- La memoria de nuestro árbol genealógico.
2.- La memoria biográfica personal.
3.- Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpo.

La memoria de nuestro árbol genealógico

La familia está viva en la piel, en el cuerpo, está hablando. Hasta tal punto que podemos reconocer a nuestro árbol por la huella que éste ha dejado en nosotros…

Esa “cierta especialización” de la que hablábamos, en la que los estratos de nuestro árbol genealógico vive en cada uno de nosotros se podría expresar así, muy a grandes rasgos:

-Parte derecha del cuerpo: rama paterna (en zurdos, rama materna).
-Parte izquierda: rama materna (en zurdos, rama paterna).
-Hombros, cabeza: bisabuelos.
-Tórax y brazos: abuelos.
-Desde la cintura a las rodillas: padres.
-Desde rodillas a plantas de los pies: hermanos.

La memoria biográfica personal

Desde la manera en la que somos concebidos, hasta el efecto que nos ha causado la regaña del jefe, pasando por el tipo de parto, como nos han acariciado de niños, todo queda escrito en el cuerpo. Por ejemplo: consideramos que el peso de la culpa se asienta en la parte alta de la espalda y los traumas infantiles en los pies. La piel es un gran lienzo en la que queda escrita la historia de nuestras relaciones con el mundo.

Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpo

Nuestro cuerpo es el mapa físico de nuestra conciencia, un fiel reflejo de cómo funcionamos en las distintas áreas de la vida. Cualquier síntoma físico es una oportunidad para hacernos conscientes de que hay un área en nuestra vida que necesita atención.

El cuerpo en su totalidad se inclina al andar: hacia atrás o hacia delante. Estaremos huyendo del pasado si caminamos inclinándonos ligeramente hacia delante. Si nos inclinamos hacia atrás al andar tenemos miedo a entrar en la vida, somos unos cobardes.

-La cabeza también puede simbolizar al padre y a todos los ancestros varones.
Caminar con la cabeza por delante es igual a no reconocer nuestros deseos, andamos refugiados en el intelecto.
Los tumores cerebrales tienen que ver con los secretos escondidos del árbol.
Las migrañas con las retenciones sexuales.

-Los ojos como conjunto son de carácter masculino.
El ojo derecho es el intelectual, el racional. El izquierdo es el del corazón, el ojo profundo, el de la receptividad.

-La boca y las orejas simbolizan el linaje materno (son receptivas).
La sordera en el oído izquierdo puede ser algo que no quiero escuchar del linaje femenino. Y la sordera en el oído derecho puede ser algo que no quiero escuchar del linaje masculino.

-Los dientes picados son el resultado de la rabia no expresada.
-La garganta es el canal de expresión y de creatividad.
Tras una amigdalitis se esconde el miedo, las emociones reprimidas y la creatividad sofocada.

-El pecho: aquí está la relación corazón-emociones.
Si no nos han amado desarrollaremos un pecho endurecido e insensible.

-Las manos son el símbolo de la elección.
La mano derecha es el símbolo de la elección racional, sin fe. La izquierda es la intuitiva. (Mano derecha: dar /mano izquierda: recibir).
Las uñas son nuestras defensas simbólicas… ¿Heredamos uñas de mucho grosor?

-La espalda: los problemas simbolizan que cargas a los padres.
Si no nos acariciaron de pequeños podemos sufrir una desviación de columna.
En la espalda se van archivando los conflictos no resueltos de nuestro pasado:
*En la parte lumbar está la conexión con nuestra sexualidad y creatividad (los padres).
*En la parte dorsal es la conexión con nuestra parte emocional (los abuelos en el árbol).
*En la parte cervical nos conectamos con nuestro intelecto (los bisabuelos).

-El vientre: la madre y todo lo que “digerimos de la vida”.

-Los problemas de estómago están asociados al miedo, a la angustia y la ansiedad.

-La pelvis se conecta con la sexualidad y con nuestros padres.
El miedo a la sexualidad puede traducirse en una pelvis movida hacia atrás.

-Las rodillas nos muestran nuestra flexibilidad, nuestra adolescencia. Si vivimos encerrados en nuestro castillo, inflexibles, sufriremos con las rodillas.

-Los pies simbolizan el territorio, conectados con nuestra hermandad.

Cuando no estamos viviendo nuestra vida, caminamos como un ladrón sin hacer ruido…
Si somos hijos de padres divorciados, o separados… las puntas de los pies se separan.
Vivimos una época de regresión a la infancia… las puntas de los pies miran hacia dentro.
Cuando los pies se inclinan hacia fuera nos señalan que no tenemos un lugar en el mundo.

Somos un espíritu que utiliza un cuerpo de vehículo para pasearnos por esta vida, pero él no es una carrocería inerte, cada célula contiene lo que fueron nuestros ancestros y lo que somos nosotros. Y no olvidemos lo que dice el proverbio chino: “Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Familia tóxica, el enemigo en casa“.

Sanar el Trastorno Bipolar, integrar los contrarios en el interior

BipolarEl estado de ánimo no es algo constante en ningún ser humano. Como en una danza oscilante, damos pasos armónicos hacia valores negativos y positivos de cada emoción en función de las melodías que toquen instrumentos internos y externos en cada circunstancia: de estar contentos pasamos a la pena, del entusiasmo a la decepción, de la risa al llanto, de la euforia a la melancolía, etc. Es más, ninguno de estos polos de cada emoción existe sin el otro, como no existe la sombra sin la luz.

¿Qué ocurre cuando la persona pasa del extremo de un polo al extremo del otro sin causas que justifiquen tal desconcierto?

Es entonces cuando hablamos del trastorno bipolar, lo que antes se llamaba psicosis maniaco-depresiva. La persona que durante un espacio de tiempo se encuentra estable, pasa a una especie de encierro melancólico, se muestra apática, deja de relacionarse con los demás, pierde el apetito, se le altera el ritmo del sueño, entre otros síntomas; más adelante, como si un volcán entrase en erupción, de esa misma persona parece que sale un diablo dispuesto a dominar el mundo, puede con todo, arrasa con todo, no se cansa, no ve límites posibles para lograr lo que se proponga.

Hay algún ejemplo que nos pueda mostrar esta conducta.

El compositor Robert Schumann es un buen ejemplo que muestra como el trastorno bipolar es capaz de arrojar al individuo desde la genialidad hasta la apatía más absoluta. A los 23 años, en 1833, trató de quitarse la vida. Siete años más tarde, vivió una de sus épocas más felices y creativas. En 1844, cayó de nuevo en la más profunda depresión. Cuatro años después, volvía a estar alto, es decir, en otra etapa de euforia. Y en 1854 trató de suicidarse otra vez tirándose al río Rin, aunque le rescataron. Entonces fue internado en un psiquiátrico donde murió dos años después de una inanición que él mismo se impuso.

¿Alguna otra celebridad sufrió esta enfermedad?

Samuel Beckett, Scott Fitzgerald, Virginia Woolf, Ernest Hemingway y Lord Byron sufrieron un trastorno bipolar. ¿Más nombres? Edgar Allan Poe, Vincent van Gogh, Balzac, Gustav Mahler, Haendel, Charly Parker, Gauguin, Rosseti, Jackson Pollock… Datos como éstos han hecho pensar a muchos que la bipolaridad está asociada con la creatividad.

¿A qué porcentaje de la población afecta?

Se calcula que cerca del 1% de la población mundial es bipolar, lo que significa por ejemplo que en España hay unas 400.000 personas que sufren esta enfermedad.

¿Algún bipolar ha explicado lo que siente?

Michael Crawford es un joven bipolar que ha decidido explicar abiertamente en internet su enfermedad. Dice que pasa mucho tiempo sin poderse quitar de la cabeza la idea del suicidio, algo que todos los maníaco depresivos experimentan. Pero hay una ironía en esta enfermedad, a menudo se despierta la creatividad y la inteligencia.

¿Cómo es posible?

