20 Alimentos que nos ayudan a eliminar el colesterol

La salud del corazón es importante para una buena salud general.

Los bloqueos en el corazón pueden causar derrame cerebral, presión arterial alta, diabetes y arterosclerosis.

Por lo tanto, te vamos a dar a conocer los mejores 20 alimentos que van a ayudarnos a eliminar eficazmente las obstrucciones en las arterias, manteniendo un corazón sano.

¿CÓMO BARRER CON TODO EL COLESTEROL DE LAS ARTERIAS?

Cúrcuma

La arterosclerosis es una enfermedad que aparece cuando las arterias se endurecen, causadas por la inflamación.

La cúrcuma o haldi tiene propiedades anti-inflamatorias. Esta especia trabaja a favor de la reducción de las enfermedades del corazón. La curcumina que está presente en la cúrcuma reduce la inflamación en las arterias y en los depósitos de grasas.

Naranja

La naranja es una fuente inagotable de vitamina C que nos ayuda a luchar contra el resfriado común. Pero esta fruta también nos ayuda a luchar contra las enfermedades del corazón.

Las naranjas contienen pectina de fibra que reduce el colesterol y vitamina C que refuerza las paredes de la arteria. El zumo de naranja puede mejorar el funcionamiento de los vasos sanguíneos.

Granada

Las frutas ricas en antioxidantes mejoran las paredes de las arterias. La granada es ideal especialmente para el corazón debido a la presencia de fitoquímicos que son antioxidantes.

Brócoli

El brócoli es una buena fuente de proteínas para los vegetarianos.

El brócoli contiene vitamina K que es beneficiosa para la formación del hueso. La vitamina K también protege a las arterias de daños irreparables. Además de la vitamina K, el brócoli es rico en fibra, lo que puede reducir el colesterol y la presión arterial alta.

Grano integral

Incorporar los granos integrales enteros a tu dieta, te ayudará a reducir el colesterol. Los cereales integrales contienen fibras.

Pescado con Omega 3

El marisco es beneficioso en varios niveles, ayuda a la salud mental, al cerebro, a la vista, la construcción de los músculos y al embarazo.

La verdad es que los ácidos grasos Omega 3 es el remedio para todos estos problemas. El Omega 3 también puede proteger el corazón y reducir los niveles de triglicéridos en la sangre.

Nueces

Las almendras, cacahuetes, nueces o avellanas son los frutos secos ideales para el corazón.

Estos frutos secos contienen vitamina E que pueden proteger las paredes de las arterias. Las nueces también contienen fibras que también ayudan a reducir el colesterol en la sangre.

Aceite de oliva

El aceite de oliva es conocido por tener varios beneficios para la salud, pero es el mejor aceite que existe, que evita la acumulación de colesterol en la sangre.

Además del colesterol, el aceite de oliva también puede reducir la presión arterial alta.

Canela

La canela se utiliza como una especia, así como para utilizar en los postres. Esta especia versátil reduce la grasa en la sangre evitando las obstrucciones en los vasos sanguíneos.

Café

A pesar de que el consumo de café puede tener efectos negativos para la salud, puede mejorar tu salud, siempre y cuando se tome con moderación.

Queso

El queso es importante para disminuir la presión arterial, evitando así los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades relacionadas con el corazón.

El calcio que se encuentra en el queso, es la respuesta para reducir la presión arterial.

El Té o Chai como se le llama popularmente, puede aumentar tu metabolismo y también puede mejorar la salud del corazón. El té contiene un antioxidante llamado catequinas que actúa como un escudo en la pared de la arteria.

Este antioxidante también previene los coágulos de sangre que pueden ser fatales.

Sandía

El aminoácido que se encuentra en la sandía ayuda a reducir la presión arterial alta. Pero la sandía también contiene óxido nítrico, que abre los vasos sanguíneos para mejorar el flujo de la sangre.

Espinaca

Este es otro ingrediente feroz que nos ayuda a luchar contra las enfermedades del corazón. La espinaca contiene caroteno que evita que el colesterol se obstruya en las arterias.

Tomate

Al igual que en la granada y el té, el tomate también contiene antioxidantes que protegen las paredes arteriales. En el tomate, el licopeno mantiene los niveles de colesterol bajo.

Frijoles

Los frijoles contienen fibra y ácido fólico que evita que las arterias estén obstruidas. Los frijoles también son una buena fuente de hidratos de carbono.

Manzanas

Como las naranjas, las manzanas también contienen una fibra llamada pectina que absorbe el colesterol de la sangre.

Pomelo

El pomelo es rico en antioxidantes, licopeno, que también está presente en los tomates. El pomelo ayuda a prevenir el daño en las arterias.

Maíz

Protege tus arterias gracias al consumo de maíz. El maíz contiene fibra que protege las arterias.

Ajo

El ajo puede mantener a los vampiros a distancia y también nos ayuda a prevenir la acumulación de colesterol.