Michael Crawford: “Cuando me deprimo me aburre todo lo que hago. Nada es interesante… Sin embargo cuando estoy con hipomanía (manía moderada) me vuelvo muy imaginativo. Durante uno de esos periodos, inventé un nuevo método para comprimir imágenes gráficas de ordenador, y permanecía despierto todas las noches diseñando maneras para hacer que los ficheros fuesen todavía más pequeños. Me quedaba en vela creando complicados programas como un loco. En cambio, cuando entro en estado de manía más aguda, empiezo a pensar en verso. Esta es una de las formas por las que sé que entro en la fase de manía. Cuando estoy normal soy incapaz de componer una poesía, pero cuando estoy alto puedo hablar durante mucho rato en rima”.

¿Qué cree que sucede en su interior?

Michael Crawford: Muchos de los bipolares estamos divorciados de la realidad. Lo que la gente no acierta a entender es que la realidad no es algo que nos suceda, sino algo que nosotros construimos. Y para recuperarse de una enfermedad como la manía depresiva uno debe aprender a construirse una realidad mejor y agarrarse a ella aunque la fuerza de los propios sentimientos te empuje a volcarla.

¿Existen asociaciones?

Pilar García García tiene 51 años y a los 38 fue diagnosticada como bipolar. Actualmente ocupa la presidencia de la Asociación Bipolar de Madrid (está libre de síntomas). Dice que uno debe conocer su enfermedad, asumirla, pactar con ella, y conseguir conquistar una vida normal, llena de momentos de incertidumbre, pero también de instantes de dicha.

¿Qué ha descubierto en su caso? ¿Cómo eran sus padres?

Pilar García García: Mi madre iba a su bola. Era depresiva. A veces se encerraba en su habitación y toda la casa tenía que permanecer en silencio. Era la sensación constante de que pasaba algo. Mi padre estaba todo el día trabajando. No ponía un huevo en casa…

¿Alguna cosa más?

Ahora sé que la familia es uno de los focos que despierta las crisis, los conflictos familiares actúan como un foco perturbador. En mi familia hay antecedentes de enfermedades mentales.

En la manía o euforia, hay mucha gente que entra en un concesionario de automóviles y sale con un Mercedes que no va a poder pagar. Lo importante es darse cuenta de cuándo empieza y por qué empieza, los desencadenantes. Cuando estamos en la depresión no nos acordamos de la euforia y cuando estamos en la euforia no nos acordamos de la depresión. Entre los bipolares hay un componente muy grande de gente infantil, poco madura. Somos muy vulnerables, muy sensibles, muy perfeccionistas.

Esta enfermedad es sobre todo afectiva, es un trastorno afectivo. También le doy mucha importancia al hecho de haber declarado mi enfermedad, lo que es un modo de reconocerla. Mucha gente la lleva de forma clandestina y a mí me parece que es peor.

Ya sabemos que hay un desequilibrio bioquímico en el cerebro de estas personas, pero ¿habría otro modo de mirar esta enfermedad?

Una raíz psicogenealógica del trastorno bipolar es la falta de integración de contrarios. Una rama materna y una rama paterna que nunca se aceptaron realmente, una parte masculina y otra femenina que se repelieron como los polos opuestos de un imán. Lo que no es fuera, no tiene permiso de ser dentro y el fruto de ese árbol vive en su cuerpo lo que fue callado en anteriores generaciones. Muchas veces, los síntomas psicóticos son números de circo, teatralizaciones, de los secretos del árbol…

¿Se ha encontrado un tratamiento totalmente efectivo que cure para siempre la enfermedad bipolar?

No. Sin embargo se puede mantener a raya en la mayoría de los casos, con ayuda del litio, que es eficaz en la fase aguda de manía y en el tratamiento a largo plazo. Sin embargo, como ya se ha visto, puede tener efectos secundarios indeseables y en dosis altas es tóxico.

Entonces ¿qué se puede hacer?

Durante las fases de manía o depresión, es necesario el tratamiento farmacológico. Ahora bien, una vez superada la crisis, la metagenealogía puede constituir un remedio eficaz porque invita al autoconocimiento. El tratamiento farmacológico y el psicoterapéutico deben ser complementarios…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

Desórdenes amorosos *Salomón Sellam

Pareja-PosibleComencemos por establecer una definición de los desórdenes amorosos: se trata de una entidad clínica identificada en la especie humana desde milenios, que puede afectar a cualquier persona en edad de amar. Sus innumerables consecuencias se manifiestan por medio de un conjunto de signos clínicos distintos y variados, pudiendo afectar a las tres esferas siguientes:

  • Médica: con manifestaciones tanto orgánicas como funcionales.

  • Psicológica: con trastornos del comportamiento, compulsión repetitiva, cuestionamiento existencial, depresión más o menos compensada.

  • Psiquiátrica: pudiendo llevar al individuo hacia un profundo desequilibrio y una inversión de las fuerzas vitales.

Cuando existen problemas de relación, de pareja, de sexualidad o de entendimiento podemos estar frente a un desorden amoroso. El origen de un desorden amoroso puede estar antes o después del nacimiento. Antes del nacimiento, nos referimos al Transgeneracional y al Proyecto Sentido y después del nacimiento nos hallamos ante la Psicología freudiana.

Cuando el origen viene antes del nacimiento quiere decir que hay un programa, un mensaje familiar de amor imposible o difícil, es algo que no nos pertenece.

No nos metemos voluntariamente en historias de amor difíciles por mera fantasía o por puro placer. Nos gustaría realmente impedir que esta especie de auto-sabotaje se estableciera a nuestras espaldas. Pero, ¿cómo hacerlo? Yendo al encuentro de nuestra propia historia para desentrañar el carácter inconsciente de nuestros impedimentos para encontrar el amor, darle vida o simplemente construirlo.

¿Qué vamos a investigar si existe un desorden amoroso?

Pequeña infancia de 0 a 7 años (psicología), Proyecto Sentido, Transgeneracional, y también nuestra biología, ya que por encima de nuestro programa biológico tenemos nuestro programa psicológico. Nuestra infancia nos condicionará toda nuestra psicología. Las relaciones humanas que establezco a los 50 tienen relación estrecha con las relaciones que tenía yo en mi primera infancia, en mi entorno familiar. Freud puso atención en este aspecto.

Durante la infancia nos proyectamos sobre nuestro padre, nuestra madre, nuestro hermano y vamos a estar buscándolos toda nuestra vida. A veces los encontramos a la primera o bien los buscaremos constantemente.

Lo más importante es detectar con quién nos identificamos cuando éramos pequeños para que las relaciones de hoy en día me permitan tomar distancia cuando aparezca algún problema, ya que nuestra pareja nos vuelve a conectar con ese personaje.

  • En el 50% de los casos la hija busca a su padre.

  • En el 50% de los casos el hijo busca a su madre.

Pero hay otros casos, el Edipo o Electra invertidoniño que busca a su padre o niña que busca a su madre, búsqueda de los abuelos, (muchas veces esto se detecta en relaciones donde existe mucha diferencia de edad).

Otra de las manifestaciones más frecuentes de los desórdenes amorosos son los denominados incestos simbólicos. Hablamos de incesto simbólico cuando somos dobles por fecha de nuestra pareja (lo que nos convierte en gemelos simbólicos). Para el inconsciente es como si se mantuvieran relaciones dentro de la misma familia. Este conflicto puede estar activo o no. Y en los casos en los que está muy activo hay problemas de relaciones sexuales, que se pueden manifestar en ciática, problemas de erección, cándidas, herpes, etc. El hecho de que después de tener hijos ya no tengas ganas de tener sexo, se puede deber a que vives un incesto simbólico, y eso se instala poco a poco durante varios años.

Veamos ahora algunos casos prácticos:

  • CASO 1 (complejo de Electra)

Mujer con herpes genital: permite disminuir la frecuencia de relaciones sexuales. Este es un caso de incesto simbólico con el primer marido y explica el hecho de que no tenía ganas de hacer el amor con el primer marido. Pero en el segundo matrimonio es más sutil, ya que desarrolla un herpes que le impide tener sexo.

La historia es un Electra muy fuerte con su padre. Cuando tenía 13 años ella no estaba contenta con la relación con su padre y decidió no hablarle más durante un año, sólo con papelitos es amor y odio. Al trabajar la relación con su padre y descargó la energía conflictual, cada vez estaba más relajada y se curó del herpes.

Mujer a la cual su marido engaña mientras está embarazada. El hijo llevará este mensaje “Hacer el amor es engañar”, por eso no hago el amor ni tengo parejas. Mensaje contradictorio que provine del Proyecto/Sentido.

Mujer joven que nunca siente placer. Al buscar en el árbol genealógico, se descubre que su bisabuela fue violada cuando era joven y murió cuando dio a luz. Mensaje que se instaura en la consultante: “Hacer el amor es peligroso, puedes morir”.

A modo de conclusión, si estamos bloqueados en nuestra primera infancia, si estamos en la búsqueda de nuestro padre o madre, o hermana quiere decir que aún somos niños, quiere decir que no somos adultos, quiere decir que las relaciones de parejas de algún modo seguirán siendo de niños.

Vamos a poner más conciencia en nuestras vidas y convertirnos en adultos, ya que es el adulto quien toma decisiones en plena conciencia.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda“. 

Contratos familiares: códigos que nos impiden ser lo que somos -Alejandro Jodorowsky-

Contratos familiaresSon una especie de “códigos” que están situados en lo más profundo de nuestras mentes en forma de creencias y de todo tipo de inhibiciones que nos paralizan.

Un contrato es un acuerdo entre dos partes que se comprometen a dar algo y a recibir algo a cambio. Pero no todos los contratos están sobre papel, ni siquiera son verbalizados, ni tampoco todos están en el plano de la consciencia. Más aún, como en el caso del nombre, hay contratos que aceptamos en desigualdad de condiciones porque se sellanen la más tierna infancia: el niño intuye que el incumplimiento implica no ser querido, lo que significa la muerte. Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer cuando la amenaza es ser expulsado del clan familiar.

Estos contratos pueden afectar a nuestros cuatro egos:

Ejemplos de contratos intelectuales:

Muchas de las creencias que tenemos son contratos que mantenemos con nuestro árbol genealógico, ideas que se nos han transmitido desde nuestros bisabuelos y que no podemos cuestionar. (Debemos deshacernos de cualquier creencia que no sea bella y útil)

a) “Serás abogado, como los hombres de provecho de esta familia”. (En árboles donde el artista es considerado como un muerto de hambre, que en realidad no sabe hacer nada)

b) “En esta casa se habla cristiano”. (No me salgas con querer estudiar lenguas…sólo hay que hablar una lengua: la materna)

c) “Eres torpe como tu madre”. (Una profecía que actúa como una maldición que acaba cumpliéndose)

d) En la vida debemos dejar las cosas igual que nos las hemos encontrado”. (Señal de que el árbol se ha estancado…)

e) “Un hijo nunca debe superar a un padre”. (Una locura absoluta que se conecta con la neurosis de fracaso)

Los contratos intelectuales son como las ideas irracionales que describe Albert Ellis, raíces de nuestras emociones perturbadas y comportamientos desajustados. La psicogenealogía conecta con su famosa y en muchos casos efectiva RET (Terapia Racional Emotiva), en el sentido que la familia configura un esquema de creencias tóxicas que nosotros adoptamos por lealtad a ella y que se mueven en cuatro ejes fundamentales:

*Si no tienes lo que necesitas, te mueres. (“Si mi novio me deja, me muero”). La herencia tóxica es confundir la necesidad con el deseo. Si no tienes alimento, te mueres, pero si deseas a tu novio y no lo tienes, sigues viviendo…

*Esto es horrible (“Es horrible que tenga que cancelar mis vacaciones”) Se juzga en exceso. No hay nada categóricamente malo o bueno. Hay hechos que nos causan más o menos dolor. Si ordenamos los hechos dolorosos de 0 a 10 y en el 10 ponemos la muerte de un ser querido, ¿cómo valoraremos cancelar una vacaciones?

*No lo soporto (“No soporto la soledad”). Hay situaciones que matan, son insoportables. Creer que algo es el límite entre la vida y la muerte nos hace sentirnos agonizantes cada vez que eso sucede. Eso lleva a preferir un desastre de relación amorosa, la soledad está prohibida por el árbol, porque es acercarse a la muerte.

*Si sucede algo malo es que hay un culpable y tiene que ser condenado. La familia nos enseña a juzgar y buscar culpables en los que descargar la responsabilidad de lo que pase, o a culparnos a nosotros mismos. Los acontecimientos no son una confluencia de factores, nada tiene una única causa. Si nos sentimos culpables de algo, la mejor medicina es una fórmula con tres elementos: la aceptación, la reparación y el aprendizaje de lo sucedido para evitar en lo posible repetir el mismo error en el futuro.

Ejemplos de contratos emocionales:

Suelen venir en formato de inhibiciones emocionales. Muy asociados a los niveles de consciencia infantiles…

a) “No crezcas”. (Si se hace mayor un día abandonará a sus padres. Esta orden lo mantendrá con una edad emocional de 10 años para el resto de su vida)

b) “Aquí somos del Madrid”. (Desde el primer mes de vida el niño es socio del club. Cuando crece no tiene alternativa, si no le gusta el fútbol o no es madridista, será considerado un traidor o un enfermo)

c) “No seas tonto y no te eches novia”. (Quédate con la madre… ella no te defraudará)

d) La pareja es para toda la vida. (Nadie se ha divorciado jamás, en nuestra familia todos somos muy católicos)

Los contratos emocionales nos atan con fuerza al pasado y fomentan las relaciones basadas en la dependencia emocional. Disolver estos contratos es abrir al fin la puerta a la libertad de amar con un nivel de consciencia superior.

Ejemplos de contratos libidinales:

Aquí están todas las inhibiciones creativas y sexuales:

a) “El teatro- la pintura- la música, son una pérdida de tiempo”. (Es como decir que no debes dedicarte a cosas que no son de provecho…)

b) “Esta relación no te conviene”. (Podríamos preguntarnos: ¿a quién no le conviene en realidad?)

c) Te casarás a los 25 años y a los 26 llegará la única hija”. Este podría ser un contrato inconsciente que se repite de generación en generación. Un proyecto que el árbol tiene para nosotros.

d) ”La mujer que expresa deseo sexual es una fulana”. (Si el sexo de la mujer es sólo un instrumento de procreación, se le prohíbe gozar con su energía libidinal y a la postre de la creación y de la vida).

La prohibición de la homosexualidad y de prácticas sexuales no existentes en el repertorio del árbol, también son contratos que al incumplirlos nos bloquean la libido o nos sentimos culpables y merecedores de castigos si nos salimos del tiesto.

Ejemplos de contratos materiales-corporales-económicos:

Las inhibiciones económicas. Es necesario que encontremos los elementos que permitan separarnos de la violencia, del miedo y de la culpabilidad

a) “Eres idéntico a tu abuelo”. (Y con ello uno de los linajes toma posesión del hijo)

b) “No toques los botones que los romperás”. (Cuando no te dejan tocar nada es porque no tienes espacio)

c) “El dinero es el pecado”. (Si nos hacen creer que el dinero es sucio, nos generará mucha culpabilidad ganarlo)

d) “El que arriesga pierde”. “Más vale pájaro en mano que ciento volando”. “Más vale malo conocido que bueno por conocer…”

(Salir del territorio es una deslealtad imperdonable y tenemos un miedo ancestral a no volver a ser admitidos en el clan).

Todo esto insta a acomodarse con una pareja que ya no aporta nada, un trabajo insatisfactorio, una casa que no es un hogar y también a una ciudad, un banco, un grupo de amigos etc. Instalados en un territorio para siempre, porque nos han enseñado que arriesgarse es perderlo todo, en lugar de impulsarnos a seguir nuestros deseos como sabio camino de transformación.

Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias. Digamos que hay un miedo a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones): Si te divorcias, te mirarán mal”, “Si te haces artista, vivirás en la pobreza. Un acto psicomágico para sanar este tipo de miedo al incumplimiento a lo que los padres ordenaron, consistiría en realizar metafóricamente la predicción, escenificándola delante de ellos.