  • Visto en: logicaecologica.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Caminar regenera el cerebro, alivia la tristeza y el estrés“.

5 hábitos mentales que te impiden pensar con claridad

Te propongo que hagas un ejercicio muy sencillo antes de empezar a leer este artículo. Ponte de pie y comienza a caminar contando hacia atrás, comenzando por 1.000 y restando siete cada vez, por ejemplo, 1.000, 993, 986… Llegado a cierto punto, dejarás de caminar, probablemente muy pronto. Esto se debe a que tu cerebro tiene que trabajar demasiado sacando las cuentas como para poder indicarle a tus piernas hacia dónde ir.

De hecho, el cerebro funciona de manera parecida al procesador de un ordenador: tiene una capacidad limitada de procesamiento, o lo que es lo mismo, nuestros recursos cognitivos son finitos en un momento dado. Cualquier tarea intelectual o emocional que ocupe demasiado espacio terminará afectando nuestra capacidad para concentrarnos, resolver problemas, ser creativos o incluso recordar. Como resultado, nuestro cociente intelectual se reduce, al menos temporalmente, hasta que no liberemos esos recursos.

Las zancadillas mentales más comunes

La mayoría de las tareas que realizamos comúnmente no tienen un impacto significativo en nuestra capacidad para pensar y tomar decisiones pero existen algunos hábitos mentales que consumen cantidades tan grandes de recursos que afectan nuestra capacidad para pensar con claridad. Lo interesante es que la mayoría de las personas no son conscientes de que estos hábitos psicológicos son tan perjudiciales, por lo que siguen alimentándolos y sumiéndose en una espiral descendente.

1. Rumiar las ideas negativas

Cuando nos enfrentamos a un hecho negativo, es comprensible que no logremos borrarlo de un plumazo y dejarlo atrás. De hecho, en algunas ocasiones, mantenerlo activo en nuestra mente buscando soluciones imaginarias nos ayuda a liberar la tensión y tiene un poder catártico. Sin embargo, cuando esto se convierte en un hábito y no logras deshacerte de esas ideas negativas, terminarás angustiándote y tanto tu salud emocional como física se resentirán. Cuando repites en tu mente continuamente los acontecimientos perturbadores, frustrantes o angustiantes, tu capacidad para concentrarte, pensar y tomar buenas decisiones disminuirá considerablemente porque es como si usarás un prisma negativo para verlo todo, el cual ofusca la visión equilibrada y global del mundo.

2. Culpabilidad no resuelta

Todos nos sentimos culpables de vez en cuando por algo que creemos hemos hecho mal, o que no hemos hecho como hubiéramos deseado. Sin embargo, cuando la sensación de culpa no nos abandona, se convierte en una distracción cognitiva que perjudica seriamente nuestro funcionamiento y termina haciéndonos mucho daño desde el punto de vista emocional. Cuando te sientes culpable tu autoestima baja, desarrollas una autoimagen negativa y no serás capaz de aprovechar las buenas oportunidades porque crees que no las mereces. Por tanto, alimentar esa sensación de culpa te hará sentirte muy miserable y te sumergirá en un ciclo de negatividad.

3. Quejas ineficaces

La mayoría de las personas tienden a compartir sus frustraciones con los más cercanos. A veces quejarse tiene un poder catártico, nos permite liberar el enfado y la frustración para seguir adelante más ligeros de peso. No obstante, cuando las quejas se convierten en la norma, cuando solo te fijas en las cosas negativas de lo que sucede, te pierdes la otra parte del panorama y corres el riesgo de tomar decisiones sesgadas. Recuerda que quejarse siempre implica elegir la parte más negativa y centrarse en la limitación. Además, las quejas actúan como auténticos vampiros energéticos que terminan drenando tu energía, por lo que no es extraño que diferentes estudios hayan dictaminado que las quejas son un veneno para tu cerebro.

4. Críticas constantes

Todos criticamos en algún que otro momento, las críticas provienen de nuestra tendencia a la comparación y no siempre son negativas. Sin embargo, si te conviertes en una persona extremadamente crítica que no se siente satisfecha con nada, ni siquiera consigo misma, terminarás asumiendo una actitud hipervigilante, siempre estuvieras a la caza de los errores ajenos o propios. Obviamente, vivir en ese estado te pasará una elevada factura a nivel cognitivo y emocional.

5. Preocupación inútil

Cuando tenemos un problema, es normal que éste ocupe nuestra mente mientras intentamos encontrar una solución. No obstante, si en vez de buscar las posibles soluciones te preocupas constantemente, incluso por dificultades que ni siquiera existen todavía, te convertirás en la típica persona que tiene problemas para cada solución. La preocupación mantendrá tu mente constantemente distraída, buscando dificultades en todas partes. Cuando estás preocupado tu mente desplaza todo lo demás, ya que considerará que no es importante, y te enfocará solo en las preocupaciones, lo cual generará un elevado nivel de ansiedad y angustia.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Caminar regenera el cerebro, alivia la tristeza y el estrés“.