Alejandro Jodorowsky nos dice en sus 10 recetas para ser feliz: “No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que en realidad somos“. Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Bendición Náhuatl“.

Relación entre la enfermedad y los secretos familiares

¿Qué es la familia?

La familia es lo permanente, estaba antes de que llegáramos, le pertenecemos mientras vivamos y seguirá existiendo después de nosotros. Es una generación de vivos, que caminan como mínimo con 2 generaciones de muertos a la espalda hasta la línea de meta, donde le toca subirse a la espalda de la siguiente generación de vivos.

¿Yo soy mi familia?

Recordemos que desde la perspectiva de la psicogenealogía Jodorowskyana, cada uno de nosotros está habitado por las 3 generaciones que lo preceden, lo que hace un mínimo de 14 personas. Desde esta perspectiva, consideramos que los secretos guardados en una generación son un manantial insano de traumas y conflictos para los que lleguen detrás, “es agua sucia” como diría Marianne Costa.

¿Hay alguna relación entre la enfermedad y los secretos familiares?

La relación entre enfermedad y secretos familiares se hace bastante evidente en el estudio de los árboles genealógicos. La familia es como una olla psicológica llena de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas. Hay asesinatos, locura, robos, infidelidades, cárcel, incesto, abusos…  Así, la enfermedad no es la solución del problema, sino una invitación a enfrentar un conflicto familiar que se ha mantenido secreto. Como escribió Françoise Dolto: Lo que es callado en la primera generación, la segunda lo lleva en el cuerpo.

¿Qué cosas, a nivel psicogenealógico, vamos cargando en el cuerpo?

En el lado derecho… está la herencia paterna (en diestros). En zurdos es al contrario.
Lado izquierdo… herencia materna (en diestros). En zurdos es al contrario.
El vientre… la madre.
Problemas de espalda… cargas a los padres.
Padres divorciados, o separados… puntas de los pies se separan.
Miedo a la sexualidadpelvis movida hacia atrás.
No te han amado… pecho endurecido e insensible.

¿Si no uso palabras para expresar mi dolor, lo expresaré con mi cuerpo?

Anne Ancelin Schützenberger lo ha estudiado a fondo: “Los duelos no hechos, las lágrimas no derramadas, los secretos de familia, las identificaciones inconscientes y lealtades familiares invisibles pasean sobre los hijos y los descendientes”. Lo que no se expresa con palabras se expresa con dolores. O por accidentes, como el caso de una biznieta que pierde su virginidad por accidente a los 7 años (jugando al salto de pértiga) y estudiando su árbol, descubre que su bisabuela fue fruto de una violación, concebida en la misma fecha que ocurrió el episodio.

¿Cómo se pueden observar los secretos en el árbol genealógico?

Cuando el árbol quiere desvelarte un secreto, crea una estructura, algo que se repite, con eso pretende llamar tu atención. Por ejemplo una fecha que se repite, un estilo de elección de la pareja, unos accidentes con ingredientes similares. Estos secretos se guardan por vergüenza, por pudor, por proteger a los niños o autoprotegerse ante la sociedad.

¿Dónde se sitúan esos secretos? 

Cada secreto que tenemos está en el estrato que le corresponde (los 4 egos):

-Mis ideas locas secretas, podemos identificarlas en mis bisabuelos.
-Mis emociones secretas, están en mis abuelos.
-Mis secretos sexuales-creativos, están en mis padres.
-Mis secretos materiales, de territorio, están en mis hermanos.

Cuando el secreto lo porta un miembro de la familia, éste lo vive como un cuerpo extraño y molesto, su cuerpo lo vive como un tumor o un bolo alimenticio que tiene que salir a fuera.

Nunca debemos contar secretos a los niños, es un Abuso con mayúsculas.

Sabemos además el poder de la comunicación no verbal, si alguien delante de ti se calla una información importante, se delatará tarde o temprano con algún gesto inconsciente. Freud decía que “Aquel cuyos labios callan, conversa con la punta de los dedos. Se traiciona por todos los poros”.

“Vale más saber una verdad, aún cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo” -Claudine Vegh-

Los secretos hay que airearlos si son del presente, de la manera más adecuada y en el momento más propicio, o sanarlos con la psicomagia si son del pasado. Una herramienta útil es dibujar el árbol sanado: se trata de hacer una obra en la que representemos a todos los miembros, con dibujos o fotografías pegadas a modo de collage. A cada uno le pondremos su finalidad cumplida, todo aquello que les damos nos lo damos a nosotros mismos, y ahí aparecerán todos los secretos convertidos en Bendiciones.

El árbol guarda secretos, al tiempo que puede intentar desvelarlos. En todo árbol aparece en un momento determinado un héroe, el que lo sana y se sana, aquél que se atreve a construir el árbol genealógico.

No existen los árboles sanos porque vivimos en una sociedad enferma.

“La sanación del árbol consiste en quitar la repetición, comprenderla, o repetirla en una forma positiva” -Alejandro Jodorowsky-

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Carta de liberación del clan familiar“.

Las resistencias, fuerzas contrarias al cambio

JUNGLa metagenealogía parte de la premisa de que determinados traumas y comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y pueda desligarse de los mismos es necesario que estudie su árbol genealógico.

Ahora nos encontramos en la segunda parte, después de un arduo trabajo en el que hemos recopilado y organizado mucha información sobre nuestro árbol genealógico.

Tal vez ya visualizamos la misión loca de nuestro árbol que puede consistir en una profesión (El abuelo era abogado como nuestro padre y como nuestro caso), en un determinado tipo de casamiento, o en cualquier otra determinación… Cuando nos separamos de su programa establecido empezaremos a encontrar resistencias que simbolizan las quejas de nuestro árbol para que nos liberemos del contrato de lealtad que nos une a él. Estas resistencias son como corrientes marinas que se oponen al avance de un navío. Pueden manifestarse sin que el mismo consultante sea consciente e influyen tanto en su comportamiento, como en hechos sincrónicos que suceden danzarines alrededor del momento en que se pone en marcha un cambio.

Imaginémonos el árbol genealógico actúa como un camarero que lleva su bandeja, cargada con vasos y botellas, apoyada sobre una mano. Cuando un vaso se sale de su sitio (el individuo que toma consciencia), toda la bandeja se desequilibra y eso es lo que el camarero tratará de evitar. Debe encontrar el nuevo punto de equilibrio, es un momento donde el árbol “grita”, se desequilibra el sistema.

¿Hasta dónde podemos llegar?

Es muy importante entender que cuando nos movemos llevamos a todo nuestro clan con nosotros (Se dice que junto a cualquier persona siempre viajan todos sus ancestros, unas catorce personas como mínimo. Los padres, abuelos y bisabuelos).

En algún momento de nuestra vida escuchamos la llamada para realizarnos, pero una pared de resistencias se opone a nuestro avance, como una bestia que nos frena. En ese momento necesitamos encontrar a una figura que actúe como maestro/a que nos abra una puerta en esa muralla defensiva que es el árbol genealógico.

También podemos dejarnos conducir por un experimentado arbolista que sin duda nos facilitará el proceso y sabrá cómo trabajar con nuestras resistencias para desarmarlas. El arbolista es un conocedor de los símbolos que se emplean en las diferentes culturas y tradiciones. Señala las cosas que ve y marca el camino, pero es el consultante quién ha de realizar el esfuerzo por sanarse, nadie lo puede hacer por él. Recordemos que aunque un maestro pueda indicar dónde está la puerta, somos nosotros los únicos que podemos cruzarla.

En ese nuevo camino que se nos abre, nos encontramos con aliados que nos ayudan y con enemigos que nos recuerdan la persistencia del pasado. En un punto del camino morimos a lo que éramos y realizamos una mutación, traicionamos a nuestro clan (En realidad lo que ocurre es que elevamos nuestro nivel de consciencia, dejamos de repetir viejas fórmulas caducas).

Hay que aclarar que nuestro éxito también es el éxito de nuestro árbol genealógico. Lo que nos damos a nosotros mismos, se lo estamos dando a nuestro árbol.

Entendemos que las resistencias son reacciones de defensa. Cada vez que nosotros “movemos algo” nuestro clan también se mueve por efecto del inconsciente familiar que trata de reequilibrar la situación. No estamos atados a ese inconsciente, aunque sin duda nos fastidia cada vez que tratamos de transformar alguna cosa.

En muchas ocasiones no queremos cambiar porque nos identificamos más con la identidad que nos dio el árbol que con la propia, porque además, pensamos que si cambiamos ya no nos van a querer igual. Si siempre he sido “el vago de la casa, como el  tío Roberto y ahora me vuelvo trabajador… ¿qué va a pasar?, ¡no me voy  a reconocer! y para colmo, ¡no me van a reconocer, ni a querer si me salgo del guión mi pobre tío!”

Hay múltiples formas en que esas trampas-resistencias asoman en nuestro avance, pueden aparecer enmascaradas de muchas formas, por ejemplo: no encontrar los datos, o que los encuentre y se me pierdan, llegar tarde o faltar a la cita con el arbolista… Es bueno que sepamos detectarlas, para interpretarlas y desactivarlas antes de que boicoteen nuestro avance hacia lograr la finalidad.

El disolvente universal es una persona que ha desarrollado en su corazón el amor divino. Un amor que disuelve todas las resistencias.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos“.

Nuestras conductas con el dinero

Corazón de dineroEl dinero es una corriente de energía vital creada desde planos superiores para darnos un elemento que ayudará a nuestra evolución. Por problemas culturales crecimos con conceptos erróneos con respecto a él.

Se nos ha repetido siempre que lo espiritual y lo material eran dos cosas reñidas entre sí; nada más alejado de la realidad, ya que el dinero está presente en todos nuestros actos. Se dice que cambia a la gente, que da poder, que todo lo puede, se le llama “vil” atribuyéndole las malas conductas; es común oír que “mató por dinero” o “robó por dinero”.

UN PAPEL nunca podría ser el responsable de nuestras acciones.

Roba quien es capaz de robar y mata quien por evolución es capaz de matar. Los griegos decían que cuando los Dioses querían enceguecer a un hombre les daban dinero y poder.

Nada fue creado en vano; detrás de cada elemento hay una tarea de aprendizaje imprescindible para nuestro crecimiento.

Venimos a este plano a APRENDER, no a padecer

Cuando hay padecimiento es porque no hay comprensión de lo que se está viviendo por lo tanto no se aprende, entonces se va a repetir el conflicto tantas veces como sea necesario hasta resolverlo.

El dinero es energía vital que recorre el planeta al igual que la sangre recorre el cuerpo físico.

¿Por qué el dinero nos falta y la sangre no?

Porque la sangre fluye naturalmente, sin nuestra intervención y al dinero lo manejan nuestros mandatos mentales, en especial el miedo.

Los conflictos con el dinero es una resultante, es un indicador de algún problema a otro nivel. Generalmente los mismos conflictos que vivimos a nivel material se reflejan en nuestro mundo emocional.

La mayoría de estos juegos mentales son inconscientes. Si bien algunos se pueden conocer, no siempre se sabe exactamente que patrón de conducta tienen detrás.

Teniendo como base el cuadro anterior trataremos de analizar cada una de las posibilidades.

Hay que tener muy claro que a nivel Karmático los inconvenientes con el dinero pueden existir como consecuencia de un mal manejo anterior que, por supuesto, venimos a corregir.

*El avaro

Es un ser básicamente dominado por el miedo, cree que a mayor cantidad de dinero, mayor seguridad.
Generalmente guarda “por si le pasa algo”, siempre es negativo, quiere estar “preparado” por si se enferma, tiene alguna pérdida importante de cualquier índole, muertes, accidentes o algún tipo de desgracia.
Con este tipo de pensamientos crea a su alrededor un malestar continuo ya que el miedo se está retroalimentando siempre, por lo tanto cada vez va a ser mayor.
Llega a tener fortunas que no puede calcular y sigue viviendo miserablemente. Esto sucede porque espera la fuerza y el poder desde afuera, cuando esto es interno y nada externo modifica una conducta cuando es alimentada desde el patrón mental.
Este ser está incapacitado, desde su estructura mental, para disfrutar.
Debe entender que por más dinero que tenga, su sensación de inseguridad no cambia a menos que trabaje para ello.
Debe aprender el manejo del dinero entendiendo especialmente que es una corriente de vida y por lo tanto no debe resguardarse para nada negativo. El guardarlo, acumularlo y especialmente cuando esto se hace desde consignas mentales negativas, genera un cúmulo energético acorde a la que se utilizó, que lo único que atrae es un aumento en sensaciones emocionales, que impulsa a seguir con la conducta, así se alimenta la sensación y se entra en un círculo vicioso que cada vez es más grave.

*El despilfarrador

En este caso pese a ser el opuesto del anterior, debemos recordar que hay una Ley de Polaridad que dice que los opuestos son iguales.
Generalmente estamos ante una persona que no puede retener el dinero, gasta más de lo que debe, hasta llegar a lograr su destrucción a nivel material, conscientemente, sin poder evitarlo.
Si estudiáramos sus antecedentes familiares es casi seguro encontraríamos personas muy allegadas a él con características de avaro. A nivel inconsciente tiene el mismo miedo, solo que lo expresa por el opuesto: El avaro tiene miedo a no tener dinero. El despilfarrador tiene miedo a tener dinero y por eso parecerse a… (identifica al dinero con la persona a la que no quiere parecerse, sin darse cuenta que por estar actuando en el opuesto, está siendo igual).
Esta es la causa por la cual, a veces, grandes fortunas se destruyen en muy poco tiempo cuando la persona a cargo de ellas corresponde a estas características.
En realidad, no quiere cerca al dinero por creerlo el causante de desavenencias, que solo provienen del miedo.
Tiende a tener conductas en las que se demuestra una “falta de responsabilidadque no es más que una forma de bloqueo que le impide ver de antemano las consecuencias de sus actos, y así los viera, no puede evitar el accionar.

*La Pobreza

Es un mecanismo de defensa de patrones mentales que están en el inconsciente; esta consigna si bien se podría estar notando en el aspecto material sin dudas también se expresa en los demás mundos.
En el mundo emocional generalmente siente que no lo quieren, tiene sensaciones de soledad, de abandono, por esto es demandante con sus afectos. Es como si nunca le alcanzara lo que le dicen o le dan como muestra de cariño, sobre todo cuando se trata de las personas más allegadas. En su interior nunca cree demasiado en cuanto lo quieren. En el mundo mental el patrón predominante es la desvalorización, juega en su interior con una constante sensación de “no sirvo” o “no puedo”. Por esto activa, a veces, juegos muy fuertes de exigencia y de auto-exigencia.
Nunca tiene en cuenta su esfuerzo ni su sacrificio.
No repara en los límites de su cuerpo físico y a la hora de hacer valer su trabajo es posible que no sepa cobrarlo.
Se rodea de personas exigentes, por lo cual vive exigido al máximo en todas sus áreas. Como es imposible que pueda cumplir con todos los compromisos que tiene, sacrifica todo lo que debe hacer por sí mismo.
Esto hace que cada vez se desvalorice más, porque estas actitudes funcionan como una suerte de auto-castigo, que generan a la vez que alimentan los “no me merezco”.
Es una sumatoria de conductas sin fin que se retroalimentan a sí mismas. Llega a convencerse de que nada bueno le puede pasar, o que lo bueno dura poco con lo que genera vivir siempre en una larga lista de carencias a las que determina como normales.
A partir de esta consigna se asegura desde el inconsciente vivir en la pobreza.