Las buenas personas te dan felicidad, las malas: Lecciones

Las buenas personas...Ojalá hubiese una termómetro de bondad y otro de maldad.

Ojalá pudiésemos detectar el egoísmo en el momento que comienza a estar presente. Y ojalá pudiésemos servirnos de estas mediciones para tomar buenas decisiones con respecto a las personas que nos rodean.

Sin embargo, como esto no es posible, tenemos que quedarnos siempre con la felicidad y las enseñanzas que nos aportan las buenas personas, y las lecciones que nos aportan aquellas que en algún momento se han comportado de malas maneras.

Porque si hay algo que está claro, es que nadie es malo o bueno en su totalidad, sino que todos a veces nos equivocamos al elegir cómo comportarnos o qué sentimiento priorizamos en nuestras relaciones.

Sea como fuere, cada acontecimiento y cada persona que se cruza en nuestra vida tendrá la oportunidad de brindarnos la enseñanza que necesitábamos aunque no nos dé lo que esperábamos.

A los que nos hacen crecer: Sonrisas

Las buenas personas son aquellas que huelen a nobleza, a humildad y a miradas sinceras. Son esas personas que nos recomponen con sus sonrisas. No abundan, pero con su lindo corazón lo inundan todo.

A esas personas debemos ofrecerles reciprocidad, atención y cariño, porque gracias a sus guiños llenamos nuestra vida y nuestro día a día de franqueza y empatía, pilares indispensables para ser felices o sentirnos bien.

“Hay gente, algunas personas, muy pocas, que al sonreír se les llena la cara de una ausencia de malicia que no es de adulto. De una expresión de bondad que desarma. A la gente que le pasa eso, que cuando sonríe te lleva al traspié, al bienestar y al apego inmediato, les regalas el alma porque pueden contigo”

A los que nos generan malestar: Despedidas

Están también aquellas personas que han teñido las relaciones que mantuvimos con ellas de egoísmo y, en ocasiones, de maldades (intereses, ofensas, críticas, decepciones, etc). Estas son las personas que nos enseñan la importancia de ir por la vida dejando huella y no cicatrices.

Sea como sea, las malas experiencias son una realidad con la que tenemos que intentar convivir y de la que tenemos que procurar extraer lecciones de vida que nos ayuden a recorrer nuestro trayecto.

De nada vale retorcernos de dolor, rumiar sin cesar sobre lo que podríamos haber vaticinado pero no vimos o no quisimos creer. Por eso, cuando una situación que deriva de una relación o de un intercambio negativo nos genera malestar, en vez de dramatizar es mejor que lo tomemos como aprendizaje.

En este sentido debemos explorar un poco la idea de que afrontar lo bueno que viene suele ser una tarea fácil. Sin embargo, aceptar lo que se va o tenemos que hacer marchar es realmente complicado.

Cada situación, cada persona y, por lo tanto, cada sentimiento están repletos de intensos matices que conducen nuestro aprendizaje a uno u otro ritmo, haciendo valer aquellas enseñanzas que depuran nuestra madurez emocional.

El hecho de que a lo largo de nuestra vida nos encontremos con relaciones positivas y negativas hace que el hecho en sí de construir unas u otras amistades sea cada vez más significativo, maduro y reflexivo.

Así, gracias a este mismo hecho, cada vez nos va importando más la calidad que la cantidad de amigos y personas que tenemos a nuestro lado, pues nos vincularemos a aquellos que nos resultan más afines respecto a nuestras experiencias vitales.

La bondad y la reciprocidad tienen como base el respeto a los demás y la construcción de la propia amabilidad. Este es el trasfondo de las miradas sinceras, artífices de estos sentimientos que nacen del corazón y que nos ayudan a formar un equipo de primera división ante la vida.

No nos olvidemos de considerar precisamente lo que comentábamos al principio, que no somos blancos o negros, sino que estamos hechos de diferentes tonalidades. Si bien hay gente que no siempre se comporta bien, será porque en ese momento o en otro anterior no ha tomado una buena decisión.

Como se suele decir todas las relaciones fallidas duelen, pero perder algo que en realidad no nos hacía bien es una ganancia, no una pérdida. Por eso siempre debemos valorar aquello que nos aporta enseñanzas y reciprocidad; o sea, aquello que suma y que no resta.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo protegernos de las personas tóxicas

Para ser feliz debes aprender a ignorar a muchas personas

Para ser feliz...Muchas veces alejarnos de las personas conflictivas no sólo es una cuestión de comodidad, sino de salud mental. Hay actitudes que nos llegan a desequilibrar tanto que nos bloquean y nos impiden realizarnos, sometiendo nuestro bienestar emocional a sus antojos.

Todos sabemos de buena tinta que nuestras relaciones no siempre nos aportan algo positivo, aunque realmente lo esperemos. A pesar de que somos conscientes de esto, nos cuesta darnos cuenta de que estamos alimentando intercambios tóxicos.

O sea, nos parece algo “tonto” e incoherente pero, sin embargo, no podemos escapar de la realidad. Sacrificar nuestro bienestar por los demás está a la orden del día para cada uno de nosotros.

Así que nos encontramos ante el triste panorama de vivir sometidos a relaciones insanas con personas que no nos aportan sinceridad ni buenas emociones. Es decir, intercambios cargados de intereses y egoísmos.

Por eso, para poder crecer debemos aprender a ignorar a cierta gente en ciertos momentos.

¿Qué es lo que debemos ignorar para ser felices?

Las situaciones a partir de las que conviene comenzar a regalar nuestra ausencia son variopintas. Normalmente podemos reconocer con facilidad lo que nos turba pero es posible que nos lleve un tiempo en otras ocasiones.

Conocerlas nos ayudará a tomar conciencia de la realidad e incluso puede ayudarnos a anticipar estas cuestiones, de manera que podamos impedir que nos hagan más daño que el inevitable.

Veamos algo más detenidamente lo que debemos aprender a ignorar:

1. Las críticas de los demás. Nadie nos puede afectar sin nuestro consentimiento. O sea, somos nosotros lo que damos validez a las opiniones de los demás. Lo que otros piensen sobre las decisiones que tomamos no debería importarnos, ya que es tan probable que nosotros nos equivoquemos como que ellos lo hagan.

2. La creación de inseguridades. Hay personas que se piensan que son expertos en la vida de todo. Estos acaban consciente o inconscientemente, creando inseguridades y pequeñas frustraciones en la gente que les rodea. Procura ignorar este tipo de actitudes, pues solo te conducen a la frustración.

3. Preocuparnos por lo que no podemos controlar. Si nos preocupa cómo va a actuar esa persona o qué va a hacer o decir, algo va mal. O sea, la gente no va haciendo daño deliberadamente y no debería de tenernos en vilo que nos respeten o no. Si esto ocurre, es mejor de te alejes de esa persona.

4. Las comparaciones obsesivas. Está muy bien que la gente triunfe y tenga éxito, pero no que hagan sentir a los demás poca cosa. No hay persona más insignificante que aquella que usa sus logros para menospreciar a los demás. Por eso, sigue centrándote en lo que tú puedes hacer para seguir creciendo y recuerda que lo que consigas depende en gran parte de que te lo creas.

5. Los intereses y egoísmos. No todo el mundo te está ayudando cuando intentan aparentar estar haciéndolo. Empieza a desactivar la realidad y analiza hacia qué lado se inclina la balanza siempre. Si hay un equilibrio, significa que hay armonía en vuestra relación; si por el contrario no lo hay, algo va mal.

Regala tu ausencia a quien no valore tu presencia

Regala tu ausencia y tu indiferencia a quien no te valore; pero no de cualquier forma, auséntate emocionalmente. No lo hagas como una forma de venganza, sino como una manera de protegerte.

Tenemos que darnos cuenta que con el tiempo la imagen que tenemos de las personas puede cambiar, lo que implica que desconoceremos a aquellos que creíamos conocer.

A veces nos percatamos demasiado tarde de que todo lo que hemos hecho por alguien ha sido ignorado o menospreciado en el terreno emocional. Es posible que entonces nos sintamos decepcionados y que nos demos cuenta de que no han movido ni un dedo por nosotros.

Conseguir que lo que alguien haga o deje de hacer no nos afecte actúa como un bálsamo. Puede que resulte costoso al principio, pero los resultados comienzan a notarse bien pronto en nuestra salud emocional.

De hecho, cuando somos capaces de hacerlo, nos damos cuenta de que es un verdadero placer poder escucharnos sin nada que enturbie nuestro diálogo interior. La verdad es que intentarlo no solo merece la pena, merece la alegría.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

5 Tácticas de abuso emocional que suelen pasar inadvertidas

Abuso emocionalEl abuso no sólo es físico, también es emocional, mental y verbal. Sin embargo, mientras que la violencia física es obvia, otros tipos de abuso son más sutiles y difíciles de detectar, incluso para la persona que está siendo sometida.

Además, el principal problema es que a menudo el abuso emocional es cometido por una persona cercana, a la que queremos y de la que no esperamos semejante comportamiento. Por eso, cuando nos damos cuenta es porque ya estamos enredados en la tela de araña que ha construido a nuestro alrededor.

Todo suele comenzar con un comentario casual sobre un tema intrascendente, como el color de las cortinas, los platos por lavar o llevar el coche al mecánico. Esa persona se encargará de sacar de contexto la situación y, en vez de limitarse a señalar un hecho, realizará una acusación para que el otro se sienta mal.

Obviamente, cuando alguien se siente acusado, lo más usual es que intente defenderse exponiendo sus razones. Sin embargo, no servirá de nada porque el acosador no pretende entender o solucionar el problema, tan solo quiere atacar. En realidad, su objetivo no es que la otra persona lave los platos o que lleve el coche al mecánico, esta es únicamente una excusa para comenzar el juego de la manipulación y darle rienda suelta a su ira.