*El comprador compulsivo

La compulsión es un mecanismo de defensa de patrones mentales que funciona como reaseguro de sufrimiento. Funciona en las compras compulsivas como en la comida, en el fumar, en el beber o cualquier actividad que emprenda el ser que se encuentra activado desde esta conducta y lo sostiene en un continuo malestar.
En un comienzo aparece como un auto-castigo para luego transformarse en una auto-destrucción si no lo detiene.
Por ejemplo: “voy a comprarme algo, para gratificarme”
Entonces sale compulsivamente, en general, con su tarjeta de crédito y comienza a gastar sin control.
Con esto se asegura a nivel inconsciente un grave problema con los compromisos que asume por lo cual queda impedido de disfrutar todo lo que compró.
O sea, aquello que comenzó como un regalo, se transforma en un cúmulo de sensaciones, enojos y críticas que terminan en una culpa más.
Dentro de esta clasificación también encontramos al que llamamos jugador en este caso como llegan a perder cosas que perjudican a los seres que más quieren, la sensación de culpa es aún mayor.
Una de las cosas que hay que tener más claro es que las conductas compulsivas son inconscientes, si bien hay un conocimiento consciente de los hechos, se tiene la sensación de no poder controlarlas. De hecho es así, ya que el verdadero motor es la necesidad de dañarse que generan las culpas.
Los actos tienen características de hábitos, funcionan como actos mecánicos “involuntarios” de los cuales no se tiene registro en el momento de efectuarlos, por eso un fumador puede encender dos cigarrillos a la vez.

El primer trabajo a realizar está en hacer consciente todos los hábitos

NO ME IMPORTA EL DINERO

Después de ver esta frase solo falta saber si quien la dice TIENE DINERO o NO.

SI TIENE DINERO: HA LOGRADO LA META DE APRENDIZAJE MÁS IMPORTANTE CON ESTA CORRIENTE DE VIDA.
¡EL DESAPEGO!

Con lo cual nunca le va a faltar ya que el flujo del dinero está manejado desde la frecuencia suministro y al no intervenir, su llegada está de acuerdo a lo que quiere tener. FELICITACIONES.

SI NO TIENE DINERO: quiere decir que algo está impidiendo la comunicación con el dinero, hasta se podría estar juzgando con conductas parecidas a la de la pobreza.
Muchas veces se dice “no me importa” cuando se siente que algo nos supera.
Significa que esta frase puede estar ocultando un no puedo o un no sirvo, con lo cual se estaría ante la presencia de un patrón de desvalorización.

NO ES POSIBLE QUE NO INTERESE ALGO QUE ESTÁ PRESENTE EN CADA ACTO DE NUESTRA VIDA

Pueden existir consignas que disocian lo material de lo espiritual incluso clasificando como malo o bueno.

Se debe incorporar la idea de que todo se complementa, en cada elemento hay un aprendizaje.

Si analizamos que el dinero está presente en todo, que no hay nada gratis, siempre hay un costo cuando algo es gratuito para alguien, es porque lo que vale lo está pagando otra persona.

Paradójicamente quien dice:
“No me importa el dinero, si lo tuviera, ayudaría a mucha gente”. Cuando se ha analizado esta frase, podría estar encubriendo un “no me merezco”.

  • Autora : Lic. Anacelis Castro. Doctora en Metafísica. Fragmentos del libro El Dinero, premiado como trabajo ganador del TEILHARD DE CHARDIN 1997

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Acto simbólico de sanación con el dinero

Causas emocionales de la depresión, la angustia y la ansiedad

“El corazón humano pide ayuda a gritos, el alma humana nos implora ser liberada, pero no escuchamos su llanto, porque ya no somos capaces ni de oír ni de comprender”-Khalil Gibran-

Los principales síntomas de la depresión son la pérdida de interés y de placer en las actividades habituales, un sentimiento de desesperación o de abatimiento asociado a la fatiga o a una disminución de energía, menor capacidad de concentración, indiferencia, desinterés, desánimo, repliegue sobre sí mismo y rumiación mental. Por lo general, el individuo que la padece no quiere pedir ayuda; prefiere que los demás sean quienes cambien. Duerme mal, incluso con la ayuda de somníferos. Habla poco y tiene tendencia a huir del mundo. Con frecuencia se confunde la depresión con el agotamiento.

La depresión es el medio que una persona utiliza para no sentir presión, sobre todo afectiva. No puede más; ha llegado a su límite. La persona con tendencias depresivas tiene conflictos pendientes de resolver con su progenitor del género contrario. Esto explica que muy a menudo ataque a su cónyuge, en quien establece la transferencia. Lo que esta persona hace sentir a su pareja es lo que hubiera querido hacerle a su padre o a su madre, pero se contuvo. Al rechazar ayuda, la persona depresiva continúa alimentando su rencor o su ira hacia ese padre o esa madre, y se hunde en su dolor. La gravedad del estado depresivo refleja la intensidad con la que se vivió la herida siendo niño. Las heridas pueden ser las siguientes: rechazo, abandono, traición, humillación, o injusticia. Para ocasionar un desequilibrio mental tan grande como la depresión y la psicosis maníaco-depresiva, el dolor tuvo que ser vivido en aislamiento. Esta persona no tuvo con quien hablar en su infancia, alguien que escuchara sus preguntas y sus angustias. Tampoco aprendió a confiar en los demás, bloqueó sus deseos y se replegó finalmente sobre sí misma, mientras aumentaba su sentimiento de rencor o de ira.

En general, la persona depresiva no quiere ayudarse ni pedir ayuda, por lo que quienes la rodean son los que intentan resolver su problema. Si eres uno de ellos, te sugiero que seas muy firme con ella y le digas que nadie en el mundo puede sacarla adelante de manera definitiva, excepto ella misma. Lo más importante es que acepte que el gran dolor que sufrió su SER en la infancia le ocasionó su estado depresivo. Rechaza lo que ES. La herida más común es el rechazo o el miedo a ser rechazada. Esta persona debe admitir que aún cuando haya sido rechazada en la niñez, ello no quiere decir necesariamente que su padre o su madre no la quisieran. El padre que rechaza a su hijo seguramente fue rechazado cuando era niño y todavía se rechaza a sí mismo. Sentir compasión por ese padre y perdonarlo es el inicio del camino hacia la cura. Después, la etapa más importante es perdonarse a sí mismo por haber querido tanto a ese padre. A continuación, lo único que resta es expresarle a ese padre lo que sintió sin ninguna acusación de por medio. Es muy humano albergar rencor o ira cuando se es niño y se sufre intensamente el aislamiento. Por otro lado, sugiero que esta persona tome la decisión de reconocer su propio valor. Si le resulta difícil, puede pedir a quienes le conocen bien que le digan lo que ven en ella. Por otro lado, si la persona depresiva tiene ideas suicidas, sucede que alguna cosa en ella quiere morir para poder dejar lugar a lo nuevo. Confunde la parte de ella que quiere morir con ella misma.

La depresión implica una profunda tristeza interior, una acumulación de emociones inhibidas provocando un conflicto entre el cuerpo y la mente.

Esta enfermedad está conectada con un suceso señalado de mi vida. La depresión se traduce por desvalorización y culpabilidad que me corroen por dentro. Si soy depresivo, me siento miserable, menos que nada. Vivo en el pasado constantemente y tengo dificultad en salir de él. El presente y el porvenir no existen. Es importante efectuar un cambio ahora en mi modo de ver las cosas porque ya no es como antes. La depresión frecuentemente es una etapa decisiva en mi vida (por ejemplo: la adolescencia) porque me obliga a volver a cuestionarme. Quiero a toda costa tener una vida diferente. Estoy trastornado entre mis ideales (mis sueños) y lo real (lo que sucede), entre lo que soy y lo que quiero ser. Es un desequilibrio interior (quizás químico y hormonal) y mi individualidad es irreconocible. Me siento limitado en mi espacio y voy perdiendo despacio el sabor de vivir, la esencia de mi existencia. Me siento inútil“. En otras palabras, la depresión tiene en su origen una situación que vivo frente a mi territorio, es decir lo que pertenece a mi espacio vital, sean personas (mis padres, mis hijos, mis amigos, etc.) animales (mi perro, mis peces, etc.) o cosas (mi trabajo, mi casa, mis muebles, etc.). El conflicto que vivo puede estar vinculado a un elemento de mi territorio que tengo miedo de perder: una pelea que tiene lugar en mi territorio y que me molesta (por ejemplo: las peleas entre hermanos y hermanas). He aquí expresiones que revelan cómo me puedo sentir: “Me ahogas”, “Me chupas el aire”; ¡Aire!. A veces también, siento dificultad en delimitar o marcar mi espacio, mi territorio: ¿Qué es lo que me pertenece en exclusividad y qué es lo que pertenece a los demás? Las personas depresivas frecuentemente son permeables a su entorno. Siento todo lo que sucede alrededor de mí y esto incrementa mi sensibilidad, de aquí un sentimiento de limitación y la impresión de estar invadido por mi entorno. Así, abandono porque encuentro la carga demasiado pesada, ya no tengo el gusto de vivir y me siento culpable de ser lo que soy. Incluso puedo tener tendencia a la auto-destrucción.