MARIONETAS EN MANOS DE OTROS

*Las técnicas de manipulación más dañinas:

1. Gaslighting. Este término proviene de la obra de teatro “Gas Light”, en la cual el protagonista intentaba convencer a su mujer de que estaba loca, manipulando diferentes objetos de su entorno e insistiendo en que estaba equivocada cuando ella le hacía notar esas variaciones. En la práctica, esta persona se dedica a presentar falsa información, para hacernos dudar de nuestra memoria y percepción y, en última instancia, incluso de nuestra cordura. El abusador suele comenzar negando que determinados eventos hayan ocurrido, hasta llegar a escenificar situaciones raras que desorientan a su víctima. De esta forma, terminamos dudando incluso de lo que dijimos un minuto atrás.

2. Silencio. El silencio también se puede utilizar como una táctica de abuso emocional. De hecho, la indiferencia asociada al silencio causa profundas heridas emocionales porque no solo aumenta el nivel de ansiedad en la víctima sino que también daña profundamente su autoestima y provoca una enorme inseguridad. El abusador usa el silencio para castigar a su víctima, simplemente no responde, se muestra frío y distante. De esta forma, tensa al máximo la cuerda, hasta que la otra persona no puede más y termina disculpándose por algo que no ha hecho. Así el abusador logra su objetivo: Dominar y manipular jugando con las emociones.

3. Proyección. Básicamente, se trata de un mecanismo de defensa a través del cual les atribuimos a otras personas deseos y sentimientos que son nuestros pero que no reconocemos como propios porque desequilibrarían la imagen que tenemos de nosotros mismos. Así, al proyectarlos sobre otros, nos sentimos aliviados. En el abuso emocional, la persona lo que hace es proyectar sobre su víctima sus propias inseguridades, miedos y problemas. Por eso, acusará a la otra persona de mentir, cuando en realidad es él quien miente, o le acusará de ser infiel, cuando en verdad es ella la que traiciona. En práctica, se trata de descargar su responsabilidad sobre el otro para crear confusión y cambiar su autoimagen, diseñándola a su imagen y semejanza.

4. Intimidación encubierta. La persona que recurre a las tácticas de abuso emocional no suele emplear la agresividad y la violencia, al menos no de forma evidente porque su principal objetivo es manipular a su víctima sin que su imagen se vea dañada. Por eso, en muchos casos suele recurrir a la intimidación encubierta. Es fácil percatarse porque su discurso está plagado de amenazas indirectas, que quedan implícitas en sus palabras. De esta forma, le deja claro a su víctima cuáles serían las consecuencias de sus acciones y, de paso, puntualiza que la responsabilidad es únicamente suya, se lava las manos. Por ejemplo, puede decir: “Entiendo que no hagas nada, pero así terminarás con nuestra relación” o “Si no inviertes ahora mismo, perderás todo tu dinero”.

5. Víctimismo. Cuando todas las tácticas anteriores fallan, el abusador suele recurrir al víctimismo. En práctica, descarga su responsabilidad en el otro, haciéndose pasar por la víctima de la situación. De hecho, incluso es común que terminemos compadeciéndonos y sintiéndonos mal por nuestro comportamiento, cuando en realidad no hemos hecho nada malo. De esta forma el abusador genera un sentimiento de culpa que mantiene a la víctima atrapada en su tela de araña. La empatía nos hace caer en sus redes y, al convertirnos en “el malo de la película”, somos más proclives a ceder a sus demandas. Así nos manipula sin que seamos conscientes de ello. Frases típicas de este tipo de manipulación emocional son: “Con todo lo que he hecho por ti y así es como me pagas” o “Me he sacrificado por ti y no lo consideras”.

Posdata: Recuerda que la manipulación emocional es un juego muy peligroso, donde siempre hay alguien que sale dañado. Por eso, apenas notes alguna de estas tácticas, ponles freno. De la misma forma, considera que en ocasiones somos nosotros quienes usamos inconscientemente alguna de estas estrategias, quizás porque tenemos miedo de perder a la persona que amamos o porque no tenemos suficientes argumentos. En ese caso, haz un examen de conciencia porque la manipulación nunca es la mejor alternativa.

  • Autora: Jennifer Delgado

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

Presta atención con quien compartes tu energía íntima

relaciones sexualesLa intimidad en este nivel entrelaza nuestra energía aural con la energía aural de la otra persona.

Estas poderosas conexiones, sin importar lo insignificante que pienses que son, dejan residuos espirituales, especialmente en las personas que no practican ningún tipo de purificación física y espiritual. Cuanto más se interactúa íntimamente con alguien, más profunda es la conexión, y mayor es el entrelazamiento de las auras.

Esto es algo hermoso cuando estamos realmente enamorados y queremos pasar con esa persona el resto de nuestros días, ya que cuando amamos realmente queremos compartir lo bueno y lo malo con nuestra pareja, pero y si ¿sólo se trató de un acto de placer, o de una noche?, ya no podría ser tan agradable…

¿Imagina cómo se encuentra el campo energético de alguien que duerme con varias personas, llevando alrededor estas múltiples energías? lo que ellos no saben es que otros pueden sentir esa energía, y que ésta puede repeler la energía positiva y atraer la energía negativa en sus vidas.

Yo siempre digo: “Nunca duermas con alguien que no te gustaría ser” (Lisa Caza Patterson)

Todos somos seres físicos, aunque en realidad somos mucho más que eso, también “somos seres energéticos. Cuando tenemos un encuentro íntimo, las energías se fusionan, no importa si se trata de sexo astral (obe), sexo físico, o sexo oral.

Si usted tiene relaciones sexuales con personas amorosas, positivas -esa energía maravillosa es absorbida y enaltece. Si usted tiene relaciones sexuales con gente negativa, pesimista, inestable, depresiva -la energía lo tendrá derrumbado y desinteresado en la vida cotidiana, por ejemplo.

Las parejas casadas han absorbido la energía de sus cónyuges, si usted se acuesta con una persona casada, la energía de su esposo o esposa, en consecuencia, se mezclará con la suya, y viceversa.

Así que, la próxima vez quiera saltar a la cama con alguien, recuerda que absorberás la energía de las personas con las que esta persona ha tenido sexo, a menos que, esta persona practique en base regular algún tipo de limpieza energética.

Esto no se trata de un nuevo descubrimiento, los cristianos a menudo llamaban a esta conexión ataduras del alma. También es ampliamente discutido en el estudio del sexo tántrico. Existe información muy interesante sobre este tema en libros y artículos.

Aquí les presentaré información acerca de la limpieza y sanación aural

En la vida diaria, nosotros vamos acumulando energías no deseadas, y una limpieza regular del aura es necesaria para nuestra salud y bienestar.

Es lo mismo con la higiene personal, si uno no se baña, el cuerpo se hace cada vez más sucio, poco a poco, el olor se hace desagradable e insoportable. Con el tiempo su cuerpo, incluso, se convierte en un caldo de cultivo para las enfermedades y bacterias, si no limpias tu aura, tu sistema de energía espiritual también se hará más sucio. Con el tiempo será desagradable para los que te rodean (aunque ninguno entenderá conscientemente el porqué). Tu sistema de energía comenzará a atraer vibraciones inferiores, lo que no es nada saludable tanto para usted como para los demás.

En la cultura moderna, esperamos que la gente tome cuidado de su higiene personal al bañarse con regularidad. Pero, ¡espiritualmente no estamos todavía tan desarrollamos!

Para la limpieza del aura existen diferentes métodos de limpieza, algunos son ligeros, otros son más profundos – en términos de higiene – de la misma manera que nosotros hacemos con nuestro cuerpo, como ponernos desodorante, cambiarnos de ropa, lavarnos las manos, o la cara, o el cuerpo completo, este último siendo considerado el más profundo en la limpieza corporal, sin embargo la limpieza ligera sigue siendo útil.

Opciones para la limpieza

El baño con sales

El agua ayuda a eliminar la suciedad, tanto física como energética. la adición de sales a su baño estimula el flujo de nuestra propia energía y remueve los restos psíquicos menores fuera de nuestra aura.

La natación

Sumergirse en el agua ayuda a limpiar el aura, el agua del océano es más eficaz, ya que contiene sales y minerales, haciéndolo mas útil en la extracción de desechos psíquicos menores fuera de nuestra aura.

Luz solar

La ligera exposición a la luz solar estimula el flujo de nuestra propia energía, algunas bajas vibraciones no pueden existir a la exposición de la luz brillante.

Cuatro enfoques más eficaces para la limpieza aural:

  1. Meditación aural

Incluso la meditación básica ayuda a liberar y relajar, la meditación aural trabaja directamente con la liberación de las energías no deseadas a través de la conexión con la tierra, limpiando nuestra aura, los canales de energía y chakras. Una de las maneras más eficaces para limpiar y cuidar de nuestra aura es mediante la meditación aural.

  1. Sanaciones aurales

Una sanación del aura, es mediante un curandero, el que le ayudará en la limpieza de las energías no deseadas en su sistema. Desbloqueando los túneles energéticos, permitiendo el fluido de la energía. Si desea obtener más información sobre la sanación aural, se le recomienda que investigue el reiki, o visite a un sanador reiki en su área.

  1. Lectura aural

A menudo confundimos la energía de otras personas con la nuestra. Cuando confundimos energía extranjera con la nuestra, no queremos liberarla. Nos aferramos a ésta porque creemos que somos nosotros. En una lectura aural clarividente, un lector puede ayudarle a identificar su propia energía y discernir la energía extranjera, cuando nosotros reconocemos una energía que no nos pertenece, es mucho más fácil de liberar.