También puedo tener “necesidad de atención“ para ayudarme a valorarme; la depresión se vuelve en este momento, un medio inconsciente para “manipular mi entorno“. La risa ya no forma parte de mi vida. Poco importa la razón, compruebo ahora la causa o las causas subyacentes de mi estado depresivo. ¿Viví yo una presión de joven? ¿Cuáles son los acontecimientos señalados vividos en mi infancia que hacen que mi vida parezca tan insignificante? ¿Es la pérdida de un ser amado, mi razón de vivir o la dirección de mi vida que ya no consigo ver? Huir de la realidad y de mis responsabilidades no sirve de nada (por ejemplo: suicidio) por más que esto parezca ser el camino más fácil. Es importante constatar las responsabilidades de mi vida porque necesitaré otra cosa que antidepresivos para hacer desaparecer la depresión: debo ir a la causa. A partir de ahora, comprendo que soy un ser único. Tengo valores interiores excepcionales. Puedo retomar el control de mí mismo y de mi vida. Tengo elección de “soltar o luchar”. Tengo todo lo necesario para cambiar mi destino. Responsabilizándome adquiero más libertad y mis esfuerzos están recompensados.

En vez de poner mi atención en “todo lo que no va en mi vida”, tengo interés en dar las GRACIAS por lo que tengo. Debo asumir, hacer proyectos y aceptar que tengo todo el potencial para alcanzar todos los objetivos que me fijo. La alegría y la felicidad podrán entonces tomar aún mucho sitio en mi vida.

DEPRESIÓN Y MANÍA

Conflicto: Depresión (hemisferio derecho) = Conflicto frente al territorio. La pérdida de espacio o la imposibilidad de reproducirme, esto representa la muerte. Fase maníaca (hemisferio izquierdo) = Conflicto con la identidad (delirios de grandeza). Puede haber constelación entre las dos. Las peleas en mi territorio (como podrían ser peleas entre hermanos o en la oficina) por la necesidad de delimitar mi espacio, pueden llevar a un bio o psicoshock que traiga consigo la pérdida del incentivo de vivir. La depresión se vuelve una solución para manipular mi entorno: Huir de la realidad y de mis responsabilidades puede llevarme a pensar en el suicidio. Ejemplo: Un paciente que se quiere suicidar porque el hijo de la pareja con la que vive es un impresentable. Quiere que se vaya de casa y su padre no le quiere. Se deprime e intenta suicidarse. Vemos que es un conflicto de territorio, que no lo acepto y lo quiero cambiar, pretendiendo que cambien los otros. En la fase maníaca, la agresividad que se puede mostrar, puede ser hacia uno mismo (autoagresión) o hacia los demás. Esta puede ser debida a una pérdida de identidad o a una falta de reconocimiento del grupo. Todos ellos pueden ser vividos como una contrariedad en el territorio.

Sentido biológico: Mantener el territorio y el espacio.

LA ANGUSTIA

Está caracterizada por un estado de desorientación psíquica en la cual tengo el sentimiento de estar limitado y restringido en mi espacio y sobre todo ahogado en mis deseos. Siento mi espacio limitado por fronteras que, en realidad, no existen. “Estoy cogido” o “Me siento cogido en una trampa”. Estoy de acuerdo con el hecho que la gente invade mi espacio psíquico y esto se manifiesta en mí por una especie de aprieto interior. Dejo entonces de lado mis necesidades personales para complacer primero a los demás para atraer el amor que necesito (aunque haya otros modos de hacerlo). El aprieto me lleva generalmente a ampliar mis emociones y mi emotividad general en detrimento de un equilibrio adecuado. Ya que vivo en la niebla, la confianza en mí se tambalea, la desesperación y la gana de ya no luchar más se instalan. ¿Cuál puede ser la situación en que me sentí apretado* cuando era joven de tal modo que reproduzco aún fielmente hoy este patrón de conducta? (*observemos que angustia y claustrofobia son sinónimos de la palabra aprieto). Es natural por mi cuerpo para colmar mis necesidades psíquicas fundamentales: la necesidad de aire para vivir y respirar, el espacio entre mí y las demás personas, la libertad de decidir y discernir lo que es bueno para mí. Si, a partir de ahora, contesto a mis esperas frente a la vida en primer lugar, hay muchas probabilidades para que deje las de los demás en su sitio: así, estoy más seguro de estar de acuerdo con ellos! Y sin violar su espacio porque debo recordar que si me siento ahogado, es porque ahogo consciente o inconscientemente a la gente a mi alrededor. Se manifiesta la angustia también como una espera inquieta y opresiva, aprensión de “algo que podría ocurrir“, con una tensión difusa, espantosa y generalmente sin nombre. Puede estar vinculada a una amenaza concreta angustiosa (tal como la muerte, catástrofe personal, sanción). Se trata más de un miedo, generalmente vinculado a nada que sea inmediatamente perceptible o se pueda expresar. Por esto las fuentes profundas de la angustia se encuentran frecuentemente en el niño que fui y se vinculan generalmente con el miedo al abandono, a perder el amor de un ser querido y al sufrimiento. Cuando me encuentro en una situación similar, la angustia vuelve a aflorar. Cada vez que uno de estos miedos reaparece o que se vive una situación imaginaria o realista, esto está captado por mi inconsciente como una señal de alarma: ¡Hay peligro! la angustia reaparece aún más fuerte. Cuando soy niño, la angustia se manifiesta frecuentemente por el miedo a la oscuridad y una tendencia a vivir una vida solitaria. A partir de ahora, uso de discernimiento, valor y confianza en la vida para respetarme y dejar ir a los demás a su espacio sin pesar, y borro de mi vida cualquier remordimiento. Así veré “más claro” y adelantaré en la vida con mucho más lucidez.

LA ANSIEDAD

La otra cara de la depresión. Depresión y ansiedad, distintas manifestaciones de la misma enfermedad. Pensamientos y creencias negativas. Se tiende a proyectar la mente en el futuro, lo que no nos permite vivir el presente. La preocupación y el sufrimiento psicológico, es un camino directo a la enfermedad. La fiebre de la prisa, aumenta la ansiedad.

La ansiedad es un temor sin motivo. La persona que la padece vive en la dolorosa espera de un peligro impreciso e imprevisible.

La ansiedad tiene como efecto en la persona que la sufre el bloqueo de la capacidad de vivir el momento presente. Se preocupa sin cesar. Habla mucho de su pasado, de lo que aprendió, vivió, o de lo que le sucedió a otro. Esta persona tiene una imaginación fértil y pasa mucho tiempo imaginando cosas que ni siquiera es probable que ocurran. Se mantiene al acecho de señales que prueben que tiene razón para preocuparse.

Tan pronto como sientas que entras en una crisis de ansiedad, toma consciencia de que es tu imaginación la que toma el poder, la que te impide disfrutar el momento presente. Decídete a no tener que demostrar nada. Sé tú mismo, con tus errores y cualidades, como todo el mundo. Déjate ir ante lo desconocido, confiando en que tu intuición sabrá guiarte si le das la oportunidad. También puede resultarte benéfico confiar más en las personas que te rodean. Permíteles ayudarte a su manera.

  • Diccionario de Biodescodificación
  • El Gran Diccionario de las dolencias y enfermedades de Jacques Martel

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones“.