  1. Palpación de emociones

Cuando nuestra energía emocional está bloqueada, se crea una congestión a través de nuestro sistema de energía espiritual. Ésto provoca la desagradable facilidad para estancarnos y quedarnos con energías no deseadas. El permitirse sentir emociones ocultas crea una liberación de energía. Este movimiento y flujo nos apoya en la limpieza de escombros psíquicos.

Otras opciones para la limpieza del aura:

Viento

De pie, con una postura corporal abierta al viento fuerte nos ayuda en la liberación de las energías no deseadas. Las brisas marinas contienen humedad, sal y minerales, los vientos del océano son especialmente beneficiosos para la limpieza del aura.

Jardinería y naturaleza

A través de la jardinería y el convivir con la naturaleza, entramos en contacto directo con la tierra. El contacto con la tierra nos ayuda a liberar energías no deseadas de nuestro sistema.

Creatividad

La creación de algo que nos entusiasma, nos hace crear oleadas de energía, estas oleadas estimulan el flujo de nuestra propia energía, y nos ayudan a liberar bloques y energías no deseadas.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

10 Ladrones de tu energía

Ladrones energía1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

6- Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

10- Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

  • Dalai Lama

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos“.

Vampiros energéticos

vampiros energéticos“La energía de la mente es la esencia de la vida” (Aristóteles)

Los vampiros existen. Tal vez no se parezcan a los retratados en innumerables novelas y películas de ciencia ficción, criaturas condenadas a las sombras de la noche y sedientas de sangre. Tampoco se acercan demasiado a las descripciones folletinescas de héroes románticos atormentados, aunque no son ajenos al tormento. Salen a la luz del día, y no se amilanan ante las ristras de ajos ni el agua Bendita.

Si observamos detenidamente a nuestro alrededor, podremos detectar las señales que los distinguen. La más evidente es el agotamiento de quienes se relacionan con ellos. No en vano, se alimentan de la energía ajena como los vampiros lo hacen de sangre, succionando la alegría, el bienestar y el entusiasmo de quienes se cruzan en su camino. De ahí que se les conozca como vampiros energéticos.

Todos nos hemos encontrado con alguno en un momento u otro de nuestra vida. Puede que incluso formen parte de nuestro círculo más cercano. No importa la cantidad de tiempo que pasemos con ellos, o la frecuencia con la que compartamos nuestros encuentros. Siempre nos sentiremos cansados y débiles tras esa interacción. Por lo general, se trata de personas que tienden a orbitar alrededor de su propio ombligo. Viven tan centrados en sí mismos, en sus problemas, circunstancias y necesidades que apenas queda espacio para nada más. De ahí que suelan construir un discurso repetitivo, además de jugar a menudo la carta del victimismo. Les cuesta mucho vera la persona que tienen delante, a quien a menudo utilizan meramente comobasurero emocional. Suelen ser rápidos a la hora de emitir opiniones y prodigarse en críticas y descalificaciones, y a menudo son hábiles manipuladores. Y es que aunque carecen de colmillos, no dudan en morder.  

A grandes rasgos, existen dos tipos de vampiros energéticos. En primer lugar, están los que acuden a nosotros constantemente para contarnos sus problemas. Suelen jugar a la perfección el papel de víctimas, buscando que sintamos lástima y pena por ellos. Y pese a nuestros esfuerzos, nunca parecen asumir la responsabilidad de sus acciones, ni hacer nada para cambiar o transformar la raíz de sus problemas. Son como agujeros negros, capturando y haciendo desaparecer cualquier rayo de luz que se atreva a asomarse a su vacío.

En segundo lugar, están quienes avasallan sin contemplación, actuando con un permanente aire de superioridad. El juicio es su deporte favorito, y son campeones en la disputada categoría de quejas y lamentos. En vez de valorar y agradecer nuestras respuestas y propuestas, se dedican a descartarlas o descalificarlas sin más. Tienen la sutileza de un bulldozer y la misma capacidad de destrucción. Aunque somos conscientes de cómo nos sentimos tras relacionarnos con ellos, ya sea por costumbre, por amabilidad o por educación, solemos permitir que nos asalten emocionalmente y drenen nuestra energía. Y puesto que en un momento u otro nos veremos obligados a interactuar con ellos, tal vez sería interesante cuestionarnos cuál es la mejor manera de lograrlo sin salir gravemente perjudicados en el proceso –o sin tener que recurrir a las estacas y a las ristras de ajos. El precio de ser un pesado.

“No hay mayor esclavitud que decir sí cuando se quiere decir no” (Baltasar Gracián)

El primer paso para dejar de ser tan vulnerables ante los vampiros energéticos es dedicar algo de tiempo a valorar qué tipo de relaciones queremos establecer con ellos. Podemos partir de la base de que no vamos a hacerles cambiar de actitud ni de hábitos. Ese cambio sólo se produce cuando ellos mismos asumen el compromiso de transformar su manera de actuar y de comunicarse. En este escenario, lo único que nos queda es aprender a marcar los límites necesarios para preservar nuestra salud emocional. Y para ello, tenemos que empezar por priorizar nuestras necesidades y respetar nuestro tiempo. No se trata de cortar la relación con alguien a quien apreciamos, sino de saber mantener la distancia cuando el vampiro en cuestión nos avasalle en modo “incontinencia verbal tóxica“.