La importancia de nuestro nombre *Alejandro Jodorowsky

NombresCuando bautizamos a un hijo debemos saber que junto con el nombre le pasamos una identidad. Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos novios o novias, de personajes históricos o novelescos.

Los nombres que recibimos son como contratos inconscientes que limitan nuestra libertad y que condicionan nuestra vida. Un nombre repetido es como un contrato al que le hacemos una fotocopia, cuando en el árbol genealógico hay muchas fotocopias el nombre pierde fuerza y queda devaluado.

Según Alejandro Jodorowsky, el nombre tiene un impacto muy potente sobre la mente. Puede ser un fuerte identificador simbólico de la personalidad, un talismán o una prisión que nos impide Ser y crecer.

En los árboles narcisistas cada generación repite los mismos nombres de sus ancestros y con ello se repiten los destinos.

¿Atraen ciertos barrios a personas cuyo estado emocional corresponde al significado oculto de esos nombres?

Dice Alejandro Jodorowsky que en Santiago de Chile vivió en La plaza Diego de Almagro, un lugar que él sintió como oscuro y triste. Resulta posible pensar que ese lugar era el reflejo de su interior en aquel momento de su vida. Diego de Almagro fue un conquistador frustrado. Por engañosos consejos de su cómplice Pizarro, partió de Cuzco hacia las tierras inexploradas del Sur creyendo encontrar templos con tesoros fabulosos. Después de muchas calamidades volvió como alma en pena a Cuzco, donde su traidor socio, no queriendo compartir las riquezas robadas a los incas, lo hizo ejecutar.

Podríamos dedicar unos minutos a observar el lugar donde vivimos: en la calle de un poeta, de una santa benefactora, de un descubridor o tal vez en la de un general asesino. Nada es casual, el mundo es como un espejo que nos refleja, cada vez que realizamos una mutación interior también cambia nuestro exterior, a veces son señales del Universo.

¿Podríamos decir que los nombres tienen una especie de frecuencia que sintoniza con ciertos receptores? ¿Qué tipo de receptores?

Inconscientemente nos sentimos atraídos por ciertos nombres que reflejen lo que somos (a veces son exactos y otras veces están ocultos detrás de máscaras, sólo hay similitudes léxicas o fonéticas): Nuestra parte sana y positiva es un receptor que sintoniza con ciertos nombres, porque nos hacen gozar y sentirnos seguros. Nuestra parte enferma y negativa es otro receptor que sintoniza nombres determinados, porque hay una intención supraconsciente de resolver el conflicto.

Reflexionemos de nuevo en los nombres de lo que hemos atraído a nuestro mundo: El nombre de nuestra empresa, centro de trabajo, escuela… El nombre de nuestra pareja, amigos, jefes, profesores… Personas que se cruzan en nuestro camino por “accidente” y se llaman exactamente igual que nuestro padre (o madre, o hermano…)

¿Hay una programación inscrita en nuestro nombre y apellidos?

Según nos cuenta Alejandro Jodorowsky, tanto el nombre como los apellidos encierran programas mentales que son como semillas, de ellos pueden surgir árboles frutales o plantas venenosas.

En el árbol genealógico los nombres repetidos son vehículos de dramas

Es peligroso nacer después de un hermano muerto y recibir el nombre del desaparecido. Eso nos condena a ser el otro, nunca nosotros mismos. Cuando una hija lleva el nombre de una antigua novia de su padre, se ve condenada a ser “la novia de papá” durante toda su vida. Un tío o una tía que se suicidaron convierten su nombre, durante varias generaciones en vehículo de depresiones.

A veces es necesario, para detener esas repeticiones que crean destinos adversos, cambiarse el nombre.

El nuevo nombre puede ofrecernos una nueva vida. En forma intuitiva así lo comprendieron la mayoría de los poetas chilenos, todos ellos llegados a la fama con seudónimos.

¿Hay ejemplos que nos permitan comprender la importancia del nombre?

Nuestro nombre nos tiene atrapados, ahí está nuestra “individualidad”.

Barrick Gold (oro en inglés es gold) se convirtió en el mayor productor de oro del mundo.

Brontis “voz de trueno” se dedica al mundo del teatro con una potente voz…

María, Inmaculada, Consuelo, se asocian a la pureza, la virginidad, nombres que exigen perfección absoluta, que nos limitan.

Miguel, Ángel, Rafael, Gabriel, los nombres de ángeles dan problemas con la encarnación -César, poderoso y asociado a la ambición.

¿Cómo sé si el nombre que he recibido me perjudica?

Estudiar los nombres del árbol genealógico es igual que acceder al inconsciente. En los nombres encontramos secretos. Es importante ver cómo funciona el nombre que nos dieron. Algunas cuestiones: Lo primero es saber la persona que nos nombró. ¿Papá?, ¿mamá?, ¿abuelo?, ¿la hermana?, ¿el padrino?… El que nombra, toma poder sobre lo nombrado y no es lo mismo llamarme Micaela por mi abuela paterna, si el nombre se le ocurrió a mi padre para repetir el nudo incestuoso, o por mi madre, para ser aceptada en la familia de mi padre, dándole una hija-clon de su suegra.

¿De pequeño/a me gustaba mi nombre o me hubiese gustado llamarme de otra manera?

Los niños tienen una intuición especial y una fresca desinhibición que les permiten rechazar de pleno lo que les contamina.

Investigar de donde viene nuestro nombre:

*Si es de algún familiar, es bueno analizar su destino y los caminos que recorrió en su vida, porque probablemente venimos a repetirlos. Llamarse René después de un hermano muerto, es cargar con él toda la vida.

*Si es de alguien significativo para quién nos nombró, nos caerá la carga de darle a éste lo que el otro no le dio.

*Si es de algún personaje histórico, novelesco, as del fútbol o princesa de Mónaco, viviremos frustrados y fracasados si no seguimos el guión.

*Si es por algo material, adquiriremos las propiedades de ese elemento. Por ejemplo: “si me llamo como la muñeca de mi hermana, me convertiré en su muñeca, ella jugará conmigo, me dominará”.

*Si me llamo por algo inmaterial, tenderé a fines abstractos ideados por nuestros padres, desatendiendo lo real e incluso, por oposición a ellos, llegaré a materializar lo contrario a lo que llevo escrito en el nombre. Llamarse Libertad, Paz, Luz, no siempre es sinónimo de ser libre, vivir en paz y tener las cosas claras.

-Los diminutivos: “Me llamo Manuel como mi abuelo, pero me dicen Manolito”, han proyectado en ti la figura de tu abuelo, pero tienes prohibido crecer y superarlo.

-Los nombres compuestos: “Me llamo José Luis, por mi padre y mi abuelo”. Pobre de ti si la relación entre ellos era farragosa.
“Me llamo “María José”, como dice Jodorowsky, “¡Catástrofe sexual!”.

-Los nombres feminizados o masculinizados: Mario, Josefa, Carmelo, Paula, corresponden a deseos frustrados de que naciéramos del sexo contrario.

¿Por qué no cambiarnos de nombre cuando éste va cargado por un lastre que nos inmoviliza?

Nos aterra cambiarnos de nombre ya que tememos que dejaremos de ser reconocidos por nuestro clan. Tememos no ser reconocidos, ni identificados, no ser amados, es el mayor temor que tenemos. Somos seres gregarios y pensamos que podemos morir si nuestro “clan” nos abandona, lo que es una herencia de nuestro cerebro arcaico.

Metafóricamente, el nombre que nos dan los padres es como un archivo del GPS que nos va indicando caminos digitalizados y guardados en la memoria familiar.

Al nacer, nos instalan el archivo y vamos deambulando por el mundo por rutas más o menos pedregosas y abruptas, pero nos sentimos como en casa, porque ya fueron trazadas por el sistema operativo del árbol. Cambiarnos de nombre es arrojar el GPS por la ventanilla del coche y empezar a ver y a recorrer nuevos caminos, conquistar territorios que no habían sido archivados por nuestro árbol.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El misterio de las coincidencias“.