Para lograrlo, podemos dejar de tomarnos sus tretas y hábitos egocéntricos como algo personal. En esos momentos, resulta útil observar a nuestro interlocutor y verificar que probablemente tendría la misma actitud con cualquier otra persona. Eso no justifica su conducta, pero nos puede ayudar a tomar perspectiva de la situación y dar cabida a una respuesta más consciente y meditada, en vez de la reacción impulsiva habitual, que termina por dejarnos agotados. Al fin y al cabo, si permitimos que la conducta manipuladora de los demás nos provoque una reacción impulsiva y dañina, los primeros que saldremos perjudicados somos nosotros. Con ello no sólo no conseguiremos la respuesta que esperamos, sino que terminaremos exhaustos a causa de la intensidad de nuestras emociones y decepcionados por el resultado de la interacción.

Al cambiar nuestra manera de responder -interna y externamente- ante los estímulos de siempre, podremos lograr que los vampiros energéticos se vean en la tesitura de tener que actuar a su vez de forma distinta. El objetivo es hacer de espejo a nuestro interlocutor, en vez de alimentar una conversación condenada a la esterilidad. En última instancia, los vampiros energéticos pierden el control cada vez que la realidad no se adapta a sus expectativas, y eso les convierte en esclavos de sus circunstancias. De hecho, sus palabras, conductas y actitudes denotan una profunda falta de responsabilidad y madurez. De ahí la importancia de cuestionarnos qué podemos hacer nosotros para cambiar la dinámica de esa relación.

Si aspiramos a cambiar el feedback que recibimos de nuestras relaciones, tenemos que empezar por transformar nuestra manera de comunicar. En una interacción sana, la conversación y la energía fluyen entre dos personas con un equilibrio palpable. Cada uno tiene su espacio para compartir, comentar y responder, y hay espacio para la escucha y la reflexión. Cuando se dan estas circunstancias, las conversaciones que mantenemos nos nutren como lo haría una buena comida. Nos dejan con las cosas más claras y las pilas cargadas por la alegría del disfrute compartido. Los vampiros energéticos nos proponen lo contrario. Una relación que, aunque no lo parezca, es unidireccional, cansada, fuente de conflicto, frustración e insatisfacción. Llegados a este punto, tal vez sea el momento de plantearnos algunas preguntas incómodas. ¿Qué sucede si nos encontramos al otro lado del espejo? ¿Y si nosotros somos los vampiros energéticos? Entre las leyendas y la realidad.

“Las personas perdemos energía buscando excusas por no ser lo que podríamos llegar a ser y no invertimos la suficiente en respetarnos a nosotros mismos” (Michael Straczinsky)

Tras el ejercicio de honestidad que requiere responder a esta pregunta, puede que resulte útil tratar de detectar las señales que nos definen como vampiros“. ¿La gente nos corta cuando hablamos? ¿Nos ponen excusas para quedar? ¿Desconectan cuando les estamos explicando nuestras vicisitudes? Si nuestra forma de actuar genera que las personas se alejen de nosotros, nos eviten, y nos cuelguen la etiqueta de “pesados“, tal vez sea el momento de cambiar nuestra manera de relacionarnos con los demás. Si aspiramos a construir relaciones más sanas y satisfactorias, tenemos que empezar por hacer un poco de autocrítica. Es la forma más directa de conseguir sumar en perspectiva. De ahí la importancia de preguntarnos: ¿Qué resultados obtenemos de nuestras interacciones? ¿Son de bienestar? ¿O más bien todo lo contrario? Llegados a este punto, quizás valga la pena recordar la definición que hizo Einstein de la locura: “Hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

Contrariamente a lo que afirman los mitos y leyendas, existe cura para el vampirismo. No se trata de una poción mágica, sino de un trabajo personal que requiere de grandes dosis de honestidad, humildad y compromiso. Implica enfrentarnos a nuestra imagen en el espejo y atrevernos a observar el reflejo que nos devuelve. En última instancia, nosotros somos nuestro peor enemigo. Si en vez de succionar la energía ajena nos dedicamos a cultivar la nuestra, empezaremos a cambiar la dinámica de nuestras relaciones. Podemos optar por quedarnos estancados en las tinieblas y vivir de energía prestada –cargada de frustración e insatisfacción–, u optar por ser personas que aportan, que demuestran un interés genuino por los demás y construyen relaciones empáticas y auténticas.

  • Extracto del artículo publicado en el suplemento de La Vanguardia ‘Estilos de Vida’ (ES)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Características de la dependencia emocional